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Cláusulas suelo (II): Hacia la retroactividad limitada


(Artículo escrito por Miguel Fernández Benavides)

 

En el primer post de la serie –Cláusulas Suelo (I): El Comienzo de una Larga Historia-, analizábamos la Sentencia de 9 de mayo de 2013, para concluir que aquel hito no sería más que el comienzo de una larga disputa judicial que se prolonga hasta nuestros días.

Más allá de los efectos directos que la resolución del Tribunal Supremo tuvo respecto de quienes eran parte en aquel proceso, en la práctica, la famosa sentencia de 9 de mayo propició un verdadero efecto llamada, favoreciendo, durante los años subsiguientes, la interposición de miles de demandas en las que cada consumidor ejercitaba la correspondiente acción individual de nulidad. Sin riesgo de exagerar, es posible afirmar que tras la Sentencia se produjo una verdadera avalancha de procedimientos judiciales.

Desde un punto de vista procesal, la aplicación del doble control de transparencia en todos esos procedimientos, supuso para las entidades bancarias la imposición de un estándar probatorio tremendamente elevado. Y a la postre, la consecuencia última no fue otra que la aparición de un cierto automatismo en los juzgados de primera instancia y audiencias provinciales, tendentes a declarar la nulidad de la cláusula suelo en la práctica totalidad de los litigios promovidos por los consumidores.

No ocurrió lo mismo, sin embargo, respecto de los efectos retroactivos de la nulidad de las cláusulas suelo. Algunas audiencias provinciales optaron por seguir el criterio de la Sala Primera, rechazando la pretensión de condena a la devolución de las cantidades abonadas en exceso por aplicación por aplicación de la cláusula (v.g. SAP León, Sección 1ª, Sentencia núm. 72/2014 de 6 mayo, AC 2014\1005). Mientras que otras se decantaron por la declaración de nulidad con efectos ex nunc, esto es, con devolución de todas las cantidades pagadas en virtud de la cláusula desde la suscripción del préstamo hipotecario (v.g. SAP Asturias, Sección 1ª, Sentencia núm. 13/2015 de 27 enero. AC 2015\314). Tal fue el desbarajuste y la división de criterios, que incluso la prensa generalista se hizo eco de la discusión, elaborando mapas de España coloreados por provincias, según el criterio de cada audiencia provincial (ver aquí).

Y cuando los tribunales de todo el país estaban sumidos en el desconcierto, la Sala Primera del Tribunal Supremo dictó la Sentencia de 25 marzo de 2015 (RJ 2015\735) –esta vez en el seno de una acción individual de nulidad- estableciendo como doctrina que, en aquellos casos en que por aplicación de la Sentencia de 9 de mayo de 2013 se declarase abusiva una cláusula suelo inserta en un contrato de préstamo con tipo de interés variable, procedería la restitución al prestatario de los intereses, pero únicamente los pagados a partir de la fecha de publicación de la sentencia de 9 de mayo de 2013.

En esencia, esta nueva resolución descansa sobre el principio de buena fe: las entidades bancarias podían ignorar con anterioridad a la Sentencia de 9 de mayo de 2013 que la información que habían suministrado a sus clientes no era suficiente, pero no así con posterioridad a la fecha de su publicación. La solución dada por el Tribunal Supremo, bautizada de manera acertada como “retroactividad limitada” (ver aquí) puso fin temporalmente a la batalla desatada en los tribunales de instancia.

Pero como era de esperar, no todos los jueces se plegaron a la doctrina del Tribunal Supremo y esta no sería la última batalla de “la Guerra de las Cláusulas Suelo”. No conformes con la solución dada el alto tribunal, el Juzgado de lo Mercantil Nº 1 de Granada y la Audiencia Provincial de Alicante, plantearon dos cuestiones prejudiciales ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Pero está es otra historia…

Vía | QAH Jurídico

Más info| El MundoHay Derecho

Imagen | LegalTeam

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