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Cómo proteger tu web

La propiedad intelectual es el conjunto de derechos que corresponden a los autores y a otros titulares (artistas, productores, organismos de radiodifusión, etc) respecto de las obras fruto de su creación. Por su parte, podemos definir como autor a la persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica. Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o incluso que se invente en el futuro.

Es un derecho irrenunciable en el sentido que corresponde al autor por el solo hecho de su creación. Por tanto, autor es quien es, lo es para siempre, y no puede transmitirse su condición, teniendo varias vías para proteger su derecho. Así, puede plantear acciones civiles, penales y/o administrativas.

Cómo proteger tu web

Cómo proteger tu web

En el mundo de Internet, lo anteriormente dicho es perfectamente aplicable. ¿Y por qué digo esto? Porque lo primero que recomendamos a un cliente que tiene en proyecto la creación de una aplicación, o bien un cliente que quiere tener presencia en Internet o introducir su negocio en el comercio electrónico, es que registre su marca, que, aunque parezca mentira, en la mayoría de los casos nos vienen sin tenerlo registrado. En este caso, una buena recomendación es comprobar antes que el nombre de dominio correspondiente a su marca no está “pillado”. Si lo está, no debe cundir el pánico, que siempre hay soluciones para todo.

Soslayado lo anterior, ¿quién dijo que una web no está protegida por derecho de autor? Todos los elementos que aparecen en un sitio web pueden ser protegidos por el derecho de autor, ya sean textos, imágenes, blog, música, vídeos, etc, incluso el diseño en sí (aunque esto último suele dar en ocasiones quebraderos de cabeza, como veremos más adelante). Pero hay muchos aventureros que, cuando ven que un negocio funciona, simplemente lo copian. Craso error, producto de una sociedad plenamente identificada con el copy-paste.

Hay formas para detectar la copia o uso ilícito del contenido digital, como es el watermarking o marca de agua digital, que consiste en insertar un mensaje, visible o no, ya sea en una imagen, video, texto, software, etc, sobre el autor de la obra. Y, creedme, es increíblemente fácil de rastrear y localizar al infractor.

Una cuestión importante es informar a los usuarios de la web sobre los derechos de propiedad intelectual inherentes al mismo, el uso que se pueda o no hacer, así como las medidas que se adoptarían en caso de infracción. Una vez creada la web, es posible inscribirla en el Registro de la Propiedad Intelectual (hecho que se hará constar a su vez en la web), que aunque tarda bastante tiempo en resolver la inscripción, la prueba del derecho lo es desde la fecha de presentación en el Registro (a imagen y semejanza que el de la Propiedad) y, lo que es muy importante en los tiempos que corren, es muy económico.

Antes hacíamos una salvedad respecto al tema del diseño de una web. En la gran mayoría de los casos son PYMES las que encargan el diseño o creación de su web a terceros, dando por supuesto que son los titulares de los derechos de propiedad intelectual sobre la misma por el simple hecho de pagar a ese tercero para que realice el trabajo. Cuidado, no es así. Autor será el tercero, y cosa distinta es que SE FIRME un contrato por el que se cedan los derechos. Y cuidado también a nombre de quien se registra el nombre de dominio, que hay muchos secuestros al respecto.

Vía| Javier Vilches

Imagen| Security

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