Cultura y Sociedad, Historia 


¿Cómo definir el régimen franquista?

 

Algo que puede resultar tan fácil como definir el Régimen de Franco, es un debate historiográfico totalmente en boga en el ámbito intelectual.

Bandera franquista

Bandera de España durante la etapa franquista. El escudo es copiado del águila de San Juan de la época de los Reyes Católicos junto con el yugo y las flechas que representaban a Isabel y Fernando respectivamente. Se añade la leyenda “UNA GRANDE Y LIBRE”.

Desde el levantamiento militar de 1936, sociólogos, politólogos y algunos economistas denominaron al Estado Franquista de diferentes maneras, aplicando distintos puntos de vista. Así las cosas, se teorizó sobre tres definiciones. La primera vía es la empleada por la oposición a Franco y usa el término fascista como definición del franquismo. La segunda es escrita por Manuel Azaña en 1937 en la que afirmaba que “por muchos fascistas que hubiera en nuestro país, el levantamiento contra la República acabaría imponiendo una Dictadura militar, eclesiástica de tipo tradicionalista”. La tercera vía es propuesta por Juan Linz en 1964 y define el franquismo como un Régimen Autoritario. Quizás sea esta última vía la más criticada porque supone una dulcificación del Régimen al que ni siquiera denomina dictadura y que además utiliza una definición imprecisa, pues los regímenes autoritarios pueden abarcar estados tanto militares como civiles (Repúblicas Presidencialistas), oscureciendo el carácter salvacionista y carismático de los líderes dictatoriales.

Desde el punto de vista social tenemos más definiciones.

S. Giner usa la expresión “despotismo reaccionario” para referirse al franquismo, pues es como aquellos regímenes cuyo origen se encuentra en una interrupción por la fuerza de procesos democráticos que podrían haber conducido a una modificación profunda de la sociedad y cuyo objetivo es el restablecimiento del poder social hegemónico de las clases tradicionalmente dominantes.

Otra definición es la que hacen Sevilla-Guzmán y González de Molina que califican al franquismo como despotismo bonapartista pues ven similar el carácter paternalista de salvador de la patria de Napoleón y de Franco, aunque como se ha señalado, Napoleón triunfa sin imponer una dictadura en beneficio de una clase, si no que impone un sistema de dominio estatal sobre todas las clases. El franquismo vendría a ser un sistema contrarrevolucionario destinado en exclusiva a la defensa de un orden social amenazado por las clases revolucionarias.

En la década de los 80 entrarían en este debate los historiadores siguiendo dos vías fundamentalmente.

Los que afirmaban que el franquismo era un régimen fascista y los que se inclinaban por llamarlo dictadura no totalitaria personalista. El fascismo italiano y el nazismo serían dictaduras de carácter totalitario con un poder basado en un partido único y un líder (Mussolini o Hitler) que sería la cabeza visible de este. La dictadura no totalitaria franquista se basaría entonces en una dictadura donde el poder sería personal y no partidista, es decir, el producto de la voluntad de una sola persona, en este caso, Franco.

Cartel franquista que muestra el carácter católico de la dictadura.

Cartel franquista que muestra el carácter católico de la dictadura.

Ya por estas fechas, aparecieron historiadores que comprendieron que la definición del franquismo no podía limitarse a una definición estática ya que al ser un régimen de tan larga duración, se vio sometido a grandes cambios para adaptarse a la evolución mundial. (Un ejemplo de ello sería la pérdida de poder de la Falange en España a partir de 1943, cuando Alemania empezaba a perder la Segunda Guerra Mundial y a Franco no le interesaba mostrarse como fascista de cara a Europa). De esta manera aparecen definiciones que dividen el franquismo en tres etapas. Manuel Ramírez lo define como régimen totalitario, dictadura empírico-conservadora y franquismo tecno pragmático. Stanley Payne utiliza los términos de fase semifascista, corporativismo nacional-católico y autoritatismo burocrático-desarrollista. Entendiendo una primera fase más cercana al fascismo, una segunda dominada por el catolicismo tradicional y una tercera en la que prima la recuperación económica  del país y el cambio de fachada del Régimen de cara al mundo.

La línea que seguía defendiendo que el franquismo era un sistema fascista, entendió que el “fascismo español” era un fascismo desleído o frailuno (con carácter católico), que compartía semejanzas con los regímenes fascistas italiano y alemán pero que a su vez era un sistema propio y por lo tanto fascistizado pero no fascista, más comparable con la dictadura portuguesa de Salazar.

Después de presentar algunas de las definiciones que se le han dado al franquismo, me gustaría preguntar a los lectores ¿Cómo definirían ustedes el Régimen franquista?

 

Vía| Pérez Ledesma, Manuel, Una Dictadura “por la gracia de Dios”. Historia Social, ISSN 0214-2570, Nº 20, 1994 (Ejemplar dedicado a: Debates de Historia Social en España), págs. 173-194.

Imágenes| Bandera de la España franquista, cartel de la cruzada.

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