Economía y Empresa 


¿Es posible recuperar el turismo tras un conflicto armado?

Supongamos que se sortea un viaje con todos los gastos pagados y un sinfín de comodidades a un territorio con miles de años de historia, que además posee un patrimonio cultural y natural inmenso. Suena bien. Pero si los destinos son, por ejemplo, Libia, Irak o Palestina quizá ya no resulte tan atractivo y nos lo pensemos dos veces antes de participar.

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Esa es la realidad a la que se enfrentan determinados países de Oriente Próximo o el Norte de África a la hora de reactivar el sector turístico.

Y es que, por mucho que un país pueda brindar todo tipo de reclamos a sus visitantes, incluyendo precios competitivos, si no es capaz de ofrecer seguridad, está fuera del mercado. Cuando además el país o territorio está ligado a un aluvión de noticias negativas, la dificultad a la hora de promocionarse es infinita. Incluso la política de la UE con la primavera árabe, en este sentido, está siendo de cautela como ya comentamos en QAH.

La primavera árabe, y sus impredecibles consecuencias, ha provocado un importante cambio en el tablero turístico de la región. Los destinos tradicionales, como Egipto y Túnez, han sufrido en los últimos dos años un importante revés, del que empiezan a recuperarse. Sin embargo, otros que prometen más estabilidad, como Emiratos Árabes Unidos o Turquía han tomado el relevo. España también se ha beneficiado del mal ajeno. En especial, Canarias, que ha cubierto parte del cupo de extranjeros que viajaban a destinos de Oriente Próximo y el Magreb.

Por otro lado está el modelo de Libia, que a pesar de su recién estrenada “libertad” aún no es capaz de generar la confianza suficiente en este ámbito. Intención no le falta. Ejemplo de ello es la enérgica visita del país a la última edición de FITUR,  a la que acudió su ministra de turismo Ikram Bash Imam. Según declaraciones de sus representantes  a QAH “Por fin somos libres, tenemos mucho que mostrar al mundo”, a lo que añaden “Libia es un país virgen, con un patrimonio cultural único”. Consciente de sus debilidades, Libia quiere volver a esa época dorada, cuando en los años 60, antes de la llegada de de Muamar Gadafi, se perfilaba como gran potencia turística. “Sin duda, los extranjeros pueden estar seguros, y aunque necesitamos algo más de tiempo para mejorar nuestras infraestucturas, estamos  dispuestos a mostraros nuestra otra cara”.

Palestina defiende también con firmeza su plan turístico, principalmente religioso. Y tienen razones para ello, son un destino en constante crecimiento. El turismo supone el 14% del PIB Nacional y cada año llegan visitantes de todo el mundo. Sin embargo la inestabilidad y el perenne conflicto con  Israel  perjudica a ambos territorios en términos de infraestucturas o movimiento. A pesar de ello, la inseguridad no es un problema,  según afirma su ministra, Khouloud Daibes Abu Dayyer. “No ha ocurrido un altercado con ningún turista desde hace décadas, Palestina es un país seguro para turistas e inversores” cuando le preguntamos por la relación con su homólogo israelí en este sector nos explica que  “Palestina e Israel tienen intereses comunes en este sentido”.

Por último resulta interesante destacar el  caso de Iraq.  El turismo en el país comenzó a deteriorarse con las sanciones internacionales al régimen de Sadamm Husein en los años 90, pero la invasión estadounidense en 2003  destrozó completamente esta industria. Ahora sigue siendo un país muy inestable y con altas cotas de violencia, pero está dispuesto a remontar. Mesopotamia, cuna de la civilización, paraíso entre el Tigris y el Éufrates, se presenta ante el mundo a través de hoteles de cinco estrellas. Los planes para el país una vez desaparezcan las sombras de la guerra son muy ambiciosos, y  pretenden combinar la modernidad y el lujo con su inmenso patrimonio cultural (saqueado en gran parte por el conflicto).  Tal y como reconoció a QAH el representante del Kurdistán Iraquí en FITUR, una de las zonas más estables y prósperas de la región, “Queremos convertirnos  en el segundo Dubai”.

Sin duda, el impulso y la reactivación del sector turístico es una señal muy favorable, que nos muestra el desarrollo de un país en terminos de paz y estabilidad. La historia nos ha enseñado que cuando la guerra acaba el turismo florece.

 

Imagen| Travel Blog

Más información| Organización Mundial del Turismo | Ministerio de Asuntos exteriores y Cooperación, Casa Árabe

En QAH| Conflictos olvidados del Mundo |Israel y Palestina el conflicto interminable | ONU, OTAN y Libia: un conflicto acabado | La política exterior de la UE y la primavera árabe | Los pueblos sometidos a dominación nacional y los Movimientos de Liberación Nacional

 

 

 

 

 

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