Especial Cervantes, Patrimonio 


Cervantes en las Trinitarias: ¿y ahora qué?

Una labor de arqueología en las redes (de hemeroteca, vamos) es lo que nos trae hasta aquí, hasta la polémica con la tumba de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid.

En junio de 2014, en una rueda de prensa que se dio en el Palacio de Cibeles, se dan a conocer los resultados del georradar utilizado en las Trinitarias, después de muchos dimes y diretes, ya que las monjas, en un primer momento, no colaboraron con el equipo de profesionales y este estudio estuvo en el aire hasta el último momento. Había cinco posibles lugares de enterramiento. En ese momento, el concejal del PP Pedro Corral dijo que se debería abrir el convento para que los turistas pudieran ir a visitar la tumba.

Restos de Cervantes

A mediados de marzo de 2015, medios de todo el mundo asistieron a una rueda de prensa en la que el equipo de investigación que había seguido durante diez meses la huella cervantina confirmó el hallazgo. Con el nuevo equipo de gobierno está aún pendiente la tercera y última fase de la investigación, esto es, la realización de un perfil genético. Se adelantó que, seguramente, tal cual están los restos no se podrá llevar a cabo un análisis de patologías. La investigación continúa y dice que hay evidencias históricas y arqueológicas pero que casi con seguridad no habrá prueba de ADN. Los restos del escritor están muy fragmentados y mezclados, además, con los restos de otros 16 individuos, con lo cual haría muy difícil las pruebas.

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Documento del traslado de Cervantes a su emplazamiento actual

Nuestro ilustre escritor murió en 1616 en la entonces calle Francos (hoy calle Cervantes), muy próxima a la capilla primitiva donde recibió sepultura, en la calle Amor de Dios. Ésta fue demolida en 1672. No existía ningún documento histórico que atestiguara el traslado de los restos de Cervantes desde la iglesia de San Ildefonso hasta la cripta del convento de las trinitarias, pero se solicitó permiso para consultar el archivo de las monjas durante las labores de arqueología realizadas dentro de la cripta. Fue el historiador Francisco Martín Perelló el que encontró el libro de cuentas de 1697 en el que se detallan los 400 reales pagados al sepulturero Miguel de Hortigosa, para llevar el cadáver de la vieja iglesia a la cripta. Los traslados se produjeron desde 1673 y 1698 de la iglesia primitiva a otra de nueva construcción (la actual) dentro del perímetro conventual.

La razón que históricamente se ha esgrimido para explicar este emplazamiento es que la orden trinitaria logró el rescate de Cervantes en Argel, además de ser la protegida del conde de Lemos, a quien está dedicado el Quijote.

¿Cuál es el motivo de la polémica? Sencillo: se hizo un gasto ingente de dinero y recursos para atestiguar que Cervantes estaba ahí. Que estaba, que no era rumorología de la Villa y Corte o noticias confusas en varios legajos. Que siempre ha estado ahí enterrado, en la primitiva iglesia y con posterioridad en la actual. Que ya había una placa que decía que allí se encontraban los restos del ilustre escritor, amén de varios miembros más de su familia. Además, no se podrá saber a ciencia cierta cuántos de esos fragmentos son suyos por las condiciones en las que están. Lo único que podría demostrarlo sería un análisis de ADN, pero está descartado. En primer lugar, por el mal estado de los huesos; en segundo, porque para la identificación es necesario que se coteje con el ADN de un familiar y solo se conoce dónde reposa su hermana Luisa. Sus restos están en el convento de Alcalá de Henares, donde fue sepultada en 1623. Pero, al igual que con su hermano, al tratarse de un osario, sería prácticamente imposible identificar el ADN. Sin embargo, para acreditar que en esa reducción están los huesos de Cervantes están contrastadas las certezas histórica-documental, arqueológica y antropológica.

Se podría haber comenzado por la consulta de la documentación conventual, que tan pronto arrojó resultados, y en mi opinión no hubiera sido necesario todo lo demás, puesto que se sabía que los restos estaban en un osario, con lo que ello supone. Lo máximo que han dicho las monjas trinitarias es que tal vez se reubiquen los “restos” arriba en la iglesia, para que puedan ser visitados. ¿Ser visitados? Tal vez se podría hacer una ruta cervantina en el Barrio de las Letras, coincidiendo con el 400 aniversario de la muerte del escritor. De hecho, la iglesia es visitable hasta el final de año, con visitas tanto en inglés como en español, pero más allá de la visita conventual y que quede meridianamente claro que Cervantes está allí y en ningún otro lugar… Hay poco que decir al respecto.

Tal vez se podrían haber invertido todos esos miles de euros en organizar un programa de actos acorde a las circunstancias, tanto en Madrid capital como en Alcalá de Henares, y a publicitarlo, ya que la sensación que ofrece todo esto es en exceso paupérrima. No se cumplen todos los días 400 años de la muerte de nuestro escritor más universal, y estamos pasando de puntillas.

Para no dejar un mal sabor de boca y cerrar este especial, os dejo un par de documentales muy interesante sobre la ratificación de los restos de Don Miguel de Cervantes: uno de ElMundoTV, El último viaje de Cervantes, y otro de RTVE, Localizados parte de los restos de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid.

Vía| El País, ABC

Más información| EuropaPress

Imagen| El País, ABC

En QAH| Dos Casas Museo para Miguel de Cervantes, Cervantes en el cine y la televisiónEl Quijote en el arte, El Quijote visto por una pintora del siglo XVIII, Cervantes y la escultura pública española

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