Economía y Empresa, Finanzas 


¿Cómo se clasifican las operaciones en función del riesgo de crédito?

Las operaciones, es decir, las carteras de instrumentos de deuda, riesgos y compromisos contingentes, cualquiera que sea titular, instrumentación o garantía, teóricamente, aunque no tanto puesto en práctica, se analizarán para determinar el riesgo de crédito al que está expuesta la entidad, siendo la clave para valorar las necesidades de cobertura por deterioro de su valor.

Dinero ElectronicoLas operaciones en las que se presenten razones para clasificar una operación tanto por riesgo imputable al cliente como por riesgo-país, se clasificarán en la categoría correspondiente al riesgo imputable al cliente, salvo que le corresponda una categoría peor por riesgo-país.

Por una parte, cabe destacar el riesgo de crédito imputable al cliente, también llamado riesgo de insolvencia, muy conocido aquí en España.

Moody’s, una de las grandes agencias de calificación de riesgo, sigue advirtiéndonos sobre el aumento del riesgo por insolvencia, sobre todo enfocado a las pymes relacionadas con la industria de la construcción, la cual todavía no ha podido recuperarse del fuerte impacto de la actual crisis económica.

En este tipo de riesgo, las operaciones se catalogan de la siguiente manera:

Riesgo normal: Abarca todos los instrumentos de deuda y riesgos contingentes que no cumplen los requisitos para agruparlos en otras categorías. Este tipo de riesgo sirve para calcular la provisión genérica, y se subdivide en los siguientes niveles:

Sin riesgo apreciable: Aquellas operaciones que cuenten con garantía personal plena, solidaria, explícita e incondicional establecida por sociedades de garantía recíproca. Son, por ejemplo, los préstamos a las PYMES, garantizados por las sociedades de garantía recíproca, las cuales no tendrán provisiones ni cobertura (o muy poca).

Con riesgo: Siendo el riesgo alto, medio o bajo.

Riesgo subestándar: Incluye todos los instrumentos de deuda y riesgos contingentes que, incumpliendo los criterios para agruparlos individualmente como dudosos o fallidos, muestran debilidades que pueden suponer asumir pérdidas por la entidad superiores a las coberturas por deterioro de los riesgos en seguimiento especial.

Un ejemplo podría ser el sector del calzado.

Riesgo dudoso por razón de la morosidad del cliente: Importe total de los instrumentos de deuda que tengan algún importe vencido por principal, intereses o gastos pactados contractualmente con más de 3 meses de antigüedad, salvo que se clasifique como fallido.

Riesgo dudoso por razones distintas de la morosidad del cliente: Instrumentos de deuda, vencidos o no, en los cuales se presenten dudas razonables sobre su reembolso total.

Riesgo fallido: Se incluye el importe de los instrumentos de deuda, vencidos o no, para los que después de un análisis individualizado se considere improbable su recuperación y proceda darlos de baja del activo.

invertir-dineroPor otra parte, centrándonos ahora en el riesgo de crédito por razón de riesgo-país, comprende: riesgo soberano y de transferencia. El primero ocurre cuando un país nos debe dinero, y no tiene divisas para pagarnos, mientras que el segundo tiene lugar cuando el país no puede acceder a la divisa para hacer frente a la deuda.

Un curioso ejemplo de ello se puede encontrar retrocediendo unos cuantos días, en donde puede que recordéis un suceso chino sacado en prensa, el cual detallaba que el banco central chino evitó que dos de sus empresas nacionales brindaran tarjetas de crédito virtuales. Esto se justificó mediante la regulación de la industria financiera de Internet, con la excusa de querer proteger a los consumidores de ello.

Retomando lo anterior, decir que los instrumentos de deuda y riesgos contingentes se suelen clasificar en función de su riesgo-país en los grupos 1 a 6, de acuerdo a una estimación global del riesgo de los países a los que se imputen las operaciones en función de su evolución económica, situación política, marco institucional, y capacidad de pagos.

– En los grupos 1 y 2, se encuentran las operaciones con obligados finales residentes en países de la Unión Europea, Noruega, Suiza, Islandia, EE.UU, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Estos grupos son los de menor riesgo.

Grupo 3: Aquellas operaciones con obligados finales residentes en países que presenten un deterioro macroeconómico significativo que se estime que pueda afectar a la capacidad de pago del país.

Grupo 4: Operaciones con deterioro macroeconómico profundo, que pueda afectar seriamente a la capacidad de pago del país.

Grupo 5: En este grupo se considera dudosa la posibilidad de recobro.

– En el último grupo, se incluyen las operaciones cuya recuperación se considere improbable debido a las circunstancias imputables al país.

Más información| Circular nº3/2010, de 29 de Junio

En QAH| ¿Qué tipo de operaciones bancarias se realizan?

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