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¿Cómo debemos afrontar la estrategia de internacionalización?

¿Cómo vas a afrontar la estrategia de internacionalización?

¿Cómo debemos afrontar la estrategia de internacionalización?

La reducción de barreras comerciales, la mejora de las comunicaciones y las plataformas tecnológicas proporcionan más facilidades que nunca a las empresas para construir su futuro en el extranjero. Las propuestas que más opciones tienen de tener éxito son aquellas que tengan entre sus puntos fuertes el diseño, la innovación y la calidad. Así, según los expertos no podemos competir por precio, pero sí con productos o servicios de calidad e innovadores.

La rentabilidad y las oportunidades de negocio suelen primar en cualquier decisión empresarial a la hora de plantearse el destino de una inversión. Sin embargo, siguiendo a los expertos, en primer lugar es necesario realizar un análisis exhaustivo previo acerca de la situación interna de la propia compañía y una adecuada planificación fiscal de las inversiones para alcanzar la máxima rentabilidad en el exterior. Asimismo, resulta crucial que tanto los trabajadores como el equipo directivo estén preparados, comprometidos y motivados con esta iniciativa de desarrollo, y que sepan considerarlo como una parte más de la estrategia corporativa.

Por otro lado, hay que realizar un estudio exhaustivo de los diferentes mercados internacionales para poder escoger aquel que nos resulte más favorable. En estos momentos, los dos grandes motores de atracción en Latinoamérica son Brasil y Chile. Ahora bien, la gran prioridad en el extranjero para los españoles es Estados Unidos, que concentra el 13% de las transacciones. Así, aspectos que tradicionalmente han sido más valorados por los inversores españoles, como la cultura o un idioma común, están perdiendo protagonismo debido a que existe actualmente una generación de directivos de entre 35 y 45 años que se han formado en un mundo global e interconectado, donde el idioma deja de ser un reto.

Los nuevos directivos saben adaptarse perfectamente a otras culturas. De ahí que EEUU haya pasado a un primer plano para las empresas españolas, adelantando incluso a Brasil, dado que, “aunque EEUU es un mercado complejo por su tamaño y complicado por la necesidad de gestión financiera, es un mercado en el que hay que estar, ya que es el único con más de 300 millones de habitantes con una renta per cápita anual que supera los 40.000 dólares”. Asimismo, es atractivo por los grandes proyectos de infraestructuras que se van a acometer en el país. Expertos de ESADE e IE coinciden en que “ahora es el momento de apostar por EEUU, ya que cuando un mercado está desarrollado da paso a la innovación y a la tecnología de alto valor añadido” y, por tanto, hay negocio para quienes cuentan con ese tipo de know-how y desarrollo en I+D. Ahora bien, es necesario diversificar los riesgos y apostar por mercados que se encuentren en distintas fases económicas, de ahí que Brasil o Chile sigan siendo claves. Así, “el inversor directo tiene que adoptar una visión a medio y largo plazo”.

Por otro lado, hay que estudiar la legislación de los países que resulten interesantes, ya que no prever detalles mínimos, como exigencias de etiquetado y embalaje, puede causar trabas. Otros puntos a tener en cuenta pueden ser las condiciones ambientales, los estándares tecnológicos o las barreras proteccionistas de algunos mercados. Asimismo, debemos atender a los baremos de seguridad jurídica del país, la jurisdicción que se utilizará en caso de conflicto, los aspectos fiscales y la geopolítica. La realidad económica y política de algunos países latinoamericanos, con una seguridad jurídica más discutible, podría estar descompensando la balanza en contra de la región.

En un informe realizado por Baker & Mckenzie se identifican como puntos de mayor impacto: riesgos con los socios y alianzas locales, soborno y corrupción, sanciones comerciales, rivalidades políticas a nivel regional, desorden civil, nacionalismos, terrorismo o amenazas cibernéticas. En este sentido, existe un ámbito legal que puede complicar en gran medida las operaciones transfronterizas y que, al tener un origen geopolítico, es difícil de prevenir. Sin embargo, ello no exime de responsabilidad en los negocios. Así, según el citado informe, “existe una tendencia reciente en la legislación de países como Estados Unidos y Reino Unido de castigar las prácticas de cohecho y corrupción por parte de las empresas en el extranjero”. Por ello, hemos de añadir como requisito adicional la importancia de garantizar que el proceso de expansión se está desarrollando dentro de los cauces éticos adecuados. Para ello, parece fundamental contar con la asistencia de profesionales sujetos a estrictas normas deontológicas.

En definitiva, la internacionalización de un negocio es una estrategia compleja que puede dar lugar a conflictos legales con resultados desastrosos para el negocio. Por ello, parece fundamental contar con los directivos, el equipo y el asesoramiento legal adecuado.

 

Vía| Expansión, Cinco Días, Wharton

Imagen| internacionalización

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