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¿Cómo era la pintura en la época de Augusto?

Lectura del ritual de iniciación y preparación del ágape sagrado. Villa de los Misterios. Fresco. Detalle.

Lectura del ritual de iniciación y preparación del ágape sagrado. Villa de los Misterios. Fresco. Detalle.

En tiempos de Augusto se vivió una buena época para las artes, un momento de esplendor que era reflejo de la paz y estabilidad política y administrativa que se disfrutaba durante el mandato del Emperador.

Al hablar de la pintura de la antigua Roma, hay que hablar de los conocidos como “estilos pompeyanos”. Se trata de cuatro estilos de características diferentes cada uno de ellos y que se desarrollaron en épocas sucesivas.

En tiempos de Augusto se vivió una buena época para las artes, un momento de esplendor que era reflejo de la paz y estabilidad política y administrativa que se disfrutaba durante el mandato del Emperador.

La pintura de la época del emperador Augusto (27 a.C.-14 d.C.) corresponde al Segundo Estilo Pompeyano, en el que se aprecia un momento de perfección tanto técnica como decorativa en las creaciones. Realmente, este Segundo Estilo debió comenzar con anterioridad al periodo que hoy nos ocupa, sin embargo, los restos mejor conservados y más monumentales pertenecen ya al tiempo del Imperio de Augusto.

Las representaciones pictóricas de esta época ocupan, casi en su totalidad, los muros de algunas villas romanas. Al igual que en el Primer Estilo, se representan estructuras arquitectónicas, sin embargo, a diferencia de aquel, en tiempos de Augusto estas estructuras son más elaboradas. Se trataba de hacer arquitecturas fingidas como si éstas estuvieran hacia el interior de las estancias y paisajes ficticios que se abrían hacia el exterior. De este modo se creaban grandes perspectivas que producían en el espectador el efecto de estar mirando a través de una ventana, la cual aparece perfectamente enmarcada por columnas, pilastras y entablamento, aunque aún sin grandes ornamentos.

Arquitecturas fingidas. Villa de Boscoreale. Fresco. Detalle.

Arquitecturas fingidas. Villa de Boscoreale. Fresco. Detalle.

Esta pintura conseguía aún más efectismo mediante la utilización de puntos de fuga y juegos de luces y sombras, lo que daba la sensación de estar en estancias abiertas, espaciosas y con bonitas vistas al exterior.

La influencia que recibieron para la realización de estas decoraciones procede de la vecina Grecia, concretamente de las pinturas que se utilizaban en las representaciones teatrales helenísticas que se colocaban en los frentes de escena de los teatros, que lógicamente requerían de cierto realismo y buena perspectiva para simular los diferentes espacios en los que se desarrollaban las obras de teatro.

Además de esas arquitecturas fingidas, se recurría a escenas mitológicas, figuras alegóricas, ceremonias y rituales, paisajes ideales y sagrados y escenas campestres con vegetación perfectamente individualizada, animales y figuras. También se realizaban bodegones, candelabros, decoraciones con guirnaldas de frutos y hojas, frisos con decoración vegetal, zócalos y la narración de escenas en recuadros sucesivos.

Asimismo, se realizó pintura de tema histórico, y concretamente, militar y guerrero, como fórmula para celebrar y conmemorar hechos notables, aunque desgraciadamente no nos ha llegado ningún resto de esa pintura de historia. A pesar de ello, sabemos que existió gracias al testimonio escrito del historiador y escritor Plinio, que hace referencia a desfiles por las calles para la celebración de victorias en las que se exhibían figuras puntadas a modo de cuadros militares.

Plinio habla además de un hombre llamado Ludius como el que introdujo en Roma la pintura mural y que decoró edificios con pinturas que hacían “un efecto muy agradable y con poco gasto”. Sin embargo, sabemos que este género ya se trabajó antes, tanto en Roma como en ciudades del sur de Italia. Quizá Ludius era el más conocido y eso fue lo que llevó a Plinio a un error.

La técnica que empleaban en estas representaciones fue la pintura al fresco, es decir, la pintura que se realizaba en la pared enlucida y aún húmeda, lo que favorecía que los colores penetraran profundamente en ella. Sin embargo también utilizaron la técnica del falso fresco, que consistía en aplicar los colores diluidos en cal sobre la pared seca. En algunas ocasiones se llegaron a emplear estos dos sistemas, porque para algunos colores, como el azul, necesitaban una pared seca para su utilización.

Los ejemplos de pintura de la época del Imperio de Augusto más importantes y conocidos son los de la Casa de los Misterios, la Casa de Livia, la Villa Pamphili y la Villa Boscoreale, entre otras.

Parte de estas pinturas se ha conservado en muy buenas condiciones en las ciudades que fueron cubiertas por la lava del Vesubio en la erupción del año 79, como Pompeya, y que fueron descubiertas a principios del siglo XVIII. Hoy en día algunas de las pinturas de la Antigua Roma podemos verlas en diferentes museos. ¿Qué tal un viaje a Italia para celebrar el bimilenario del fallecimiento de Augusto visitando las pinturas realizadas durante su gobierno?

Jardín. Casa de Livia, en Prima Porta. Fresco. Detalle.

Jardín. Casa de Livia, en Prima Porta. Fresco. Detalle.

Vía|  Antonio García y Bellido, Arte Romano, 2004, Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Pilar González Serrano, Historia Universal del Arte, 2000, Espasa

Más información|  Antonio García y Bellido, Arte Romano, 2004, Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Imagen|  Villa de los Misterios, Villa de Boscoreale, Casa de Livia

Elena García Saldaña Escrito por el ago 21 2014. Archivado bajo Especial Augusto, Patrimonio.





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Elena García Saldaña

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Elena García Saldaña

Historiadora del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid.

Informadora y Guía turística.

Autora del blog: http://recorriendoelarte.wordpress.com/

Twitter: @elena_027

Redactora en la sección Patrimonio de http://queaprendemoshoy.com/ Ver perfil completo

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