Economía y Empresa 


Cinco lecciones empresariales de Red Bull Racing

Los amantes del automovilismo sabrán que dentro de pocos días termina el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. También sabrán que el equipo de la compañía internacional de bebidas energéticas Red Bull es quien tiene mayor probabilidad de alzarse con la victoria, obteniendo así su tercer título consecutivo. Proeza alcanzada hasta el momento sólo por las tres escuderías más longevas: Ferrari (3 títulos de 1975 a 1977, y 6 de 1999 a 2004), McLaren (4 títulos de 1988 a 1991) y Williams (3 títulos de 1992 a 1994).

Después de su famoso proyecto Red Bull Stratos, muchos autores han escrito sobre las lecciones de marketing que nos da esta empresa austríaca. A diferencia de ellos, con este artículo me quiero centrar en los aspectos empresariales. ¿Cuál es el secreto de su éxito? ¿Qué podemos aprender las empresas?

1. No es gasto, es inversión

Parafraseando el título de la exitosa película de los hermanos Coen “No es país para viejos”, podemos decir que las empresas no son país para cobardes. Por definición, la actividad de una empresa consiste en la gestión arriesgada de recursos para la obtención hipotética de beneficios. Sin recursos no hay empresa, y sin riesgo no hay beneficio. Es muy tentador para un empresario aplicar la tijera a partidas  del presupuesto como publicidad o innovación, justificándolo con la necesidad de reducir gastos. Es un grave error: si inviertes en publicidad existes, si inviertes en innovación adelantas a tu competencia. Una de las claves del éxito de RBR radica en que lleva varios años liderando el progreso tecnológico en el campeonato.

2. No es inversión, es despilfarro

La primera lección no debe llevar a las empresas a despilfarrar sus recursos. Máxime en unos tiempos donde se han de tener bajo un control exhaustivo. Invertir es generar riqueza, pero hay que saber dónde y cómo invertir. Muchas empresas ricas llegaron a la Fórmula 1 soñando con dominar desde el primer día, y fracasaron tras dilapidar enormes sumas de dinero: por ejemplo, Honda y Toyota. Construyeron a su alrededor equipos faraónicos, con más infraestructura y más personal que nadie, pero olvidaron que es más importante la calidad que la cantidad. Llegó un día en que su situación se hizo insostenible, y se fueron sin haber ganado nada.

Red Bull, por el contrario, tenía un plan. Supo muy bien cuál era la base de la que debía partir, qué elementos debía ir incorporando, y muy importante, a qué ritmo. Roma no se construyó en un día. Los objetivos deben estar acordes al potencial real del equipo, pero deben ser ambiciosos y progresivos.

3. Gestiona el talento

El recurso más importante de una empresa es su capital humano. Una empresa formada por mediocres sólo puede aspirar a ser mediocre. Una empresa que quiera ser la mejor, debe tener entre sus filas a los mejores. Si estamos de acuerdo en que la publicidad y la innovación son inversiones, y no gastos, la formación de los trabajadores es, así mismo, otra inversión inexcusable.

Igual de importante: una empresa debe ser un equipo. De nada sirve tener a los mejores si cada uno lucha por sus intereses y se marca sus propios objetivos. Los trabajadores deben estar motivados a alcanzar una meta común, unos objetivos ambiciosos, y deben reconocer que su fuerza depende de su unión.

4. Explora los límites

Uno de los principios básicos de la PNL (Programación Neuro Linguística) es “si haces siempre lo mismo, siempre tendrás los mismos resultados”. Red Bull lo sabe, y lo ha incorporado a su forma de ser. La innovación y la creatividad no son meras posibilidades, son obligaciones. Saben que para mantenerse arriba deben seguir siendo originales. Pensar lateralmente los problemas, para encontrar soluciones diferentes.

Como muestra, el siguiente caso, muy reciente: hay una ley de la FIA, organismo rector de la competición, que prohíbe que el alerón delantero sea flexible. ¿Cómo burlar la norma? Haciendo flexible el morro, en el que va montado dicho alerón. Una solución tan fácil como ingeniosa, que ninguno de sus rivales supo ver antes.

 

5. No hay dos sin tres

Después de ganar dos campeonatos de forma consecutiva, el último de ellos aplastando literalmente a su competencia, parecía muy probable que decayese su ánimo y su ambición. Nada más lejos de la realidad: el equipo sigue motivado a ser siempre el mejor. Lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Su objetivo no es seguir ganando, es hacer historia, poniéndose al nivel de las mejores escuderías.

Estas son sólo cinco lecciones que he extraído de la experiencia de Red Bull en el automovilismo, pero podríamos hallar otras muchas. ¿Cuáles se os ocurren a vosotros?

Imágenes | Zimbio, Diario de León.

En QAH | Felix Baumgartner, el anuncio más extremo de Red Bull.

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