Jurídico 


Doce votos y un veredicto

Érase una vez la historia de un chico de barrio –pongamos que se llama Joe- uno de esos que nacen con una navaja bajo la manga. A nadie le importa su destino, no aparece en los periódicos y apenas unos pocos conocen su apellido, aunque su apodo resuena a varias manzanas de su casa. Es un don nadie y lo sabe, no hace sino meterse en líos y esta vez ha sido algo gordo: le acusan de asesinar a su padre. Está condenado desde el momento en que le pusieron los grilletes. Nadie creería en su inocencia. O casi nadie.

La historia de Peter es el pretexto de un clásico del cine jurídico: ‘12 Angry Men’ (‘Doce hombres sin piedad’, en español) donde una docena de hombres han sido designados para componer el Jurado Popular que determinará si el joven es culpable o no del asesinato en primer grado de su propio padre. Todo un drama fácil de resolver: el chico es culpable, todos los indicios apuntan a ello, no hay duda. Bueno, sí que la hay: uno de los miembros del Jurado no está convencido del todo y se niega a declarar culpable a nadie, por muy oscuro que pinte su destino, si no está totalmente seguro de ello. Evidentemente, los once restantes le tachan de loco e irresponsable, a todas luces el chico es culpable. Nuestro amigo miembro del Jurado va cambiando a lo largo del filme el color de las luces del resto. Y es que todo argumento es rebatible, en Sala no existen las suposiciones ni los prejuicios.

La figura del Jurado Popular difiere considerablemente dependiendo de si nos encontramos en Estados Unidos, Francia o España.

El Jurado en Estados Unidos

La Constitución Federal norteamericana recoge como un derecho básico de los ciudadanos el Derecho a un Tribunal con Jurado. De hecho, la Sexta Enmienda señala que “en toda causa criminal, el encausado gozará del derecho a ser juzgado rápidamente y en público por un Jurado imparcial […]”. También la Quinta Enmienda recoge el derecho a ser acusado por un Grand Jury, cuando el delito imputado esté castigado con una pena capital o infamante.

Clásicamente, el Jurado norteamericano –al igual que en el caso de Edward- ha estado formado por doce miembros, cuya regla resolutoria era la unanimidad. Sin embargo este criterio ha ido evolucionando con el tiempo y en la actualidad se permiten Jurados de seis personas e, incluso, veredictos por mayoría.

El Jurado en Francia

En el país galo, donde no existen precedentes de Jurado Popular previos a la Revolución, se creó esta figura ante la desconfianza demostrada por los legisladores frente a los jueces del Ancien Régime.

En la evolución del Jurado francés pueden diferenciarse claramente dos periodos: el primero, hasta el año 1941, con la separación del Tribunal y el Jurado; y un segundo que reunía a ambos en un único órgano colegiado, el Tribunal de Escabinos.

La Cour d’Assises (Corte Penal) está formada por tres jueces profesionales y un Jurado compuesto por nueve miembros en primera instancia y doce en apelación.

El Jurado en España

Nuestra Constitución recoge esta figura en el artículo 125 de la siguiente manera:

“Los ciudadanos podrán ejercer la acción popular y participar en la Administración de Justicia mediante la institución del Jurado, en la forma que la ley determine y con respeto a aquellos procesos penales que la ley determine, así como en los Tribunales consuetudinarios y tradicionales”.

El instrumento legal que regula el Jurado es la Ley Orgánica 5/1995, de 22 de mayo, del Tribunal del Jurado, que, en su artículo primero, señala las competencias sobre las que conocerá y podrá fallar:

  • Del homicidio.
  • De las amenazas.
  • De la omisión del deber de socorro.
  • Del allanamiento de morada.
  • De la infidelidad en la custodia de documentos.
  • Del cohecho.
  • Del tráfico de influencias.
  • De la malversación de caudales públicos.
  • De los fraudes y exacciones ilegales.
  • De las negociaciones prohibidas a funcionarios.
  • De la infidelidad en la custodia de presos.

Este Tribunal estará formado por nueve jurados y un Magistrado de la Audiencia Provincial, que lo presidirá, acompañados de dos jurados suplentes.

Los requisitos para ser jurado en España son: ser mayor de edad; encontrarse en pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos; saber leer y escribir; ser vecino, al tiempo de la designación, de cualquiera de los municipios de la provincia en que el delito se hubiera cometido; y no estar afectado por discapacidad física, psíquica o sensorial que impida el desempeño de la función de jurado.

La propia LOTJ establece las restricciones de participación de los ciudadanos para ser jurados, en caso de incapacidad, incompatibilidad, prohibición o excusa.

Si en la votación se obtuviese la mayoría necesaria sobre los hechos –siete votos si son en contra del acusado y cinco si son a favor-, se someterá a votación la culpabilidad o inculpabilidad del acusado. Igualmente, serán necesarios siete votos para declarar la culpabilidad y cinco para la inculpabilidad. Será el juez quien determine la pena en caso de que el veredicto sea de culpabilidad.

No sabemos si Brad mató a su padre, pero sí sabemos que su vida dependía de la decisión de doce hombres cargados de prejuicios y suposiciones. La evolución de la sociedad –la película data de 1957- ha hecho que el Jurado determine la culpabilidad o inocencia, legando al juez la pena a imponer. Sin embargo, merece una reflexión el hecho de que todo depende de una adecuada argumentación jurídica pero, sobre todo, de un preciso relato de los hechos según le convenga al procesado.

*Nota al lector: Joe, Peter, Edward y Brad no son la misma persona, sino un espejo del desprecio que diariamente sufren muchas personas por su origen, color de piel o inclinación sexual o ideológica. No solo de cine venimos a hablar aquí.

Vía| 12 Angry Men

Imagen| 12 Angry Men

Más Información| Ley Orgánica 5/1995, de 22 de marzo, del Tribunal del Jurado

En QAH| El Jurado Popular

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