Cultura y Sociedad, Historia 


Chile en la encrucijada (III): Golpe de Estado y represión en la dictadura chilena

 

Tras los hechos relatados en el artículo anterior, el 11 de septiembre de 1973 el ejército chileno derrocaba al gobierno democrático de Salvador Allende a través de un brutal golpe de estado. Liderados por Augusto Pinochet, instigados por Estados Unidos y apoyados tácitamente por la oposición, los militares chilenos ejecutaron un violento plan de acción que acabó simbólicamente representado por el bombardeo al Palacio de la Moneda y el suicidio de un derrotado Allende en el propio edificio.

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La Moneda tras ser bombardeada el 11 de septiembre de 1973

Para entender el significado del golpe de Estado, debemos analizar las motivaciones y los intereses que lo sustentaron. Por una parte, hay que señalar que el golpe de Estado fue la solución drástica que el Departamento de Estado de Estados Unidos y la CIA pergeñó con objeto de asegurar el predominio de sus empresas en la región, pues no debemos olvidar que Allende estructuró su política en contra de estos intereses; resulta muy gráfica las declaraciones que se extraen de las memorias de Henry Kissinger al respecto: “Allende era un enemigo de los Estados Unidos y uno se pregunta ¿por qué no teníamos que combatirlo?” Por otro lado, debemos entender el golpe como la reacción violenta de la oposición conservadora al gobierno de Allende, al que consideraban un agente comunista dispuesto a desmantelar la sociedad chilena. Ésta oposición medró, por tanto, desde la parálisis parlamentaria, en una suerte de lock-out político, hasta la aceptación plena de que una solución violenta era la única forma de terminar con el experimento socialista de Allende. La confluencia de estos dos actores políticos llevó al establecimiento de una dictadura militar en el tradicionalmente democrático Chile.

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El dictador chileno Augusto Pinochet

La dictadura que siguió al golpe de estado podría encuadrarse dentro del espectro de los gobiernos autoritarios nacionalistas que abundaron en América Latina durante la década de los setenta y parte de los ochenta. Inicialmente constituida como una suerte de triunvirato colegiado en el que estuvieron presentes las tres armas del ejército, la dictadura chilena fue progresivamente dominada por la figura de Augusto Pinochet, quien finalmente conjugó todo el poder militar y civil en su persona.

La primera tarea que se auto-impuso el gobierno de Pinochet fue la de acabar con la oposición interna, y por tanto la de depurar el gobierno y a la sociedad chilena de cualquier manifestación de lo que el consideraba su principal enemigo: el comunismo. La represión pinochetista fue, sin lugar a duda, brutal y premeditada, y la violencia fue una de las señas de identidad de la dictadura. Según el auto de procesamiento de Pinochet que derivó de la investigación del juez Garzón, durante el tiempo que Pinochet detentó el poder en Chile más de 300.000 personas fueron privadas de su libertad; más de 100.000, obligadas al exilio; más de 50.000 fueron sometidas a tortura y las personas muertas o asesinadas ascendieron casi a 5.000. Los datos nos hablan de una estrategia sistemática de eliminación de un auto-denominado enemigo interno, estrategia que el propio Pinochet justificaría en 1974 ante un grupo de dirigentes cristianos que le pedían explicaciones: “Ustedes son sacerdotes y tienen el lujo de ser misericordiosos. Yo soy soldado y el presidente de toda la nación chilena. El pueblo fue atacado por el bacilo del comunismo y hay que extirparlos a los marxistas y comunistas. Hay que torturarlos, porque de otra manera no cantan.”

Pinochet también obró por  cambiar el modelo económico de Chile, pero tanto este importante factor como un breve análisis del final de la dictadura de Pinochet y la posterior evolución política de Chile serán analizadas en el próximo, y ya definitivamente, último articulo

 

Vía| FONTANA, J., “Por el bien del Imperio”, Una historia del mundo desde 1945, Barcelona, 2010.

Imágen| Palacio de la Moneda, Augusto Pinochet

En QAH| Chile en la encrucijada (I): 1970, una fecha clave para entender el Chile contemporáneo, Chile en la encrucijada (II): Allende y el socialismo en democracia

 

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