Historia 


¿Cómo se concebía el mundo en la Edad Media?

Mapamundi Henricus Martellus

Mapamundi de Henricus Martellus. Florencia, finales del siglo XV.

A la hora de estudiar la Historia es fundamental que ésta quede encuadrada tanto en el espacio como en el tiempo. Esta afirmación, a priori tan obvia, no se emplea tanto como se debería a la hora de abarcar cualquier período histórico a pesar de que el conocimiento geográfico es una fuente muy valiosa para cualquier investigación histórica. Este breve párrafo introduce nuestra entrada del mes de junio donde vamos a exponer la concepción del espacio en el occidente medieval, un medio en el que el ser humano se desarrolla y que está expuesto a cambios.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la sociedad medieval está fuertemente marcada por la religión por lo que será la que estructure a su manera el espacio ¿Qué queremos decir con esto? Como ejemplo usaremos los conceptos de alto y bajo. En la tradición judeocristiana el Bien se asocia con la divinidad y esta se encuentra en el Cielo, donde también se localiza el Paraíso –que puede ser tanto celestial como terrenal, apareciendo incluso en algunos mapas-, por lo que será sinónimo de alto (ascensión). Lo mismo ocurre con el Mal. En este discurso, el demonio reina en los infiernos subterráneos, por lo tanto el Mal se relaciona con lo bajo (caída).

Los términos aquí y allá cierran el círculo espacial atendiendo a los lugares cercanos o lejanos. El término aquí se refiere a espacios conocidos mientras que allá se usa para designar territorios lejanos y desconocidos. Desde Europa, el allá terrenal corresponde con el viejo Oriente, región donde el imaginario sitúa monstruos y reinos de exotismo y lujo. En el ámbito de la religiosidad, aquí representa el mundo terrenal donde las almas se refugian en los cuerpos a la espera de pasar hacia el Allá, entendido como el mundo sobrenatural. Este Allá muchas veces es separado del aquí por elementos naturales que actúan de frontera, como pueden ser los bosques o, sobre todo, los ríos.

mapamundi salterio de oxford

Mapamundi del Salterio de Oxford. Finales del siglo XIII.

El “mundo conocido” en la Edad Media se encuentra recogido en una esfera fija, situada en el centro del universo. La forma esférica es heredada de la tradición clásica antigua, siendo perfectamente aceptada desde Beda el Venerable. Para ilustrar sus partes acudiremos al texto de San Isidoro de Sevilla: «El mundo está integrado por el cielo, y la tierra, y los mares y cuanto en ellos hay creado por Dios». A su vez, se dividiría en cuatro regiones: Oriente y Occidente como nacimiento y muerte del Sol (Este y Oeste); y Septentrión y Mediodía entendidos como los polos o extremos donde giraban las estrellas. La estructuración del mundo judeocristiano medieval estaba muy ligada a la religión; es por ello que veremos asociaciones entre los continentes conocidos y los hijos de Noé o el uso de ciudades como Jerusalén, para los cristianos y Palestina para los judíos para fijar el centro de los puntos cardinales.

San Isidoro dividirá la tierra en tres partes: Europa, África y Asia, que estarían rodeadas por el Mar Océano. La visión que en Occidente se tenía de los territorios de Asia y África atendía a lo exótico y lo misterioso, hasta que los viajes hacia allí y las invasiones procedentes de Oriente, turcos y mongoles, dilucidaron una geografía nueva. A estas circunstancias hay que añadir las comúnmente olvidadas travesías de los escandinavos del siglo IX y X, cuyo hito más reseñable es la llegada y exploración de Groenlandia y Vinland. Las teorías de los niveles climáticos vigentes en esta primera etapa limitarán las posibilidades de encontrar poblaciones en el hemisferio sur, puesto que se pensaba que era una tierra muy calurosa.

Ya desde el siglo VI, a través de Cosmo Indicopleustes se tienen noticias de la India y de China pero será a partir del siglo XII, en Europa, cuando a través de los viajes se añadan territorios con mayor fidelidad. En el mundo árabe ya existían recopilaciones geográficas en el temprano siglo IX, donde se contaban descripciones de China. En el siglo X, gracias a los viajes de Ibn Ḥawqal (Haukal) e Istakhri, se añadirán los territorios de Ghana y Sicilia al ámbito geográfico árabe. Pero sin duda, las figuras más relevantes fueron al-Idrīsī, con su tratado geográfico y la construcción de un globo terráqueo y un mapamundi de plata; e Ibn Baṭūṭah (Battuta), del siglo XIV, quien recoge en sus obras descripciones sobre Asia y África.

El culmen de estas expediciones se producirá en el siglo XV, cuando la caída de Constantinopla obligue a abrir nuevas vías comerciales. Este hecho dejará la puerta abierta al descubrimiento de nuevas tierras, como las exploraciones portuguesas del sur de África y Asia o la llegada a América de Cristóbal Colón.

Vía|  LADERO QUESADA, M. A.: Espacios del hombre medieval. Madrid, Arco-Libros, 2002./ SAN ISIDORO DE SEVILLA: Etimologías; Vol. II.  Texto latino, versión española y notas por José Oroz Reta y Manuel A. Marcos Casquero; introducción general por Manuel C. Díaz y Díaz. Madrid, La editorial católica, 1982-1983 / ZUMTHOR, P.: La medida del mundo: La representación del espacio en la Edad Media. Madrid, Cátedra, 1994.

Imágenes| Mapamundi Salterio de Oxford  Mapamundi de Henricus Martellus

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