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¿Cómo se disuelven los partidos políticos?

En anteriores entregas se ha analizado cómo se crea un partido político y cómo se expulsa a un afiliado. Para continuar con un nuevo capítulo dedicado a los partidos, se va a tratar en esta ocasión su régimen de disolución.

La regulación, como ya sabemos, se encuentra en la Ley Orgánica 6/2002, de Partidos Políticos, que contempla dos posibilidades: por un lado el partido puede disolverse por decisión de sus afiliados, y por otro, la disolución puede producirse por resolución judicial¿Cómo se disuelve un partido político?

Cuando sean los afiliados los que acuerden la disolución del partido, deberán atenerse a las causas que se hayan previsto en los Estatutos.

Los supuestos en los que corresponde realizar la disolución por medio de autoridad judicial están recogidos, al igual que el caso anterior, en el  art. 10 de la Ley Orgánica de Partidos Políticos. La primera causa de disolución la constituye el que se haya incurrido en un delito de asociación ilícita, en cuyo caso la adopción de la decisión corresponde al Juez competente del orden jurisdiccional Penal.

El artículo 6 de la Constitución Española, que establece que la organización y funcionamiento internos de los partidos políticos deben ser democráticos, encuentra su protección, entre otros supuestos, en el art. 10 de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, donde se prevé que el incumplimiento del deber de estar dotados de estas características conlleva inevitablemente la disolución del partido. Lo mismo ocurre con respecto a aquellos partidos que tengan por finalidad la destrucción del régimen democrático o de sus libertades, y los que vulneren grave y reiteradamente los principios democráticos. En todos estos supuestos, quienes pueden instar la acción para la disolución son el Gobierno y el Ministerio Fiscal. También se contempla la posibilidad de que o bien el Congreso de los Diputados o el Senado soliciten al Gobierno que inste la acción de disolución. El órgano competente para conocer de las acciones de disolución en los presentes supuesto será la Sala Especial del Tribunal Supremo.

Cuando la resolución judicial acuerde la disolución del partido, éste deberá cesar sus actividades. No se podrá crear un nuevo partido político o hacer uso de otro ya existente y registrado que suponga la continuación o sucesión del  declarado ilegal y disuelto.

La sentencia no será susceptible de recurso alguno, salvo en los supuestos especialmente contemplados de recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Si, por el contrario, la demanda instando la disolución del partido político es desestimada, solo podrá volver a interponerse si se presentan nuevos fundamentos de hecho, diferentes de los ya aportados.

Para que la disolución surta efectos, deberá ser comunicada al Registro de Partidos Políticos, por los propios afiliados cuando sean estos los que la han acordado, o por la autoridad judicial, en el resto de los casos.

 

 

Vía| Ley Orgánica de Partidos Políticos

Imagen| Wikipedia

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