Especial Cervantes, Patrimonio 


Cervantes en el cine y la televisión

Nos dicen que van a cumplirse 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, pero no nos lo creemos. Cervantes es inmortal. ¿Quién puede decir lo contrario? Su creación más insigne, Don Quijote de la Mancha, marcó la literatura española posterior y hoy se encuentra entre las más traducidas de la Historia.

La aparición de medios audiovisuales como el cine y la televisión dieron alas a muchos creadores para homenajear al manco de Lepanto y su obra. Y desde que la técnica fílmica estaba literalmente en pañales se encuentran adaptaciones del Quijote, la cual ha despertado el interés, durante todo el siglo XX, tanto de la industria fílmica europea como del lejano Hollywood.

Aventures_de_Don_Quichotte_de_la_Manche_(1903),_tarjeta_9El primer film -si es que puede llamarse así- aparece en 1898, gracias a la productora francesa Gaumont; apenas fue una breve escena de la que no se conservan imágenes. Otra vez en Francia, en 1903, Pathé produce Les Aventures de Don Quichotte de la Manche, una versión coloreada manualmente y que en España se mostraría en las grandes celebraciones de 1905 (tercer centenario de publicación).

La primera adaptación española, fechada en 1908, corre a cargo de Narciso Cuyás, aún muda y en blanco y negro. La llegada del sonido a finales de los años veinte trajo consigo el aumento de duración de las películas, rozando los 90 minutos. Es ahora cuando aparece una de las adaptaciones más célebres: Don Quichotte (1933) de G. W. Pabst, considerada un clásico del cine a pesar de sus fallos, entendibles por su época. La falta de presupuesto no permitió rodar todo lo deseado y el trabajo de los actores es desigual, destacando Feodor Chaliapin Jr., que da vida a Quijote. Pero Pabst consigue crear un drama memorable que va más allá de la historia del siglo XVI: la melancolía que respira el personaje por un pasado que entiende mejor que el presente la podía sentir la persona del siglo XX, con escenas como la quema inquisitorial de libros, que remite a las quemas similares de los nazis.

Don Quijote de la Mancha (1947)

Don Quijote de la Mancha (1947). Algo “inmenso y genial” para la prensa de la época.

España no estaba en aquel momento para afrontar adaptaciones. Cualquier producción suponía recrear la época a través de vestuario, exteriores naturales, decorados fidedignos y empleo de extras y animales. Ya con Franco en el poder, en 1947 encontramos Don Quijote de la Mancha, dirigida por Rafael Gil, el director más notable afín al régimen. Gil da la versión más canónica y políticamente correcta; tanto, que algunos críticos lo posicionan más como un ilustrador que un intérprete del texto, ya que “atiende más a la letra que al espíritu de la obra”.

635928949612771182-362493395_DQ-autograveyardAlgo muy diferente llevó a cabo el polifacético creador Orson Welles a mediados de siglo. Welles rodó unas escenas en 1957, y problemas presupuestarios le impidieron continuar la película, retomándola esporádicamente en las décadas siguientes. A su muerte dejó un material que Jesús Franco, director de cine español y amigo de Welles se propuso recomponer (unos 40.000 metros de negativo). La película resultante se estrenaría en 1992, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla, con el título Don Quijote de Orson Welles. El autor americano conocía bien la novela y el espíritu de ésta, por eso no ha de extrañarnos que decidiera ambientar partes en la España contemporánea, una realidad compleja y fascinante para un extranjero como él, como era la Edad Media de los Libros de Caballerías para el propio Don Quijote.

Todo creador barría para su casa a la hora de adaptarlo. Tal es el caso del soviético G. M. Kózintsev que con su Don Kihot (1957) presentaba a un caballero destruyendo las barreras de clase, confraternizando con los campesinos pobres e integrándose al campo y la naturaleza, en una más que aceptable adaptación de los episodios más conocidos del libro.

Con los setenta vino el boom de las adaptaciones, y ante tanta cantidad se aprecian muchos altibajos en calidad, como la indefinible Man of la Mancha (1972), adaptación fílmica del musical de Broadway, que contó con Peter O’Toole de Quijote y Sophia Loren de exuberante Dulcinea, o Don Quijote cabalga de nuevo (1972), digno espectáculo técnico y narrativo, con Fernando Fernán Gómez de Quijote un tanto histriónico y Mario Mareno ‘Cantinflas’ como Sancho Panza.

