Historia 


China: tortugas para gobernar una nación

Antes de que surgiese de entre la neblina de la Historia Qin Shi Huang, el famoso primer emperador de China (el de los guerreros de Xi’an), hubo en esa tierra una serie de dinastías cuya existencia bascula entre la leyenda y el testimonio arqueológico, entre las que destacan tres: Xia, Shang y Zhou.

Guerreros de Xi'an.

Guerreros de Xi’an.

La dinastía Shang (c. 1500 a. C.), de la que nos ocupamos hoy, destaca por su marcado carácter religioso, llegando a señalárselos como una verdadera teocracia en la que sus propios gobernantes eran considerados sacerdotes supremos. Ello se debía a que el chamanismo y los oráculos eran un elemento más de la política Shang, y los sacerdotes-oraculares conformaban un estrato social muy importante, sólo por detrás de su líder, el monarca.

Estos oráculos acostumbraban a guiar los pasos de la política de la nación mediante consultas que se inscribían en caparazones de tortugas, huesos y otros elementos similares con la intención de hacer llegar esas cuestiones a fuerzas de la naturaleza, a los dioses o incluso a sus antepasados. Estas figuras, los ancestros, jugaban un papel ceremonial muy importante en la mentalidad china, y continuó siendo así a lo largo de los siglos, impregnando relevantes facetas de las ideas confucianas, mohistas, taoístas, etc.

Los huesos se ungían en sangre y después se plasmaba en ellos las preguntas a consultar, las cuales eran respondidas en el mismo soporte por parte de los oráculos, que transmitían el mensaje de los ancestros. . Estas cuestiones podían ser relativas a cualquier tema, aunque normalmente versaban sobre la casa real, muertes, cuestiones de agricultura, militares…

Hueso oracular.

Hueso oracular.

Las excavaciones arqueológicas han arrojado este tipo de hallazgos, junto con inscripciones en bronce, grandes tumbas y excavaciones en antiguas ciudades, han ofrecido una imagen interesante sobre la dinastía Shang, una dinastía considerada casi mítica en el siglo XX ya que, como ocurre incontables veces, la mayor parte de referencias a este período se encontraban en fuentes escritas siglos más tarde.

Por otra parte, los huesos oraculares son el testimonio más antiguo de la escritura china. Se presentan como pictogramas, una suerte de dibujos esquematizados que trasladaban la realidad a un soporte escrito, y han ayudado a esclarecer parte de la evolución de un lenguaje tan complejo y antiguo como el chino.

En colaboración con QAH| Ad Absurdum

Vía| CHANG, K. C. (2009): Arte, mito y ritual: el camino a la autoridad en la China antigua, Katz editores.

Imagen| Réplica de un hueso oracular, guerreros de Xi’an.

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