Coaching y Desarrollo Personal 


Coaching para Aprender a Aprender

Aprender es un concepto cuyo significado ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Desde esta perspectiva histórica, probablemente aprender significó inicialmente “aprender a hacer” y, por extensión, también “aprender qué, cómo, dónde y con qué hacer”.

Más recientemente, este significado se amplió para incluir “acumular información”, en la medida que la información era un requisito previo cada vez más necesario para “aprender a hacer mejor” en un entorno crecientemente complejo y exigente.

Aprende para ti

El problema es cuando, en un momento dado, “acumular información” deja de ser un medio para “aprender a hacer mejor” y se convierte en un fin en sí mismo. Al confundirse “acumular información” con “aprender”, comienzan a aparecer una serie de creencias erróneas sobre la relación entre información y conocimiento y a generarse una variedad de prácticas de dudosa validez alrededor de ello, muchas de las cuales perduran hasta nuestros días.

Lo cierto es que las personas aprendemos a hacer algo haciéndolo, no solo aprendiendo la teoría sobre cómo se hace. Sin embargo, se ha generado una cultura colectiva que valora enormemente la posesión de conocimiento teórico sobre la de conocimiento práctico. La conocida “titulitis” no es más que eso: sobrevalorar el reconocimiento público, oficial o no, de la adquisición de conocimientos teóricos, en detrimento del verdadero aprendizaje.

La Formación, tal y como se entiende en un amplio porcentaje de los casos, es probablemente uno de los mejores ejemplos de estas prácticas mal entendidas. Un “curso” sirve para aprender únicamente en la medida en que se lleva a la práctica. En ese sentido, el “curso” facilita el acceso a recursos de aprendizaje y motiva e incita al mismo pero no elimina la necesidad de hacer, de poner en práctica.

En el caso concreto de la Formación para el desarrollo de competencias, es decir, comportamientos, la única forma de lograr esa transformación es trabajando al nivel de las creencias.

Si, por ejemplo, alguien quiere mejorar su capacidad de comunicación, deberá tener claridad sobre lo que significa comunicar bien y, a partir de ahí, entender cuáles de sus comportamientos actuales favorecen, y cuales obstaculizan, esa buena comunicación.

Solo entonces podrá seguir desarrollando los comportamientos adecuados y modificar aquellos que no lo son. Pero para ello necesita encontrar antes las creencias que le llevan a desarrollar esos comportamientos inadecuados para una buena comunicación porque, si simplemente se limita a “aprender la teoría” sobre por qué debería abandonar esos comportamientos, pero no cambia la creencia, no logrará cambiarlos.

El coaching bien aplicado es un conjunto de técnicas que ayuda a las personas a alcanzar resultados extraordinarios, es decir, resultados superiores a los que consiguen habitualmente. Estas técnicas son diversas y se apoyan entre sí, reforzándose mutuamente, pero varias de ellas van encaminadas a que la persona sea consciente de que hay cosas que da por ciertas y que en realidad no lo son. Cosas que no son hechos incuestionables sino únicamente creencias y que, por tanto, se pueden cambiar.

El coaching también ayuda a las personas a encontrar recursos propios y a trabajar su red de apoyos, a relativizar la importancia de poseer o adquirir información o conocimientos teóricos, y a valorar la prueba, el ensayo-error como método de aprendizaje. En otras palabras, anima a experimentar, a “aprender haciendo”.

El valor del coaching es cada vez mayor en un mundo en constante cambio, en el que las respuestas nacen con fecha de caducidad. Esto es así porque las soluciones hay que construirlas, y adaptarlas, día a día y eso solo es posible sabiendo hacer las preguntas adecuadas y no tanto conociendo todas las respuestas.

En realidad siempre ha sido así, solo que ahora es aún más evidente. Porque las mejores respuestas se encuentran siempre en las personas. El coaching lo sabe y también sabe como encontrarlas. Por eso el coaching es la clave para aprender a aprender en el siglo XXI.

 

En colaboración con QAH| Óptima Infinito

Imagen| Competencia Aprender

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