Cultura y Sociedad 


Claves del éxito del sistema educativo finlandés (I): la figura del profesor

 

Si uno piensa en un sistema educativo, que sirva de ejemplo al resto, suele venir a la cabeza como primera opción Finlandia. Constantemente aparece en los medios de comunicación, el paradigma de la educación, el sistema al que todo país debe aspirar si quiere mejorar en este campo. Pero, ¿cómo ha llegado a ser Finlandia lo que es en la actualidad en lo que a educación se refiere? ¿cuáles son los pilares en los que se sustenta este exitoso modelo? ¿sería aplicable en España este sistema? Estas y otras preguntas serán respondidas en sucesivas entregas, con el fin de aclarar los principales puntos de debate.

Antes que nada cabe señalar que Finlandia no ha sido siempre el ejemplo de “modelo educativo”. Allá por los años 70 poseía de hecho un sistema educativo del montón, de esos que no destacan en los rankings, véase España en la actualidad. Por entonces, se llegó a la conclusión de que había que hacer algo para cambiar esta tendencia. Se logró algo impensable en nuestro país y es un consenso en materia de educación. De tal calado fue el mismo que, independientemente del gobierno que ostente el poder, el sistema se mantiene; no afectan los cambios políticos en materia educativa (lo sé, una quimera que ocurriese algo así en España, tal y como demuestran las incontables reformas educativas habidas y por haber desde la llegada de la democracia).

profesorfinlandiaUno de los pilares sobre el que se ha sustentado este sistema educativo es el referente a la figura del profesor. A diferencia de España, en Finlandia ser profesor es una profesión de prestigio y como tal se realizan pruebas acordes a tal estatus. Aun cuando su sueldo medio no es excesivamente elevado (3400 € mensuales de media, teniendo en cuenta el nivel de vida del país), este prestigio que posee en la sociedad finlandesa hace que dicha profesión sea una de las más solicitadas por los estudiantes. Para hacerse una idea de la diferencia de consideración que se tiene de esta figura con respecto a nuestro país, es útil observar cómo se llega a ser profesor en uno y otro lugar.

En España es una profesión a la que acceden unos por vocación, otros por descarte, por no haber tenido nota para realizar otras carreras… Es decir, la exigencia en cuanto a preparación para poder cursar la carrera no es muy alta. En Finlandia, por el contrario, se parte de la premisa de que si  la educación es lo más importante, tendrán entonces que ser las personas más preparadas las que impartan la docencia. Para poder llegar a ello, es necesario superar un proceso de selección muy exigente para simplemente acceder a dichos estudios universitarios. La nota media entre el bachillerato y la reválida tiene que ser como mínimo 9 sobre 10. Después de diversas pruebas, de todos los que se presentan sólo llegan a cursar estos estudios alrededor del 10 %. La formación de los maestros es universitaria, tiene categoría de máster y trata de formar tanto en contenido como en métodos, preparando a los futuros docentes para que puedan enseñar e instruir, pero también educar.

El prestigio es otro de los puntos a destacar de la figura del profesor en Finlandia. Es considerado del mismo nivel que un médico en nuestro país, muestra de que se valora especialmente la labor que desempeñan. Es tal la importancia que se le da que cuando el gobierno en cuestión intenta hacer alguna reforma en materia educativa se le consulta primero al profesorado. Además, los padres tienen vía directa con los tutores de sus hijos, pudiendo, tanto en persona como mediante un programa informático, conocer la situación de los mismos, si ha faltado a clase, etc.

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Un tercer punto reseñable es la autonomía que se le proporciona al cuerpo docente de los colegios finlandeses. Muestra de ello es que los años 70 tenían guías del profesor de 700 páginas con los temarios establecidos. Hoy en día tan solo tienen 10 páginas.

Asimismo, el enfoque de tener profesores de calidad continúa una vez incorporados como docentes, ya que estos pasan prácticamente la mitad del tiempo en programas de desarrollo profesional, planificación colaborativa, trabajando con los padres de los alumnos o  investigando acerca de su práctica profesional, evaluándola y mejorándola.

Diversos informes, como el que llevó a cabo la consultora McKinsey en julio de 2008, corroboran este hecho: los mejores sistemas educativos, independientemente del país o de la cultura, resaltan entre otras cosas la importancia de los siguientes aspectos: conseguir a las personas más aptas para ejercer la docencia y desarrollarlas hasta convertirlas en instructores eficientes.

Si vemos más allá de los cuatro años de legislatura que cada nuevo gobierno  posee en España y nos fijamos en los países a los que mejor les va en este campo, podremos de una vez por todas consolidar un sistema educativo que enseñe y forme de verdad a nuestros ciudadanos.

Para los interesados en la materia, en la siguiente entrega se analizará el método educativo finlandés, con el fin de descubrir aquello que lo hace diferente y único con respecto al resto de sistemas educativos en el mundo.

 

Vía| elconfidencial, weslu, unitedexplanations, abc

Imagen| niños finlandeses, risas, profesor

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