En las últimas décadas hemos asistido a un notable intento de llevar la historia a la pantalla, pequeña y grande respectivamente. La serie El Quijote de Miguel de Cervantes (1992) nos presentaba la primera parte de la novela, con guión de Camilo José Cela y dirección de Manuel Gutiérrez Aragón, que repetiría en El caballero Don Quijote (2002), película que adapta la segunda parte. Fernando Rey y Juan Luis Galiardo pusieron rostro al hidalgo, interpretaciones que cultivaron premios y nominaciones.

Fernando Rey y Juan Luis Galiardo

Fernando Rey, Quijote televisivo, y Juan Luis Galiardo, Quijote fílmico.

No han faltado las versiones animadas, algunas con más fortuna, como la serie de animación emitida por TVE entre 1979 y 1981, culpable de que los niños de aquella época conocieran la obra de Cervantes y se divirtieran con ella. En los años treinta ya se había realizado una ridícula adaptación, de la mano de Ub Iwerks, dibujante vinculado a Walt Disney en sus inicios. Presenta un Quijote delirante, loco de atar, que vive peripecia tras peripecia mientras lo persigue la policía.

Pareciera que solo el Quijote ha llamado la atención de los creadores y, aunque encontramos producciones que se fijan en otras obras de Cervantes, están en completa minoría. Las Novelas Ejemplares son las más escogidas, encontrando varias versiones de La Gitanilla (en 1914, 1924, 1940 y 1963), además de La ilustre fregona (1927) y El curioso impertinente (1948). Entre lo más reciente hay que destacar La española inglesa (2015), telefilme de TVE.

¿Y Cervantes? ¿Es que nadie se va a acordar de Cervantes por sí mismo? En ese aspecto, los ingleses y Shakespeare nos llevan la delantera, con múltiples y oscarizadas biografías. Pocas hay, pero existen, las versiones sobre la vida de Cervantes.

En 1969 se estrenaba Cervantes, toda una superproducción hollywoodiense de Vincent Sherman, con el divertido subtítulo ‘The young rebel of La Mancha’ (ya nos avisa por dónde van a ir los tiros, en este caso espadazos). El alemán Horst Buchholz no atina en el papel de Cervantes, un aventurero al estilo Errol Flynn más que genio de las letras; también aparece Gina Lollobrigida, como la estipulada estrella femenina, a poder ser, italiana. Por su parte, TVE produjo la serie Cervantes (1981), con Julián Mateos como protagonista y más de 140 millones de pesetas de presupuesto, uno de los más altos de la cadena.

Cervantes, incrédulo ante la magnitud que tendrá su obra en un futuro.

Cervantes, incrédulo ante la magnitud que tendrá su obra en un futuro.

Recientemente encontramos varias semblanzas de Cervantes. Juan Luis Galiardo le puso cara, tras ser el Quijote, en la indefinible película Miguel y William (2007). Miguel Rellán, con ese rostro tan renacentista, se puso en la piel de Cervantes en la citada La española inglesa, mientras que Pere Ponce hizo otro tanto en el capítulo que El Ministerio del Tiempo dedicó al alcalaíno y sus desventuras escribiendo El Quijote. Añadimos otros Quijtoe televisivo a la terna: Alberto San Juan, en el documental Buscando a Cervantes.

A lo largo de poco más de un siglo, el cine y la televisión han ofrecido distintas adaptaciones de la vida y obra cervantina, pues distintos fueron sus creadores e intérpretes. Como espectadores, podemos juzgar estas producciones por su mayor o menor apego al texto o por su calidad cinematográfica. Todas se enfrentan al difícil equilibrio de ajustarse al original además de al tiempo fílmico, tan encorsetado. Pretender encontrar una novela en un formato como el cine o la televisión es tarea imposible. Cervantes y su obra han corrido una suerte dispar.
Vía| BEDOYA, Ricardo. ‘Don Quijote en el cine‘, Libros y Artes: Revista de Cultura de la Biblioteca Nacional, 2005, 10, págs. 32-33; Al cine español no le atrajo la obra de Cervantes.

Más información| El diario de un cinéfilo clásico: Don Quijote en el cine; Centro Virtual Cervantes: Quijotes de celuloide.

Imagen| Don Quichotte de la Manche (1903)Pressbook Don Quijote de la Mancha (1947), El Quijote de Miguel de Cervantes (1992)Don Quijote de Orson Welles (1992), El Ministerio del Tiempo (2016)

En QAH| Dos Casas Museo para Miguel de Cervantes

RELACIONADOS