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¿Cómo afecta el uso de los recursos electrónicos de la empresa?

¿Cómo afecta el uso por los trabajadores de los recursos de tecnología de la información y comunicación de la empresa?

¿Cómo afecta el uso de los recursos electrónicos de la empresa?

Hoy en día nuestras comunicaciones y funciones laborales las desempeñamos esencialmente a través de internet mediante el uso de ordenador, smartphone o tablet, instrumentos de la empresa con los que podemos almacenar datos, llamar a clientes, enviar correos electrónicos, utilizar aplicaciones de mensajería instantánea, etc, lo que suele dar lugar en muchas ocasiones a que, los trabajadores utilicen estos medios para leer páginas deportivas o prensa ordinaria, utilizar el correo electrónico corporativo con fines de carácter personal, comprar ropa, contratar vuelos para viajes personales, conectarse a redes sociales (facebook, instagram, whatsapp, twitter), ver vídeos, descargar archivos musicales o películas aprovechando la mayor potencia y velocidad de la red de la empresa o incluso buscar trabajo en otras empresas, sin preocuparse de las posibles consecuencias que pueden conllevar tales conductas.

La legislación vigente no regula expresamente los anteriores supuestos, por lo que es cada vez más común que muchas empresas, amparadas en las facultades de vigilancia y control a las que se refiere el artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores, quieran regular el uso de los medios electrónicos de la empresa para fines privados, tanto en horario de trabajo como fuera de él, respetando en todo caso lo establecido en el artículo 18.4 de la Constitución Española.

Para que esa regulación surta efectos, debe recogerse en el convenio colectivo, en el contrato de trabajo o cuando menos, en la normativa interna de la empresa.

Un buen número de sentencias destacan que, para que sea viable la sanción en estos casos, además de esta prohibición expresa, se debe acreditar una actitud de no tolerancia ni consentimiento tácito. De hecho, existe la posibilidad de que el empresario instale programas de control así como limitar o impedir determinadas conexiones a páginas web.

Es frecuente ver cómo el trabajador no es consciente del mal uso de estos medios, puesto que estas conductas no sólo conllevan una bajada de la productividad, ya que pueden llegar a generar un perjuicio a la empresa, por ejemplo por la descarga de un virus en el sistema informático.

Estos comportamientos podrían dar lugar a un incumplimiento contractual, pudiéndose encuadrar estas conductas dentro de la transgresión de la buena fe contractual, precepto recogido en el artículo 54.2 del Estatuto de los Trabajadores.

Esto no significa que el poder empresarial sea ilimitado, ya que el despido no puede ni debe ser siempre la sanción a imponer, por lo que se tendrá que estudiar cada caso individualmente, ya que la acreditación de estos hechos no es una tarea fácil.

Vía | La Ley

Imagen | Trabajador | Redes Sociales

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