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Cómo ofrecer ayuda psicológica en caso de atentado, accidente o catástrofe

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Es muy difícil predecir situaciones como los atentados, los accidentes e incluso las consecuencias de catástrofes naturales. Y es aún más difícil saber cómo actuar cuando nos encontramos en ellas.

 

Manuel sintió un estruendo, había caído al suelo y apenas podía ver nada. No sabía qué había pasado, ¿una explosión? ¿o había sido algo intencionado? Se puso en pie y en ese momento vio una gran cantidad de personas a su alrededor. Algunas gritaban, otras se encontraban inmóviles en el suelo. Lo primero que hizo fue llamar a emergencias. Después, dirigió su atención a una de las personas que estaban en el suelo, que gritaba pidiendo ayuda desesperadamente.  

Laura estaba conduciendo de camino al trabajo cuando de repente su coche chocó contra otro. Su airbag saltó y pronto su coche se detuvo. Logró coger el chaleco reflectante y salir por su propio pie mientras llamaba a emergencias. Cuando salió, una sensación horrible inundó su cuerpo cuando vio que había una persona atrapada en el otro coche. Estaba consciente, pero tenía sus piernas atrapadas.

 

A continuación te presentamos una serie de pautas para que conozcas cómo ofrecer ayuda psicológica en caso de que, por desgracia, te encuentres en una de estas situaciones.

Cabe mencionar que estas pautas solo pueden ser aplicadas de modo óptimo por un profesional sanitario y que, en caso de que ya se encuentren en el lugar, lo mejor es que les permitas a ellos hacer este trabajo.

 

Breves consejos para ofrecer ayuda psicológica:

  • Acercarse a la persona de forma suave, sin ser bruscos ni intrusivos
  • Preguntar si necesita ayuda. Normalmente las personas recibimos la ayuda con agrado, pero hay quienes prefieren no recibirla. En estos casos, hemos de respetarles.
  • Presentarnos, introduciendo nuestro nombre. Preguntar el nombre de la persona y explicarle por qué nos hemos acercado.
  • Explicarle lo que sabemos. En caso de que ya hayamos llamado a emergencias, le tranquilizará saber que ya están en camino.
  • Si tiene un ataque de ansiedad, no podrá atendernos de manera óptima. En tal caso, haremos lo siguiente:
    • Si es posible, le pediremos que se tape la boca con las manos, formando un cuenco. Le pediremos que respire así. Le explicaremos que es probable que tenga sensación de ahogo, que es normal, pero que en unos minutos notará que va mejorando.
    • Si la persona puede, le pediremos que imite nuestra respiración, y realizaremos la siguiente pauta: 1 segundo de inspiración, 1 segundo de espiración. Una vez la persona consiga imitarnos pasaremos a hacer 2 segundos de inspiración, 2 segundos de espiración, y así sucesivamente hasta que vaya recuperando la normalidad. Podemos contar en alto, e incluso podemos usar el contacto físico si la persona se presta a ello: apretamos sus manos al inspirar, las soltamos al espirar, guiándole.
  • Si la persona puede atenderte, trata de distraerla de los estímulos del entorno que puedan generarle inquietud. Esto le ayudará a que no incremente su nivel de ansiedad en el tiempo en el que los servicios de emergencias están en camino. Trata de buscar los temas que realmente le gustan. No obstante, si la persona no quiere hablar, lo mejor es que respetemos su decisión.

 

Salvo si tienes más conocimientos e información, es probable que no puedas hacer nada más. Sin embargo, para las personas a las que ofreces tu apoyo será muy significativo.

Esperamos que no tengas que poner en marcha estas pautas y que por tanto, no te encuentres en ninguna situación de este tipo. Y recuerda, los profesionales sanitarios son los que podrán ofrecer el mejor apoyo, pero cualquier pequeña ayuda será de agradecer mientras estén en camino.
Vía| Intervención en crisis, emergencias y catástrofes (UAM). Primeros Auxilios psicológicos (UAB)

Imagen| Primeros auxilios psicológicos

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