Cultura y Sociedad, Literatura 


Charles Dickens, Edgar Allan Poe y un amigo común

En 1841, Charles Dickens (7 de febrero, 1812 – 9 de junio, 1870) publica –en el semanario de su propiedad llamado Master Humphrey’s Clock, en serie, como muchas de sus obras, y como muchos otros autores en el siglo XIX- Barnaby Rudge, A Tale of the Riots of Eighty [Relato de los disturbios del año 80], su primera novela histórica, ambientada en los disturbios anticatólicos conocidos como Gordon Riots, acontecidos en Inglaterra en 1780, y que serviría de antecedente para A Tale of Two Cities (Historia de Dos Ciudades, 1859).
Poco después, en Estados Unidos, Edgar Allan Poe (19 de enero, 1809 – 7 de octubre, 1849) –gran admirador de Dickens (1)- escribe una reseña en la revista Graham’s Magazine sobre los cuatro primeros capítulos de la novela de Dickens, prediciendo el final de la novela. Más tarde, escribe una nueva reseña al finalizar la obra del insigne autor británico, confirmando que tenía razón en su reseña anterior respecto al final de la obra. Poe confiesa que le gusta especialmente un personaje de Barnaby Rudge: un cuervo parlanchín llamado Grip, que acompaña siempre al simplón de Barnaby. El cuervo le parece “intensely amusing” (tremendamente divertido), “los graznidos de Grip podrían haber sido escuchados a lo largo de toda la obra”, escribe.

Desde el principio, Dickens tuvo muy claro el protagonismo de este peculiar personaje. El 28 de enero de 1841 escribe una carta a su amigo George Cattermole en la que confiesa: “my notion is to have [Barnaby] always in company with a pet raven, who is immeasurably more knowing than himself. To this end I have been studying my bird, and think I could make a very queer character of him.” [mi intención es que [Barnaby] vaya siempre acompañado de un cuervo como mascota. Que sea inmensurablemente más listo que él mismo. Para ello, he estado observando a mi pájaro, y creo que podría hacer un personaje muy peculiar de él]

Al año siguiente, Dickens inicia un viaje de seis meses a los Estados Unidos. Viaja acompañado de su mujer, Catherine, sus hijos y su mascota. Al conocer la noticia de este viaje, Poe le escribe una carta expresando su deseo de conocerle, recibiendo de Dickens la siguiente respuesta:

United States Hotel, March 6, 1842.
My Dear Sir, — I shall be very glad to see you whenever you will do me the favor to call. I think I am more likely to be in the way between half-past eleven and twelve, than at any other time. I have glanced over the books you have been so kind as to send me, and more particularly at the papers to which you called my attention. I have the greater pleasure in expressing my desire to see you on this account. Apropos of the “construction” of “Caleb Williams,” do you know that Godwin wrote it backwards, — the last volume first, — and that when he had produced the hunting down of Caleb, and the catastrophe, he waited for months, casting about for a means of accounting for what he had done?
Faithfully yours always,
Charles Dickens.

[Querido amigo, – Estaré encantado de verle en cualquier momento en que tenga la amabilidad de decírmelo. Creo que es más probable que esté más disponible entre las once y media y las doce. He ojeado los libros que tan generosamente me ha enviado, y más particularmente los papeles a los que me recomendaba poner más atención. Es un enorme placer para mí poder verle por este motivo. Respecto a la “construcción” de “Caleb Williams”, ¿sabe que Godwin lo escribió hacia atrás – empezando por el último volumen-, y que cuando ideó la captura de Caleb, y la catástrofe, tuvo que esperar durante meses, buscando la forma de averiguar lo que había hecho?
Sinceramente suyo;
Charles Dickens]

En su encuentro en Philadelphia, Poe queda doblemente encantado: conoce al autor que admira, y también a la mascota que le acompaña, que resulta ser nada menos que un cuervo, de nombre Grip. Sí, Grip es real, y es tal y como Dickens lo describe en Barnaby Rudge: “a very queer character”, elocuente, parlanchín y con un rico vocabulario, pero también con esa distintiva y desagradable personalidad de un cuervo.

