Economía y Empresa 


Ciencia y tecnología para cuidar a nuestros mayores

La última noticia al respecto ha sido la aparición de la aplicación Wappa-Senior, una apliación que permite a los familiares de personas mayores residentes en centros de atención conocer día a día la evolución de su familiar, los cuidados que recibe, etc.

Pero la aplicación de la tecnología para mejorar la vida de nuestros mayores, aun siendo algo relativamente reciente, no es algo de lo que nos produzca sorpresa oír hablar. La apliación, desarrollada por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y disponible tanto en App Store como en Google Play, es uno de los cientos de ejemplos que la ciencia y la tecnología han hecho posibles para hacer que los años de senectud sean un poco más felices.

Las grúas son elementos que acostumbramos a ver en las obras y grandes construcciones, pero sin embargo desde hace varias décadas se han convertido en una herramienta que posibilita la movilidad de personas que de otra forma estarían postradas en cama para siempre. En los geriátricos y los centros de día las personas que cuidan de los mayores se sirven de estos artilugios –cuyo aspecto “reducido” no hace justicia a la fuerza que ejercen”- para levantar y acostar a los impedidos a través de un sistema neumático acoplado a un pequeño sillín de tela.

Grúa

Grúa geriátrica

Los colchones antiescaras, a través de un movimiento impulsado de forma electromecánica lento y continuo de su capa superficial, construida con materiales especialmente diseñados para ello, evitan las heridas a los mayores –y también a los enfermos- de largo reposo.

Los parques de entrenamiento físico geriátrico, pequeños “gimnasios” adaptados tecnológicamente para los requisitos específicos de las personas mayores, posibilitan la muy importante y necesaria realización de ejercicio físico de leve impacto, que permite a nuestros mayores fortalecer sus músculos y dar movilidad a sus articulaciones.

Los materiales de terapias multisensoriales, pequeños artilugios de distintos materiales, con variados colores, formas, pesos y tactos, son elementos indispensables en las terapias contra el avance, por ejemplo, de la enfermedad del Alzheimer.

Se podrían nombrar muchos más instrumentos desarrollados gracias a la ciencia y la tecnología que mejoran la vida de las personas mayores en el plano estrictamente funcional, de cobertura de necesidades. Pero las nuevas tecnologías también han posibilitado algo realmente importante: el entretenimiento de nuestros mayores.

En muchos centros residenciales se han instalado ya ordenadores adaptados con conexión a Internet y con aplicaciones específicas para personas de avanzada edad. Estas aplicaciones permiten, por ejemplo, que los ancianos hagan un recorrido virtual por el pueblo donde transcurrió su infancia, o conozcan la forma de preparar la receta típica de su zona.

En definitiva, ciencia y tecnología para cuidar a nuestros mayores.

 

Vía | El Confidencial

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Imagen| Enfermería Geriátrica

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