Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Cimientos del Cine en Sevilla

El cine nació como uno de los posibles espectáculos que se ofrecían al introducir nuevos modelos de representación en teatros, salones, cafés, barracas o pabellones. Se trata de una de las formas de expresión más libres y utilizadas en el siglo XXI, con enormes progresos y continuos avances. Instrumento de provocación, herramienta de reflexión, creador de sueños en una generación dependiente de la imagen… ¿Qué ha pasado con aquellos espacios arquitectónicos que formaron parte de la memoria histórica del cine en Sevilla?

Surgido como medio de información (muchos pudieron ver imágenes de la boda del rey Alfonso XIII) o método de entretenimiento, la presentación del primer cinematógrafo en Sevilla tuvo lugar en 1896 cuando España era un país sumido en la mendicidad y analfabetismo.

El modo de divulgación comenzó con hojas-volantes repartidas entre la población, que después evolucionarían a los programas de mano, además de catálogos, carteles o cartones fotográficos, que imitaban la estructura de los programas teatrales pero con la información cinematográfica que les interesaba. Fue en los años 20 cuando dichos programas alcanzaron su valor más comercial, hasta que la televisión y la radio se convirtieron en la competencia más directa. En 1918 apareció el primer trailer, que poco a poco fue ganando su terreno hasta convertirse en una manifestación distinta dentro del propio cine.

Las primeras salas aparecen a finales del siglo XIX. Se concentraban en dos núcleos principales: el centro urbano (SierpesRioja-Duque) y El prado de San Sebastián-Jardines de Cristina. Se trataba de diferentes tipologías arquitectónicas, que fueron remodeladas para organizarse en torno a la pantalla, desarrollándose de este modo una arquitectura funcional, dando lugar a una sencillez espacial que se maquilló con la decoración.

Las salas estaban abarrotadas, sobre todo en verano. El ambiente podía llegar a ser asfixiante, no solo por el calor sino por las cintas proyectadas de combustión espontánea de 40º, lo que podía llegar a ser peligroso al ser mínimas las medidas de seguridad.

Teatros

Algunas de las 24 salas que se ubican en la imagen continúan existiendo, como es el caso del Teatro Duque que es, aunque con otro nombre, una pequeña sala situada en la plaza homónima. Pocas como el Cine Cervantes han sido recicladas; otras mientras tanto han sido abandonadas, veáse la actual Sala X. Muchas, como el Café Novedades (número 22 del plano), situado en lo que es actualmente la plaza Campana, han desaparecido, mientras que otras son relegadas al futuro como el Salón imperial recientemente desalojado por La Librería Beta.

Siendo el cine una de las actividades principales de aprendizaje, denuncia u ocio que organizan nuestra sociedad vale la pena recordar los cimientos del séptimo arte que amenizaron aquellas tardes de finales del siglo XIX y de inicios del XX en la capital hispalense y que pueden posibilitar los comienzos de nuevas reflexiones, ideas y proyectos.

 

Vía| Inicios del cine en Sevilla (1896-1906): de la presentación en la ciudad a las exhibiciones continuadas, Mónica Barrientos Bueno, Editorial Universidad de Sevilla, 2006

Imagen| Inicios del cine en Sevilla (1896-1906): de la presentación en la ciudad a las exhibiciones continuadas, Mónica Barrientos Bueno, Editorial Universidad de Sevilla, 2006

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