En realidad, hubo nada menos que tres Grip: el primero tenía la extraña costumbre de arrancar pedazos del entelado de las paredes (incluido el del carruaje de la familia) y hasta de beber pequeñas cantidades de pintura blanca de una lata. El pájaro –no es de extrañar- murió a consecuencia de la ingesta de algo extraño (2). Dickens adoraba a ese pájaro, hasta el punto de que a su muerte, escribe una conmovedora aunque también bromista dedicatoria sobre Grip: “He behaved throughout with a decent fortitude, equanimity, and self-possession, which cannot be too much admired… The children seem rather glad of it. He bit their ankles. But that was play.” [Se comportó siempre con una actitud decente y ecuanimidad y con un egoísmo no muy digno de ser admirado… Los niños más bien se alegran, porque les picaba en los tobillos, pero eso era sólo un juego] A éste le sucedió un segundo Grip (además de un águila), del que la hija de Dickens, Mamie, llega a decir en sus memorias que era “malicioso e impúdico”, pues les atacaba y picaba constantemente. Y hubo incluso un tercero, del que Henry Dickens (también hijo del novelista) aseguraba que tenía dominado al mastín de la familia, Turk, hasta el punto de que el perro tenía que apartarse de su bol de comida y dejar que el cuervo se comiera los bocados de carne más suculentos de su cena.

El caso es que el encuentro Poe – Dickens es tal vez uno de esos pequeños pero preciosos momentos en la historia de la literatura universal; dos excepcionales escritores encuentran entre sí bastantes puntos en común, hasta el punto de que puede que se diera, inconsciente o invisiblemente, algún tipo de colaboración entre ambos… En un principio, puede que Poe quisiera impresionar al autor que admiraba (de ahí que le enviara algunos de sus trabajos) e incluso aspirase a establecer con él una relación comercial que le abriera las puertas del mundo literario en Gran Bretaña. Dickens llegó a ofrecerse para ayudar a Poe a encontrar un editor en Inglaterra, aunque sin éxito. Sin embargo, ¿es posible que Grip (el verdadero y el literario) inspirase a Poe su famoso poema “The Raven(El Cuervo)?
En efecto, no son pocos los investigadores que encuentran similitudes o inspiración en ambas obras, en ambos autores, pues la fascinación de Poe por Grip resulta manifiesta.
Los versos de Poe:
“In there stepped a stately Raven of the saintly days of yore;
Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he;
But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door”

(3)
Recuerdan bastante la descripción de Grip en el capítulo 6 de Barnaby Rudge, quien “After a short survey of the ground, and a few sidelong looks at the ceiling and at everybody present in turn… fluttered to the floor, and went to Barnaby – not in a hop, or walk, or run, but in a pace like that of a very particular gentleman with exceedingly tight boots on, trying to walk fast over loose pebbles.”
[“Tras una breve inspección del suelo, y algunas miradas de soslayo al techo y a todos los presentes alternativamente… revoloteó, y se dirigió a Barnaby – no de un salto, ni caminando, ni corriendo, sino con el ritmo de un caballero peculiar con botas muy ajustadas, que trata de caminar sobre piedras sueltas”]

“El cuervo” fue publicado justo cuatro años antes de la misteriosa muerte de Poe a los cuarenta años (4). Fue un éxito inmediato y, como es sabido, sigue siendo una de sus obras más conocidas y celebradas.

Su amistad con Dickens se desvaneció levemente, aunque sus respectivas mascotas les mantendrán unidos para siempre (5). Aun así, Dickens honró la memoria de su desafortunado e infeliz amigo en su segundo viaje a América en 1868, haciendo una visita a la suegra de Poe, sumida en la más absoluta de las miserias, y despidiéndose de ella dejándole una generosa suma de dinero.
El pasado año 2012, se celebraba en el Reino Unido el Queen’s Diamond Jubilee (los sesenta años de reinado de Isabel II) y el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens. Entre los festejos y homenajes de ese año, en la Torre de Londres acogieron a dos nuevos huéspedes: dos cuervos, uno de nombre Jubilee, el otro, de nombre Grip (6).

