Reflexiones 


¿Cómo nos afecta el turismo de masas?

¿Cómo nos afecta el turismo de masas?

¿Cómo nos afecta el turismo de masas?

Se nos va agosto y con él las vacaciones de verano; periodo estival que a la espera de conocer cifras y datos oficiales, seguro volverá a batir récords por la llegada de visitantes extranjeros a nuestro país. Hecho que no es de extrañar cuando según un informe realizado por la OMT (Organización Mundial del Turismo): España, únicamente por detrás de Francia y EEUU, se sitúa como tercer destino turístico mundial, recibiendo 60,7 millones de turistas extranjeros a lo largo del 2013. Una marca que, atendiendo a las previsiones, podría ser superada en 2014, dado que tan solo en el primer semestre del año nos visitaron 28 millones de turistas extranjeros, un 7,3%  más que el pasado año durante el mismo periodo.

Pues, sin duda, España es un destino turístico consolidado y evolucionado que ha expandido y modernizado su oferta, buscando el competir con nuevos destinos emergentes y agradar a unos visitantes cada vez más exigentes y selectivos. Apostando, así, por el turismo como un pilar fundamental donde apoyar nuestra economía, ya que es responsable directo de casi un 11% del PIB nacional y sector líder en la tan esperada recuperación. Un sector cuyo modelo se caracteriza, como es sabido, por la hegemonía del turismo masivo de sol y playa; nacido, justamente, como necesidad para generar riqueza, concepción en la que radica tanto su fortaleza como también su debilidad.

Marca España

Marca turística de España

El turismo es una de las industrias más fuertes en nuestro mundo globalizado, que mueve grandes contingentes de recursos y personas, incidiendo de manera importante en la economía del país pero ocasionando, a su vez, diferentes problemas. Pues, al entender este no solo como un mero servicio, sino como un gran negocio; las limitaciones del tejido sociocultural y natural de las comunidades de acogida se han llevado mucho más allá de lo que se estuvo dispuesto a tolerar. Motivando esto un conflicto entre la no degradación del medio, la forma de vida y cultura; y por otra parte, el aspecto económico que busca– principalmente rentabilizar los capitales invertidos. Una situación casi insostenible que supera a ciudades tan saturadas y masificadas por el turismo como Barcelona.

http://youtu.be/mSAPqGijeiY

Por ello, y a pesar de los grandes y buenos resultados señalados al principio, es necesario reflexionar acerca de las consecuencias de un turismo basado en la llegada desmedida de personas. Rasgo estructural de nuestro modelo y cuyos efectos están a la orden del día: estacionalidad; guerra de precios entre los touroperadores; llegada de multitud de jóvenes en busca de alcohol y fiesta;  protestas ciudadanas por las conductas incívicas de ciertos visitantes y una gran cantidad de ofertas de alojamiento ilegales, entre otras preocupaciones. En definitiva, un contexto en el que se sitúa la necesidad de modificar o sustituir dicho modelo turístico por otro que se fundamente en la calidad y no tanto en las cifras, logrando de este modo, un equilibrio perfecto que permita mantener una buena convivencia entre turistas y ciudadanos.

 

Vía| El País, El turismo cultural, Diez hipótesis sobre el turismo en España.

Más información| Expansión, Made in Spain.

Imágenes| TuristasMarca España.

Vídeo| Bye Bye Barcelona.

 

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