Economía y Empresa 


Cómo funciona el capitalismo darwinista (realmente)

Charles DarwinSupongamos que la selección natural sea una teoría aplicable no solo para las evoluciones y adaptaciones físicas, si no que, por ejemplo, también actúe como un medio modificador o seleccionador en el mercado laboral.

Imaginemos una situación en la que la artesanía domina la actividad productiva. Las personas más adecuadas para desarrollar el trabajo en las fases productivas, serían todas aquellas adaptadas al trabajo físico que pudieran soportar largas jornadas de dura actividad, dejando de lado otras cualidades. Sin embargo, imaginemos ahora un ambiente totalmente robotizado y automatizado. En este caso, las cualidades que el mercado laboral demandaría serían opuestas, se necesitaría personal  que tuviera el conocimiento necesario para realizar el mantenimiento o la programación de los robots encargados de la producción. Sería éste un ejemplo de selección natural direccional, en la que en un primer momento unas cualidades o características serían predominantes como consecuencia de su interacción con el medio y, en un segundo momento, otro tipo de características extremadamente distintas son favorecidas y provocan un desplazamiento y una aminoración de aquellos individuos que poseen otras.

Ahora imaginemos un ambiente empresarial industrializado, de producción en cadena, algo quizás incluso más difícil de asimilar por nuestra imaginación que la producción robotizada si cabe. Este medio, favorecería que coexistieran trabajadores que contaran con una capacidad demostrable para soportar largas jornadas de trabajo físico (ocho o más horas de pie), pero también favorecería la existencia de personal cualificado que mantuviera la maquinaria y que dirigiera la actividad laboral y tomara decisiones. Sería este un caso de selección natural estabilizadora, en la que se produce un equilibrio entre características distintas, pues la variedad es útil y necesaria.

Prosigamos dando un salto imaginativo más grande aún, y supongamos que la empresa industrializada está obligada a interactuar en un mundo más globalizado, algo realmente disparatado. Sin embargo, si hacemos el notable esfuerzo no tardaremos mucho en deducir que en este ambiente, no solo es necesario tener una gran cantidad de personal que se dedique a desarrollar la inmensa cantidad de tareas distintas que son necesarias, sino que además, sería deseable que las personas que desempeñen cada puesto de trabajo tuvieran las características y las capacidades adecuadas para realizarlas lo mejor posible y que se especializaran en ellas. En este sentido, el medio favorecería una gran diversidad de trabajadores adaptados a distintos subambientes especializados, siendo este un ejemplo de selección natural diversificadora.

El último tipo de selección natural, evidentemente carece de peso relevante en estos supuestos concretos aún a riesgo de contradecir a lenguas un tanto mal pensadas, no obstante, tiene cabida una variante de ese tipo de selección.

Si aceptamos que en todo mercado existen formas de competencia para el acceso a los distintos puestos de trabajo existentes, siguiendo el ejemplo anterior, aquellas personas con ciertas características que favorecieran la contratación de alguna manera (puede ser una buena formación o un gran amigo), serían las seleccionados para desarrollar un puesto de trabajo, siendo esta un tipo de selección natural comparable a la producida por medio de la competencia sexual.

Evidentemente los seres humanos son animales mucho más complejos que el resto de organismos, de forma que en su vida actúan fuerzas mucho más complejas derivadas de su capacidad para modificar el medio en el que vive y crear su propio ambiente, se supone.

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Imagen | Wikipedia

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