Derecho Internacional, Economía y Empresa, Jurídico 


¿Cómo afecta la Ley de Say a la balanza comercial?

Uno de los datos más esperanzadores de la economía española es la óptima evolución de nuestras exportaciones. En concreto, la buena evolución de las exportaciones que están convirtiendo nuestra economía en ahorradora con vistas al exterior y que está haciendo que nuestro tejido productivo cambie, se vuelque en la creación de valor para el extranjero y deje de prestar tanta atención al mercado interior.

¿Cómo afecta la Ley de Say a las exportaciones?

¿Cómo afecta la Ley de Say a la balanza comercial?

Como podéis comprender, el problema de este cambio de tejido productivo a nivel estatal es que el capital que anteriormente estaba invertido en otras actividades debe transformarse en una industria exportadora potente. Y no es precisamente un problema de capital atesorado de manera líquida, esto es, dinero en efectivo (o activos financieros monetarios) sino, más bien, es un problema de capital productivo. Es la teoría del capital a nivel macroeconómico la que tiene que dar respuesta al gran interrogante abierto en la actualidad: ¿pueden transformarse dos millones de viviendas en una industria exportadora puntera a nivel mundial? y, ¿cuánto tiempo tardará?

La respuesta es afirmativa. Sí, puede. Respecto al tiempo que tarde, es preciso dejar señalado aquí que el capital es uno de los elementos más ilíquidos y poco flexibles en la economía. Liquidar un capital invertido en dos millones de viviendas y transformarlo en empresas exportadoras requiere su tiempo y requiere un mercado vivo y dinámico del cual ahora carecemos. Siendo este un análisis necesario, el de la liquidez del capital y la teoría del capital, no es relevante para el aspecto que ahora pasamos a discutir. Decíamos que sí pueden convertirse estas dos millones de viviendas en una industria exportadora, pero debemos añadir algo más, pueden y deben.

No me refiero aquí a que deban convertirse porque sea lo más rentable, lo más sensato o lo más conveniente a nivel nacional; deben porque económicamente no tienen alternativa. Deben porque hay una obligación macroeconómica que pesa sobre España para que empiece a exportar y pagar con bienes y servicios actuales todos aquellos bienes y servicios que entraron y fueron pagados a crédito durante la época de burbuja. Durante el año 2007, nuestro déficit comercial alcanzó los 100.000 millones de Euros, un 10% del PIB. Esto significa que, en España, entraban bienes y servicios valorados en 100.000 millones más de los que salían y, por tanto, nos endeudábamos para poder costeárnoslo. Las razones que han permitido que una economía se mantuviera tanto tiempo con dicha tasa de endeudamiento exterior (un 10% del PIB) son de política monetaria y, en concreto, son una expresión más de la errónea configuración del Euro como moneda única.

Empero, interesa más saber por qué ahora existe la obligación no sólo de revertir tal endeudamiento exterior sino de pasar a una zona de superávit en la balanza comercial. Esto es debido a la Ley de Say. Say fue un economista francés que defendía que la producción de bienes y servicios hacía posible que existiera demanda de bienes y servicios. Luego cuanto mayor fuera dicha producción, mayor era la demanda potencial (y no la demanda real). Puesto que si yo, como trabajador, produzco hasta 1.000 unidades monetarias (mi salario) podré demandar 1.000 unidades monetarias. El problema surge cuando yo comienzo a demandar más de lo que produzco y me endeudo (esto es, pago bienes presentes con bienes futuros) a tal fin. Llegados al punto futuro, inevitablemente, tendré que producir mucho más de lo que demando para satisfacer los bienes pasados que me comprometí a pagar.

Este sencillo razonamiento implica, en última instancia, que cuando España (a nivel agregado) producía mucho menos a nivel externo de lo que, después, consumía, ha llegado el momento de cambiar el modelo de déficit comercial en el que estábamos inmersos para pagar nuestras deudas. Como hemos comentado, la rigidez de un capital productivo (y más uno muy concentrado en un sector, el inmobiliario) hace de éste un proceso lento; pero, como también señalábamos, un proceso inevitable. No podemos huir de la Ley de Say, hemos de pagar lo adeudado. Para ello, la única vía son las exportaciones.

 

Vía| “La lenta dinámica del capital productivo español” por David de Bedoya

Imagen| Imagen principal | Imagen artículo

Más información| Un análisis coyuntural del saldo neto de exportaciones | Los polémicos presupuestos del Estado

En QAH| ¿Qué es la balanza de pagos? | Aprender con la crisis: deuda y balanza de pagos

RELACIONADOS