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(Ilustración de John Tenniel para ‘The Raven’, 1858)

(…)And the Raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon’s that is dreaming,
And the lamp-light o’er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted— NEVERMORE!

[(…) Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas,
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡NUNCA MÁS!]

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(1) Ya en junio de 1836 había escrito en la Southern Literary Messenger “strongly recommending him”; y en 1839 en la Burton’s Magazine, Poe escribe: “Charles Dickens is no ordinary man, and his writings must unquestionably live” (Charles Dickens no es un hombre cualquiera, y sus escritos incuestionablemente deben vivir para siempre).

(2)A su muerte, Dickens escribe a su amigo, el ilustrador Daniel Maclise, y le cuenta como, cuando Grip empezó a dar muestras de estar enfermo, llamó al veterinario, quien le administró una potente dosis de aceite de ricino. Al principio pareció surtir efecto, pues Dickens comprueba que Grip recupera viejas costumbres, como la de picar al cochero (que al menos ya estaba acostumbrado al cuervo y se lo tomaba con buen humor). La mañana siguiente Grip incluso desayuna unas gachas. Pero su recuperación fue muy breve. Según relata Dickens a su amigo, al dar las doce en el reloj, Grip se muestra muy nervioso, aunque se repone, da unos pasos, tose, exclama “Halloa old girl!” (¡Hola, tía!), su expresión favorita, y muere.

(3) (…) y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

(4) El 3 de octubre de 1849, se halló a Poe delirando en las calles de Baltimore “en una situación angustiosa y en necesidad de ayuda inmediata”, según Joseph W. Walker, la persona que lo encontró en semejante estado. Ingresa en el Washington Medical College, donde Poe fallece cuatro días más tarde, el 7 de octubre de 1849. No fue capaz en esos días de dar una explicación coherente al estado en que fue encontrado, incluso vestido con ropas que no eran las suyas. Se dice que repetía con insistencia el nombre de “Reynolds” la noche previa a su fallecimiento, aunque no se sabe a quién podía referirse. Algunas fuentes aseguran que sus últimas palabras fueron “Lord help my por soul” (Que Dios asista mi pobre alma). Desafortunadamente, todos los informes de su ingreso en el hospital han desaparecido, incluido su certificado de defunción.
Los periódicos de la época publicaron que el fallecimiento de Poe se debió a “una congestión cerebral” o una “inflamación del cerebro”, eufemismos bastante comunes para muertes por causas tan poco respetables como el alcoholismo. La verdadera causa de su muerte sigue siendo un misterio. Se ha especulado con delirium tremens, ataque al corazón, epilepsia, sífilis, meningitis, e incluso cólera o rabia. Una teoría que data de 1872 sugiere que la causa de la muerte de Poe fue una práctica denominada “cooping”, que consistía en una suerte de fraude electoral en el que los ciudadanos eran forzados a votar por un candidato concreto y que en ocasiones derivaba en violencia e incluso asesinato.

(5) Ya en 1848, el poeta James Russell escribió:
“There comes Poe with his raven, like Barnaby Rudge, / Three-fifths of him genius and two-fifths sheer fudge.”
(“Ahí viene Poe con su cuervo, como Barnaby Rudge, / Tres quintas partes de su genio y dos quintas de puro desvarío”)

(6) Este Grip no era tampoco el primer habitante de la Torre de Londres con el mismo nombre que la mascota de Dickens, sino el tercero –como lo fue el que conoció Edgar Allan Poe-. Uno de sus antecesores residió allí durante la Segunda Guerra Mundial: él y su pareja, Mabel, fueron los únicos que sobrevivieron al bombardeo sobre la Torre Londres.

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