Economía y Empresa 


China y el efecto dominó

Hace un mes que el FMI (Fondo Monetario Internacional) advertía de los peligros de la desaceleración china; sin embargo, parece que ha sido este último mes cuando las alarmas se han empezado a extender. El que China pase de crecer un 7,4% en 2014 a un 6,8% en 2015 según las proyecciones del FMI, está suponiendo un duro bache para numerosos países.

Pensaréis, pero… aunque crezca a un 6,8%, ¡sigue siendo una barbaridad! De acuerdo. Pero me gustaría que vierais que también es una barbaridad esa diferencia del 0,6% sobre un PIB de casi 7.800 billones de euros. Sobre todo, considerando que la tendencia futura es que esta diferencia se acentúe y el PIB siga creciendo a un ritmo menor, equiparándose cada vez más a los niveles de crecimiento de países desarrollados.

Ahora que nos hemos puesto en contexto, ¿A quién afecta la desaceleración china? Personalmente, me llamó la atención el efecto que está teniendo en países africanos y latinoamericanos.

Cambios en las proyecciones del crecimiento del PIB real para 2015 en Guinea, Liberia, Sierra Leona (sin el sector del acero) y Sierra Leona (en su totalidad). Fuente: FMI

Cambios en las proyecciones del crecimiento del PIB real para 2015
Fuente: FMI. Guinea, Liberia, Sierra Leona (sin el sector del acero) y Sierra Leona (en su totalidad).

En el primer caso, el continente africano lleva más de 15 años mantenido -en parte- por la sed de recursos naturales y el apetito inversor de China. Con lo que este decrecimiento del PIB chino podría ser fatal para muchas naciones africanas ya que hay proyecciones muy altas de aumento de la población joven. Y, como bien sabemos, las crisis y el aumento de empleo no son especialmente compatibles, no sólo en España.

Los países más afectados serían Nigeria y Angola -ambos productores de petróleo- y Guinea, Sudáfrica, Sierra Leona y Zambia -todos exportadores de metales-. Mientras que países como Mozambique, Costa Marfil, República Democrática del Congo, Etiopía y Tanzania tienen estimado un crecimiento igual o superior al 7%.

En el segundo caso, respecto a los países latinoamericanos, los efectos son variados. En mi opinión, destacan los siguientes:

  • Brasil se ve afectado porque China es su principal comprador y su ralentización impacta en la balanza comercial; de hecho, de enero a junio, las exportaciones brasileñas hacia China cayeron el 22,6%.
  • En México la siderurgia ya está pasando un mal trago al paralizar las inversiones y recortar 8.000 puestos. Por lo que está pidiendo al Gobierno que la proteja mediante aranceles.
  • La minería peruana se verá dañada, teniendo en cuenta que ocho empresas chinas concentran el 36% de la inversión en el sector.

Y así, podría seguir enumerando más y más países; sin embargo, creo que los presentados son suficientes para obtener una idea de la situación actual. Un crecimiento tan vertiginoso tiene su doble cara y depender excesivamente de un país de estas características también. El caso chino nos enseña, por tanto, una gran lección: no conviene ser dependiente de un único país, sino que es más recomendable diversificar tanto las fuentes de suministro como los clientes a los que exportamos.

Imagen| Expansión

Más información| Financial Times, El País, IMFDatosMacro

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