Coaching y Desarrollo Personal 


Coaching y confidencialidad

Confidencialidad en el proceso de coaching

 

En cualquier proceso de Coaching, ya sea personal, empresarial o ejecutivo, la confidencialidad es un elemento de vital importancia para que el cliente alcance sus metas, ya que, en algunos casos, se tratan temas delicados; y si no conseguimos provocar un ambiente de respeto y confianza, el cliente puede no sentirse cómodo y abandonar el proceso.

No puede existir ninguna duda con respecto a la objetividad del coach y a la confidencialidad sobre los temas que se tratan entre él y su cliente.

Sólo a través de la obligada confidencialidad se crea un espacio seguro y un adecuado clima de confianza entre el coach y el coachee. De esta manera, el cliente puede explorar nuevos conceptos y verdades, y enfrentarse a sus miedos, lo que le empujará a pasar a la acción.

Tan sólo existen dos casos donde no se respeta la confidencialidad del proceso: cuando la ley así lo exija, y cuando el cliente tiene la intención de auto-lesionarse o dañar a terceras personas.

La debida confidencialidad se traduce en la firma del contrato inicial de todo proceso de Coaching, donde el profesional manifiesta que no compartirá ni identificará ningún tipo de información relacionada con dicho proceso. Incumplir este contrato supone ir contra la profesión y contra la Ley Orgánica de Protección de Datos, para la cual un profesional del Coaching tiene el mismo nivel de implicación, responsabilidad y obligaciones que una consulta de médicos o un centro hospitalario.

Existe un juramento de ética profesional de la International Coach Federation (ICF), el incumplimiento de este código deontológico conllevaría la pérdida de la titularidad como miembro de dicha asociación. En su punto cinco dice: “respetaré la confidencialidad de la información facilitada por mi cliente, a no ser que este autorice lo contrario o que sea requerido por ley”.

Confidencialidad y confianza Rige también un código ético, elaborado por el Coaching Study Group, que ahonda más en el tema que nos ocupa, y habla de respetar una radical confidencialidad sobre los datos que le son conferidos al coach, también describe el no aceptar presiones de nadie para revelar los datos que le han sido confiados, ni emplear datos conocidos en esa relación profesional para el provecho personal del coach, ni directamente ni a través de terceros.

En definitiva, la obligada discreción de un profesional del coaching le ha de llevar a no mencionar siquiera, y en la medida de lo posible, el nombre de las personas a las que acompaña en su proceso de crecimiento.

 

Vía| Coaching de Vida

Más información| Aecop

Imagen| Confidencialidad, Top Secret

En QAH| Aspectos fundamentales del coaching (II)

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