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Érase una vez el oeste, Pulp fiction y Tacones lejanos. El cine posmodernista

Posmodernismo se ha convertido en un término ampliamente utilizado en distintos ámbitos y con distintos fines, que lo han llevado incluso a perder parte de su significado haciendo de él un concepto vacuo y confuso. Por eso, se considera importante aclarar, en primer lugar, lo que se entiende por posmodernismo en el presente artículo. Siguiendo la postura del académico Chris Baker entendemos el posmodernismo como un conjunto de formaciones y experiencias culturales, de estilos y movimientos sociales y artísticos, y de posiciones filosóficas y epistemológicas, que van en consonancia con la era posmoderna.

Evidentemente para entender el posmodernismo hay que entender la posmodernidad, que a su vez requiere comprender la modernidad. Aunque sólo una de estas concepciones daría para un libro de tamaño enciclopédico de forma resumida se puede decir que la modernidad fue una idea que surge en Occidente en el siglo XVIII que concebía que la sociedad podía avanzar indefinidamente en base a la razón, la innovación y la vanguardia, lo que trajo consigo la construcción de grandes relatos consumidos como verdades absolutas y fuertes que no admitían cuestionamientos. Fruto del desencanto y fracaso de estas ideas surge la posmodernidad negando el poder de la razón, de las grandes verdades y del conocimiento total y absoluto, abanderándose del valor de la subjetividad para mirar el mundo. Así la define el filósofo Lyotard como la “crisis del conocimiento que desemboca en escepticismo condicionado por lo histórico respecto de las narrativas ilustradas sobre progreso, ciencia y liberación política”.

Cartel Tacones Lejanos

Cartel Tacones Lejanos

El cine como medio artístico y social se hace eco y partícipe, convirtiéndose en síntoma y motor del posmodernismo. El cine se apropia del posmodernismo a través de la forma y del contenido. De manera muy general, podemos decir que el cine posmodernista busca subvertir y explorar emociones, temas y personajes traspasando los convencionalismos y lógica del relato y de la estructura temporal y espacial narrativa clásica. La mayoría de los estudiosos sitúan en los años setenta la caracterización posmodernista en el lenguaje cinematográfico. El cineasta Fortunic sitúa la película de Sergio Leone, Erase una vez el Oeste (1968) como delineadora de varias de las características del cine posmoderno, principalmente por utilizar referentes estéticos y narrativos de otras películas del género, sobre todo de Jonh Ford y trastocar los valores convencionales, convirtiendo al bueno en malo, Henry Fonda y al villano en bueno, Charles Bronson.

Ejemplo representativo del cine posmodernista lo constituye la obra de Pedro Almodóvar. Aunque cada una de sus películas enmarca importantes características que conforman el posmodernismo, como la autorreferencialidad dentro de su propia obra, la relativización de los moral o el mestizaje continuo estético, artístico, social y cultural a partir del cuestionamiento de los discursos clásicos, Tacones lejanos (1991) es un buen ejemplo de gran parte de estos rasgos. En su película Almodóvar recicla la historia de Sonata de otoño (1979) de Bergman sobre la relación amor – odio entre una madre y una hija, en la que, desde una perspectiva modernista, Bergman explora la crisis existencial y psicológica de los personajes sin resolver la situación de manera clara. Por su parte Almodóvar, resuelve el conflicto haciendo que la hija se enamore y quede embaraza del travesti que imita a su madre al tiempo que ironiza sobre el elitismo, la alta burguesía y los discursos ideológicos clásicos, haciendo de la extravagancia, el exceso, el pastiche, la ironía y el deconstruccionismo, rasgos posmodernos, recursos representativos de su obra.

Otra de las obras cinematográfica más representativas y precursoras del posmodernismo es Pulp fiction (1994) de Quentin Tarantino. Clara muestra de ello es el personaje de Vicent Vega, a través del cuál se autorreferencia su propio film Reservoir Dog (1992) emparentándolo con Vic Vega, y que es interpretado por Jonh Travolta, actor conocido por el género musical, a quién hace bailar en una escena emblemática. Pero lo que más destaca del film es la manera en la que Tarantino convierte lo que pretende ser un homenaje al cine negro y a los relatos policiacos impresos (de ahí el título) en un mestizaje de elementos del género cómico, dramático y de acción. Para ello, el director cuenta historias paradigmáticas del cine policiaco con recursos tradicionales de otros géneros y que se oponen a los convencionalismos del género policiaco: utiliza una estructura narrativa de tríptico circular, el azar como recurso narrativo, la digresión espacio – temporal o el distanciamiento sobre los cuestionamientos morales. De esta manera, al tiempo que realiza un homenaje al género policiaco lo desestabiliza y cuestiona a partir de elementos atípicos y que contrastan con sus tradicionales características, haciendo de la ironía, la parodia, el humor negro y lo absurdo, rasgos posmodernos, los rasgos destacados del film.

Tras el análisis extremadamente sintetizado de estas tres obras se pretende ilustrar a grandes rasgos en qué consiste el cine posmodernista. No obstante, en la actualidad podemos encontrar un gran número de películas, que en consonancia con la posmodernidad, pretenden cuestionar desde lo estético, lo conceptual y lo narrativo los discursos clasicistas y hegemónicos de los antiguos paradigmas cinematográficos creando un nuevo estilo de abordar los relatos, a partir de la madurez y la conciencia del propio medio.

 

Vía|

Lyotard, J. F. (1989). La condición postmoderna: informe sobre el saber

Palacio, M., y Monzoncillo, J. M. Á. (1995). Historia general del cine: El cine en la era del audiovisual (Vol. 12)

Imagen| Tacones lejanos

 

 

 

 

 

 

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