Cultura y Sociedad 


¿Churnalism o copy paste?

Churnalism es el enemigo del buen periodismo, “el copia y pega” y la apropiación de ideas. El concepto, que nació para dar nombre a una herramienta que comprueba la originalidad de un texto informativo, se ha extendido para designar a toda una práctica periodística. Procede de la combinación en inglés de journalismperiodismo en españoly churn revolver–. Aunque se le atribuye al periodista de la BBC Waseem Zakir en 2008, fue su colega Nicholas Davies quien en 2011 desarrolló el término ante los datos sobre la calidad del contenido en la prensa británica, basada principalmente en repeticiones de la misma información y de comunicados de prensa. Desde entonces, algunos medios de comunicación cuentan con tecnología propia para evitar el plagio.

Hoy, entendemos por churnalism cualquier mala praxis de aquellos profesionales que ponen como excusa la escasez de recursos y el trabajo bajo la presión de la inmediatez informativa y la dificultad de verificar datos y fuentes. Esto ha provocado que, en los últimos tiempos, estemos consumiendo de manera indiscriminada teletipos de agencias, post de blogueros anónimos o comunicados de prensa repetidos una y otra vez. Una búsqueda en Google nos presenta millones de resultados pero si profundizamos, no encontraremos informaciones muy diferentes entre ellos.

Churnalism

Davies aventuró en su obra Noticias de la Tierra Plana: Un reportero premiado expone la falsedad, la distorsión y la propaganda en los medios de comunicación global las invenciones que se estaban produciendo en el periodismo y la tendencia hacia la remezcla de contenidos. El libro Confía en mí, estoy mintiendo de Ryan Holiday también demuestra la facilidad con la que los medios dan por veraces noticias inventadas. Y el futuro se aventura complejo si tenemos en cuenta que muchas empresas informativas trabajan ya con softwares y programas de automatización de noticias que escriben textos tipo o que generan informaciones según le dictan unos robots que recogen algoritmos basados en el registro del comportamiento de los usuarios en Internet.

En la democracia participativa de las redes sociales, en la que la intervención de los individuos contribuye a construir el mensaje, los medios tienen la obligación de ser más rigurosos que nunca. Si no están dispuestos a salir a buscar sus propios contenidos, o no disponen de los recursos para llegar a la noticia, pensemos en cómo pueden elaborar información desde la redacción. Algunos ejemplos los encontramos en el uso que hace El Español de las listas de la red Twitter para recoger las mejores fuentes de información, o Le Monde, que en sus retransmisiones en vivo dispone de una opción pregunta-respuesta donde verifica los datos extraídos de la red por los internautas, o The Verge, un medio que no tiene reparos en completar sus piezas embebiendo vídeos de otro medio como Vox. El resto, debería ser fruto de la reflexión y del trabajo autónomo y creativo del periodista.

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