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¿Cómo afecta el clima a la gasolina?

Hoy en día no podemos imaginar el mundo sin gasolina. Aunque la ciencia avanza cada día más en el desarrollo sostenible, y los coches eléctricos parecen ser la revolución del próximo siglo, lo cierto es que desde la Primera Guerra Mundial hasta hoy, la mayoría de los motores se accionan con productos derivados del petróleo.

Aunque muchos de nosotros tenemos coches, y sabemos que uno de los principales usos de la gasolina es precisamente hacer que funcionen sus motores, de lo que casi ninguna persona se percata es de qué la gasolina que consume nuestro vehículo tiene una mezcla diferente en invierno que en verano. En principio puede sonar extraño relacionar el clima con la composición, pero lo cierto es que sí debe ser tenido en cuenta, y a continuación intentaremos explicar brevemente a qué se debe este fenómeno.

La gasolina es una mezcla de diferentes hidrocarburos que se obtiene de un largo proceso de refinamiento del crudo. Además, antes de salir al mercado requiere de diferentes sustancias o elementos que aseguren su calidad y así garantizar el buen funcionamiento de los órganos del motor por ella afectados. Uno de los parámetros más importantes en la composición y mezcla es el de la volatilidad. La volatilidad es la propiedad que mide la facilidad de una sustancia para evaporarse, es decir, pasar del estado líquido al estado de vapor. En los cilindros del motor se quema una mezcla de aire con vapor de gasolina que se ha preparado previamente en el carburador. Por lo tanto, es fácil entender que cuanto más volátil sea la mezcla, más fácil será crear la combustión, y que cuando el tiempo es muy frío, resulta más difícil vaporizar la gasolina y consecuentemente arrancar el motor.

 Por este motivo en invierno, las compañías petrolíferas deben preparar la mezcla con un mayor contenido en compuestos volátiles que ayuden a la evaporización. Sin embargo, ni un extremo ni otro son recomendables, ya que en verano, o si la proporción de volátiles fuera muy elevada, una parte de la gasolina podría vaporizarse en los conductos de alimentación haciendo que llegue una cantidad insuficiente de combustible al motor. Este fenómeno conocido como “vapor lock”, genera unas burbujas de gas que provocan inconvenientes de funcionamiento y pueden llegar incluso a parar el motor.

Es por todo ello, que la industria modifica el nivel de volátiles y aditivos en el combustible en función del clima y de la estación del año, buscando la proporción idónea en cada momento.

Vía| Fortune City

Más Información: Google Books – Tecnología y margen de refino del petroleo

Imagen| Blog científicoAhorro energía

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