Patrimonio 


El cielo de Salamanca

En un ala situada en el patio de escuelas menores de la Universidad de Salamanca, un espacio que funciona a modo de museo universitario, se encuentra El cielo de Salamanca. Bajo tan bello nombre, dado por R. Láinez Alcalá, catedrático en arte de la Universidad de Salamanca, se esconden los restos de una pintura mural que en origen fue realizada para decorar la bóveda de la biblioteca de la ciudad, que se situaba en la actual capilla de San Jerónimo de la universidad.

La ubicación actual de la pintura mural viene dada por su descubrimiento en la década de 1950, a raíz de las obras que se realizaron en la capilla, antigua sede de la biblioteca. Dicho lugar fue modificado en 1506, dividiéndose el espacio para ubicar el nuevo retablo de la capilla. Aquí comienzan los avatares de las pinturas, que tuvieron que ser retocadas con numerosos repintes que en nada respetaron el carácter original de la obra Además la bóveda sufrió severos derrumb39810467es durante todo el siglo XVIII, lo cual dañó gravemente dos de los tres tramos que ocupaba la obra. Finalmente, en 1767 se construyó una nueva bóveda a cuatro metros por debajo de la ya presente, ocultando lo que restaba de las pinturas.

Para el año 1471, el número de libros almacenados en la primera librería del Estudio salmantino sobrepasaba con creces al espacio disponible en lo que debió de ser una sala pequeña, dado lo cual, se proyectó una nueva biblioteca, de mayor envergadura, que se hizo realidad en 1473. La nueva estancia, construida por los maestros Ibrahim y Alí Yuçaf, era de planta rectangular y se cubría con una bóveda de ladrillo de medio cañón corrido con refuerzo de dos arcos fajones de sillería, que dividían el espacio en tres tramos.

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Pintura en su ubicación actual

En cuanto a la autoría de las pinturas con las que se decoraron las bóvedas, así como su cronología, promotores e iconología, la cuestión se complica con la desaparición de los Libros de claustros del Estudio Salmantino comprendidos entre 1481 y 1503, con los que se perdió una considerable información de gran valor en relación a grandes obras del arte del siglo XV en la ciudad de Salamanca.

Sin embargo parece haber una coincidencia de opiniones en cuanto a la figura autora del conjunto en la persona de Fernando Gallego (1440 – 1507), principal autor del foco salmantino y figura capital en la pintura castellana de raíz flamenca. Pese al formato monumental de la bóveda, que difiere en grado sumo a la producción de retablos, habitual en el pintor, el estilo y la figuración siguen manteniendo un forma similar. En todo caso, la única fecha certera que tenemos sobre el asunto es la de 1493, cuando ya sabemos que estaban finalizadas las pinturas, debido a las crónicas de humanistas y cronistas extranjeros, que dejaron constancia de la obra en sus escritos.

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Las pinturas fueron realizadas mediante una técnica mixta de óleo y temple, estando las figuras representadas al óleo sobre el fondo azul al temple, conformado así para evitar la pérdida de intensidad del color azul habitual en el óleo. Las estrellas realizadas por toda la superficie están conformadas en oro sobre un relieve de escayola y preparación de bol.La obra completa ocupaba una superficie de aproximadamente cuatrocientos metros, de la que se conserva menos de una tercera parte. Las descripciones históricas de la obra, cuando se conservaba completa, nos hablan de un programa iconográfico que representaba “Un cielo estrellado, los planetas y la bóveda celeste con todas las constelaciones del zodíaco”, según el humanista italiano Lucio Marineo, mientras que otra fuentes hablan también de representaciones de las artes liberales. Resulta extraordinaria la presencia de una temática profana en una pintura de gran tamaño, con un programa complejo y de tal envergadura, en el arte español de la época.

La representación del cielo, la posición de las estrellas y los demás astros… nos hacen suponer que se intenta mostrar el cielo en un momento determinado, para conmemorar un hecho o acontecimiento de relevancia, que se tiende a situar en agosto de 1475. Esta hipótesis se refuerza por la presencia de los Reyes Católicos en la ciudad por esas fechas, así como por el hecho de que se conozcan varios ejemplos en el arte italiano que utilizan las representaciones del cielo para celebrar alguna efeméride.

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Capilla de San Jerónimo, emplazamiento original de la pintura

Por último, la significación de la bóveda nos remite a la importancia de la astrología, insertada en las corrientes científicas y religiosas de la época. La misma Universidad de Salamanca ostentaba una cátedra de astronomía, cuyo auge tuvo éxito por su relación con la doctrina religiosa, así como con el humanismo italiano. La presencia en la pintura de un salmo bíblico relativo al Rey David añade el matiz acerca del papel y la importancia del ser humano en el conjunto de la creación.

En conclusión, nos encontramos con una obra un tanto atípica en su contexto, una representación profana en un entorno religioso, que da carácter del momento de transición en el que fue creada, en pleno siglo XV castellano.

Vía| MARTÍNEZ FRÍAS, J.: El cielo de Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca, 2006; SEBASTIÁN LÓPEZ, S.: Historia del arte hispánico vol.3. Editorial Alhambra, 1988; VV.AA.: ARQUITECTURA CIVIL. Escuelas menores. El cielo de Salamanca. En El arco de piedra, 2013.

Más información| Salamanca paso a paso; El arco de piedra.

Imagen|Cuarto de bóvedaPatio de Escuelas menores; Detalle de la bóveda; Capilla de San Jerónimo.

En QAH| Salamanca, la Roma chica.

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