Ciencia, Neurociencia 


Cómo diferenciar una llamada de atención de un déficit de atención

A menudo se nos presentan situaciones complicadas con nuestros niños y no sabemos si es solo para llamar y captar nuestra atención o porque realmente existe un déficit cognitivo.

¿Cómo podemos diferenciar entre una llamada de atención, una conducta desadaptativa, y un déficit de atención?

La llamada de atención viene ocasionada la mayoría de veces por una carencia emocional (no material), en estas situaciones vemos a los niños gritar, patalear, insultar, contestar mal, empujar, hacerse daño, adoptar actitudes regresivas o incluso pueden llegar a fingir discapacidades o enfermedades.

Si queremos poner fin a esa conducta, tendremos que identificar las carencias individuales de base y dotar de recursos alternativos, que le permitan al niño/a obtener esas mismas ganancias emocionales de una forma más adaptativa.

Para determinar las carencias tendremos que prestar atención a los antecedentes de dicho comportamiento. ¿Sucede principalmente ante la presencia de una misma emoción (celos, miedo, tristeza, etc.)? ¿Podríamos identificar algún desencadenante destacable como una separación, el nacimiento de un nuevo hermano/a, cambio de colegio, etc. tras el que se haya adquirido dicha actitud?¿Suele darse con la misma persona?¿En qué situaciones (al levantarse, al volver del colegio, fuera de casa, al acostarse, etc.)?

La gran mayoría de casos de comportamientos que calificamos como inaceptables o de malas conductas, en niños de 2 a 12 años, tienen como objetivo atraer la atención de papá, mamá y otros miembros de la familia. Lo que nos lleva a pensar que el origen del mal comportamiento reside en la sensación que tiene el niño de que sólo le prestan atención cuando se porta mal, mientras que cuando se porta bien o de forma adecuada … nadie repara en él.

Cuando un niño se comporta mal para atraer la atención de sus padres desea ser atendido de forma única y exclusiva, anhela que lo dejemos todo para ver lo que está haciendo o diciendo. Desea ser el centro de todas las miradas y oídos, y lo necesita tanto que no le importa de qué modo le atendamos. No le importa que sea mediante regañinas constantes, ni castigos, ya que cuando le reñimos o castigamos comprueba que hablamos sobre él, nos ocupamos de lo que ha hecho o dicho, hablamos de ello con nuestra pareja, con sus tutores y profesores, … En definitiva, nos centramos en nuestro hijo pero de un modo erróneo. Focalizamos la atención en el mal comportamiento y no en todo lo bueno que hace nuestro hijo a lo largo del día. Por lo que le damos a entender que necesita portarse mal para que papá y mamá se den cuenta de que él está allí.tumblr_nxg5pb9da31ul8mjgo1_500-300x237

Por tanto, portarse mal para llamar la atención no es algo que debamos ignorar, todo lo contrario, debemos analizar qué es lo que ocurre para que nuestro hijo necesite esa atención constante:

  • ¿le dedicamos suficiente tiempo?
  • ¿son suficientes las normas y límites que hemos establecido? ¿son claras y adecuadas a su nivel de edad?
  • ¿descansa lo suficiente por la noche?
  • ¿realiza demasiadas extraescolares?…

Sin embargo, el déficit de atención es totalmente lo contrario, no estamos hablando de un TDAH, aunque a veces se confunde. Pero existe casi la misma base pues el déficit de atención  también se fundamenta en la base metabólica de nuestro cerebro.

¿Qué caracteriza a un niño con déficit atencional?

  • No presta atención a los detalles y comete errores frecuentemente en el colegio, en el trabajo o en otras actividades.
  • Le cuesta mantenerse  concentrado en tareas o actividades lúdicas.
  • Parece que no escucha cuando se le habla.
  • Suele dejar inconclusas las tareas o encargos que empieza y, por lo general, no sigue las instrucciones que se le dan, pese a que las comprende y a que su comportamiento es bueno.
  • Le es complicado organizar tareas y actividades.
  • Intenta evitar las labores que le suponen un esfuerzo mental sostenido (tareas escolares o quehaceres domésticos).
  • Pierde objetos con frecuencia (lápices, libros, juguetes, etc.)
  • Se distrae con cualquier estímulo irrelevante.
  • Es descuidado en las actividades de la vida diaria.

Nuestro niño puede no tener dificultad para mantener la atención, pero sí para percibir los detalles importantes de las cosas. Para ello, están los profesionales que nos ayudan con nuestras dudas y a encaminar una buena atención a nuestros hijos.

Vía|Llamada de atención en niños 
Más información|Llamada de atención infantil
Imagen|Déficit de atención

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