Patrimonio 


Cine y videoarte. ¿Es el séptimo arte una disciplina más?

Ricciotto Canudo

Al igual que otras disciplinas que ya han obtenido un merecido reconocimiento –como la ilustración-, el cine lleva más de un siglo luchando por su inclusión como una más de las artes. El ensayo Manifiesto de las Siete Artes, escrito en 1914 por el crítico de cine italiano Ricciotto Canudo, aborda el fenómeno cinematográfico desde una perspectiva artística muy novedosa para los primeros años del siglo XX, cuando su aparición todavía era muy reciente.

La idea principal alrededor de la cual se estructura el texto es la consideración del cine como un arte completo y perfecto. El cinematógrafo supone, en palabras de Canudo, la conclusión del arte, alcanzando con su aparición la perfección máxima a la que han tendido todas las artes a lo largo de la historia.

Según el manifiesto, esto surge cuando se cruzan máquina y sentimiento, lo artístico y lo científico. El resultado es lo que el autor bautiza como séptimo arte, compendio total de lo artístico. Parece una evolución natural si tenemos en cuenta la teoría del autor, que expone que el hombre necesita del arte para fijar todos aquellos aspectos efímeros de la vida, para elevarlos más allá de la realidad mundana. ¿Qué mejor herramienta para asegurar la eternidad de lo que nos crea emoción que la filmación?

Es interesante observar el desarrollo y evolución del arte que defiende el manifiesto, según el cual todas las artes parten de dos primigenias: Arquitectura y Música. Alrededor de ellas van estableciéndose las complementarias: Pintura, Escultura, Danza y Poesía. Las artes primitivas obedecen a instintos humanos primarios, mientras que las restantes las amplían y complementan. Vemos que la Danza y la Poesía aportan movimiento y palabra articulada a la base de la Música, mientras que Pintura y Escultura embellecen a la Arquitectura con la representación de los seres y las cosas. Las primigenias podrían sobrevivir sin las complementarias, pero no al revés.

Clark Gable y Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó (1939)

Para Canudo las artes han sido las mismas a lo largo de todos los siglos y en todos los rincones del planeta. La aparición del cine supone su liberación, por lo que podríamos considerar el invento del cinematógrafo como algo revolucionario. Considera la teoría de la evolución del arte como una logomaquia en la que adquieren mayor importancia las argumentaciones que la esencia del arte.

Es destacable la consideración acerca del olvido estético al que se ve abocado el hombre por medio del arte y, muy especialmente, del cine. Se trata de una sublimación de la obra que conduce al espectador a una suerte de aislamiento en la que nos vemos absorbidos por el arte. Se superan los límites de lo individual hasta el punto de no tener conciencia no sólo de lo que nos rodea, sino de nosotros mismos.

Es curioso que, a pesar de la polémica existente en torno al cine como una disciplina artística más, esta no ha llegado al campo del videoarte, que combina un pensamiento más tradicional –en cuanto a idea de arte- con el mismo formato audiovisual que comparte con las películas. La diferencia radica en la esencia de ambos campos, uno destinado al entretenimiento y otro que se identifica más con el público intelectual.

Marilyn Monroe (circa 1951) (Foto de Getty Images)

Vía| CANUDO, Ricciotto. Manifiesto de las Siete Artes, 1914.

Imagen| Ricciotto Canudo , Marilyn Monroe , Clark Gable y Vivien Leigh

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