Historia 


¿Cómo influyó el desastre de Annual en la crisis de Restauración?

Legión en Marruecos

Los años previos a la I Guerra Mundial se sucedieron una serie de “crisis internacionales” en un momento en el que el Nacionalismo tornaba a los estados deseosos del  prestigio que se precipitaban hacia una carrera de armamento,  llamada la Paz Armada. Dichas crisis fueron “conflictos  locales” pero su importancia radicó en que se produjeron en un contexto delicado, con nacionalismos exacerbados, debido al Imperialismo, y las potencias alineadas en dos bloques.

Desde 1900, España consolidó su penetración en el norte de África. La “Conferencia de Algeciras” (1906), a la que acudieron diversos países europeos, y el posterior “Tratado hispano-francés o Fez” (1912), establecieron un protectorado franco-español en la zona de Marruecos. Debido a los conflictos imperialistas acaecidos en la zona marroquí. A España le correspondió el territorio de El Rif, una zona montañosa del norte, con la obligación de pacificarlo y organizarlo. El interés español por esta región venía estimulado por los posibles beneficios económicos (minas, inversiones en ferrocarriles…) pero sobre todo por el deseo de restaurar el prestigio del ejército, hundido tras el desastre de Cuba (1898), y conseguir que España se convirtiera de nuevo en una potencia colonial.

La presencia española en esta área estuvo constatada por los continuos ataques de rifeños, organizados en cabilas. En 1909, los rifeños infligieron una importante derrota a las tropas españolas en el “Barranco del Lobo”, ocasionando numerosas bajas. Se decidió aumentar el número de soldados en Rif con reservistas, los cuales partieron desde Barcelona algunos regimientos, provocando un importante movimiento de protesta popular.

Al comenzar la década de 1920, en la zona oriental del protectorado de Marruecos, en torno a Melilla, las tribus rifeñas hostigaban al ejército español de forma permanente (Guerra del Rif, que duraría 15 años). En 1921 se intentaron varias operaciones con el fin de controlar a los rebeldes, y para dirigir el ejército de la zona se nombró al general Silvestre, relacionado con el rey Alfonso XIII, partidario de atacar a las cabilas rifeñas. El general inició una ofensiva  hacia el interior del territorio que acabó en un verdadero desastre. El ejército fue “derrotado en Annual”, se perdió todo el territorio ocupado y se produjeron unas 13000 bajas, incluida la del general Silvestre.

En 1923, con gobiernos inestables y una grave tensión social, el anuncio de que sería discutido en el Parlamento el “caso de Annual” y de que se iban a pedir responsabilidades que podrían implicar al propio monarca movilizó a sectores del ejército y de la derecha, que desde hacía tiempo veían la solución a la crisis en una dictadura militar.

Desastre de Annual 1921

El protectorado español en Marruecos era una zona de escaso valor económico cuyo dominio sólo atraía a algunos grupos empresariales (compañías mineras), que pronto perdieran el interés ante las escasas expectativas económicas. Las clases populares, que aportaban la mayoría de los soldados, estaban totalmente en contra de la guerra colonial, mientras el propio ejército se hallaba dividido a causa del problema de los ascensos por méritos de guerra. Por tanto, los defensores de la política colonial eran los denominados “africanistas”, un sector del ejército vinculado con el círculo de la Corona y el propio Alfonso XIII.

Desde 1909, la guerra en Marruecos no había dado tregua, excepto en el periodo de la 1ª Guerra Mundial (1914-1918). Al terminar ésta, Francia y España reactivaron sus actuaciones para controlar el territorio. En este momento aparecieron los grandes cabecillas rifeños como Ahmad-al-Raismi y Abd el-Krim, quienes se enfrentaron con éxito a los ejércitos coloniales.

La derrota de las tropas españolas en Annual (1921) produjo una enorme indignación pública y originó un intenso debate sobre la deficiente organización y preparación del ejército español. A los rifeños se los había enfrentado un ejército integrado por soldados sin preparación militar, que desconocían el terreno y no estaban interesados en la expansión colonial.

El propio general Silvestre dirigió las operaciones con torpeza y desconocimiento. El debate se trasladó al Parlamento, y el ejército, el gobierno y la administración colonial en Melilla fueron acusados de negligencia y corrupción. La investigación sobre las responsabilidades por la derrota de Annual fue encargada a una comisión parlamentaria cuyo informe (Expediente PICASSO) revelaba cuestiones de especial gravedad y relacionaba al propio rey con la mala gestión del problema marroquí. El informe apenas fue discutido en las Cortes. Se oponían a ello el ejército, el sector conservador y el monarca. El intento de impedir que ese informe se difundiera y debatiera fue el detonante que instigó a Primo de Rivera a encabezar un golpe de Estado para poner fin al sistema parlamentario. La dictadura no depuró responsabilidad alguna por la derrota de Annual.

Esto unido a una guerra que había fomentado un aumento de la construcción naviera y en las minas, que terminaron cerrando en la zona de Asturias, los astilleros de Bilbao dejaron de trabajar,  y que las plantas de acero no recibían pedidos para sus productos. Además del subempleo agrícola agravó el paro en las ciudades que debido a la subida de precios desencadenó huelgas revolucionarias entre 1919-1923. Era el momento adecuado para el golpe de estado del general Primo de Rivera, el cual triunfó porque en el momento en que se operaba la transición de la oligarquía a la democracia: el sistema parlamentario estaba  quebrado.

Bibliografía

Carr R.: “España: 1808-1975”. Ed. Ariel, 1992.

Woolman, David S. :“Abd el-Krim y la guerra del Rif”. Editorial Oikos Tau,1988.

Salafranca, Jesús F. : “El sistema colonial español en África”. Ed. Algazara, 2001.

 

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Imagen| Wikipedia

En QAH| La esposa de Amadeo de Saboya y el pueblo español

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