Salud y Deporte 


¿Cómo afectan las emociones a nuestra salud?

En la actualidad contamos con sólidas evidencias que apuntan a que las emociones negativas constituyen un riesgo para la salud. Permanecer durante un largo periodo de tiempo en un determinado estado emocional negativo nos induce a desarrollar hábitos poco saludables como el consumo de alcohol o tabaco. Y, además, ciertos episodios emocionales agudos pueden iniciar o empeorar algunas enfermedades, como es el caso del asma o de la hipertensión.

Pero, ¿y en el caso de una enfermedad como el cáncer? Para que el cáncer se produzca se deben dar cómo mínimo dos situaciones: que las células normales se vuelvan anormales y que haya un fallo en nuestras defensas. Respecto a esto, se ha comprobado que la emoción que más afecta al sistema inmunitario es el estrés. Obviamente, el estrés no causa directamente la enfermedad pero sí hace que disminuyan las defensas del cuerpo haciéndonos más vulnerables a los problemas físicos. Por tanto, ya nos podremos imaginar las consecuencias de vernos expuestos a un periodo amplio de continuo estrés.

El estrés aumenta nuestra vulnerabilidadLlegados a este punto, la pregunta obligada es ¿puedo mejorar mi salud cambiando mis emociones? La respuesta es sí. Fomentar las emociones positivas protegerá nuestra salud. El buen humor, por ejemplo, nos da perspectiva ante los problemas, la risa libera la tensión, el optimismo y la esperanza favorecen la recuperación postoperatoria y así podríamos seguir enumerando infinitos beneficios.

Por eso, igual que cuidamos nuestra alimentación y procuramos hacer deporte, cuidemos también nuestras emociones, aprendamos a relativizar, a tomarnos las cosas que no nos gustan de una forma que nos impulse a cambiarlas y no a quedarnos estancados y disfrutemos de las pequeñas cosas que nos aportan bienestar, porque de esa forma estaremos cuidando nuestra salud mental y física.

Vía| Reeve (1994) y Goleman (1996)

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