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Centrales Nucleares: ¿Seguras o no?

¿Os habéis parado a pensar,  que es lo que primero os viene a la mente cuándo escucháis “energía nuclear”?

Está claro que ahora, con lo reciente que tenemos la tragedia de   Fukushima, pensaremos en los potenciales riesgos y catástrofes que ésta puede producir. También las personas más entraditas en años, posiblemente, se acuerden de la catástrofe de Chernóbil, y de sus efectos en la población europea durante la década de los noventa.

Ante tal perspectiva, cabe preguntarse a que riesgos está expuesto el hombre, como consecuencia de la instalación y funcionamiento de las centrales nucleares.

En otras palabras, ¿son seguras las centrales nucleares?

La energía atómica es la fuente de energía en la que más se ha invertido, para su control y seguridad. Un reactor de fusión nuclear es intrínsecamente seguro ya que la propia reacción se detiene al cortar el suministro de combustible. Pero veamos un poco en profundidad sus medidas comunes de protección radiológica.

Básicamente, las múltiples barreras que existen para la contención de las sustancias radiactivas, son:

Primero: la propia pastilla del combustible nuclear tiene una gran capacidad para retener en su interior la mayor parte de las sustancias radioactivas que se producen.

Segundo: la pequeña cantidad restante que se desprende del combustible nuclear, queda retenida en las varillas del combustible, que son unos tubos de circonio en cuyo interior está el uranio.

Tercero: si, por un defecto en las varillas, lograra salir alguna partícula, pasaría al circuito cerrado del líquido refrigerante, quedando confinada dentro de él.

Cuarto: Por último existe una más, denominada edificio de contención, una estructura de hormigón armado de un metro de espesor que contribuye a garantizar que dichos residuos no contaminen el ambiente.

Queda patente, sin entrar al debate nuclear, que las medidas de seguridad están diseñadas e implantadas para evitar las consecuencias de los fallos durante el funcionamiento de las centrales, sin embargo, las medidas actuales, no están desarrolladas para actuar contra agentes externos, que no podemos controlar.

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