Cultura y Sociedad, Historia 


Chile en la encrucijada (I): 1970, una fecha clave para entender el Chile contemporáneo

Jorge Alessandri: presidente de Chile en 1958 y destacado miembro del tradicional Partido Conservador

Jorge Alessandri: presidente de Chile en 1958 y destacado miembro del tradicional Partido Conservador

La década de los setenta supone un antes y un después para la historia chilena. La unión de factores de diverso tipo precipitó en el país andino una evolución política peculiar que se derivó hacia la violencia con el golpe de estado de Pinochet en 1973. Es por ello que quiero presentaros una serie de tres artículos en los que intentaremos desentrañar las razones que llevaron a Chile al intervencionismo militar, siendo éste un país tradicionalmente orgulloso de su cultura democrática y estabilidad política.

Chile presentaba un amplio espectro de opciones políticas en la década del setenta que podríamos encuadrar en partidos tradicionales, conservador y liberal, democracia cristiana, y una coalición de izquierdas liderada por Salvador Allende. Esta amplitud electoral representaba firmemente la concepción chilena del pluralismo político y, a su vez, propiciaba una fragmentación electoral multipartidista que se ejemplificaba en los apretados resultados electorales. Si bien, es cierto que la cultura política estaba firmemente arraigada en el país, y que los gobiernos con mayorías simples fueron más la regla que la excepción, debemos tener en cuenta que la década del sesenta trajo consigo una nueva variable en el puzzle político chileno: la radicalización ideológica y el endurecimiento del discurso. En cierto modo podríamos decir que las posiciones políticas se radicalizaron de tal forma que los partidos tradicionales se hundieron y la brecha entre rivales ideológicos se amplió.

Por otra parte, desde la recesión de 1955, Chile arrastraba graves problemas económicos asociados fundamentalmente a la inflación descontrolada, que no solo repercutía negativamente en las economías familiares, sino que además se cobraba un enorme  precio político. La inflación chilena era la manifestación clara de la debilidad de un país que estructuraba toda su economía en la exportación; debemos tener en cuenta que la dependencia económica hacia el sector exportador es un rasgo común en todo el continente latinoamericano, pero en el caso chileno debemos observar que su dependencia a la exportación del cobre tuvo un impacto fundamental por la enorme fluctuación que sufrió su precio, especialmente inestable en la década del cincuenta, con grandes subidas en los sesenta, y enormes bajadas en los setenta. La fluctuación de la economía exportadora se unió, además, a un ineficaz sistema fiscal, para completar el cuadro de una economía excesivamente frágil que favorecía la ruptura social.

Celebración de la victoria de Unidad Popular en las elecciones de 1970

Celebración de la victoria de Unidad Popular en las elecciones de 1970

La cuestión agraria también suponía para Chile una rémora de grandes dimensiones a la hora de planificar su economía. El sector agrario chileno se encontraba en manos de pocos propietarios, es decir, se encontraba desigualmente distribuido. Esta persistencia de estructuras de propiedad arcaicas redundaron, en primer lugar, en una baja productividad de la tierra, y en segundo lugar, en una amplificación del conflicto social rural, dos variables que potenciaron la crisis económica y la radicalización política, puesto que en mayor o menor medida los productos de primera necesidad se encarecían, al tener que recurrir a la importación para cubrir la demanda. Como señala el economista Osvaldo Sunkel, el desarrollo de la agricultura chilena se encontraba rezagada con respecto al crecimiento demográfico.

Así pues las elecciones de 1970 se desarrollaron en un marco social que mostraba claros signos de ruptura, especialmente tras el fracaso de las reformas estructurales que intentó llevar a cabo la democracia cristiana de Frei durante el tiempo que tuvieron el gobierno. Todo parecía indicar que se abría un tiempo de soluciones radicales, de profunda carga ideológica, y la sociedad chilena entendió, siempre en un marco de minorías simples, que los encargados de reconstruir el país debían ser los socialistas de Allende. La llegada de la Unidad Popular al gobierno chileno supondrá un giro total en la forma de hacer política en el país andino, y agudizará los enfrentamientos ideológicos entre los distintos partidos.

En el próximo artículo veremos el gobierno de Salvador Allende, y las consecuencias que tuvo en la política, en la economía y en la sociedad chilena.

 

Vía| BETHELL, L. (ed.), “Historia de América Latina 15”, El Cono sur desde 1930, Barcelona, 2002.

Más información| MALAMUD, C., América Latina, siglo XX: la búsqueda de la democracia, Madrid, 1995.

Imagen|Jorge Alessandri, Victoria de Unidad Popular

En QAH| Neruda, la cara roja de la moneda

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