Ciencia, Neurociencia 


Celos infantiles

Los celos infantiles surgen como respuesta adaptativa transitoria a una situación familiar caracterizada por numerosos cambios. Se trata de un sentimiento provocado por el miedo a la pérdida de afecto de los seres queridos, y suele ir acompañado de envidia y resentimiento hacia la persona apreciada como rival.
Las fuentes de este sentimiento pueden ser reales (cuando los progenitores establecen comparaciones diferenciadoras entre sus hijos) o imaginarias (cuando el niño atribuye o malinterpreta la intención de sus padres, hermanos o compañeros). 4

Generalmente los celos infantiles no son provocados por las actuaciones de los progenitores; sin embargo, la forma en que afrontan esta situación puede ser determinante para que sean superados.

¿Cuándo se dan?

Suelen iniciarse a partir del primer año y medio de vida y pueden prolongarse hasta los 7 años. Suelen ser más frecuentes en los niños que en las niñas y se ha comprobado que afecta alrededor del 50% de la población infantil.

Lo más frecuente es que los celos aparezcan en el hijo mayor respecto del hijo más pequeño, aunque no siempre es así. Además, aunque el nacimiento de un hermano es una de las causas más comunes, no es la única. Cualquier situación en la que el niño deba enfrentarse a nuevos desafíos le creará inseguridad.

Causas de los celos infantiles

  1. Privilegios otorgados a los hijos según el lugar que ocupan.
  2. Tener un hijo cuando el anterior está en la fase de “apego”.
  3. Preferencia de los padres hacia un nuevo hijo de sexo diferente.
  4. Las características distintivas de los hermanos (físicas, intelectuales, de personalidad…).
  5. La dependencia afectiva del hijo con uno de los cónyuges.
  6. Niveles elevados de sensibilidad.
  7. Cambios de residencia.
  8. Cambios de escuela.
  9. La separación o el divorcio de los progenitores.
  10. La consecución de grandes éxitos por parte de otros hermanos o niños cercanos a él.

¿Cómo se manifiestan?

  1. Rivalidad abierta: se expresa de forma verbal (“no quiero al hermanito”, “quiero que te lo lleves”).
  2. Actuaciones agresivas hacia el bebé: se pasa de la palabra a la acción (el niño le quita los juguetes a su hermano, le tapa la nariz…).
  3. Hostilidad hacia la madre: empleando formas de actuación que saben que le molestan (desobedecer, oposición sistemática hacia lo que se le pide…).
  4. Hostilidad hacia sí mismo: “te vas a enfadar conmigo”.
  5. Regresar a comportamientos más infantiles: quieren el chupete, hablan como si fueran más pequeños.
  6. Signos de infelicidad y/o frustración: llanto frecuente y sin motivo aparente, momentos de tristeza, preguntas alusivas a sí se le quiere o no.
  7. Sueño irregular: pide ir a la cama de los padres, solicita compañía en la suya, llama frecuentemente a un adulto.
  8. Cambios en el comportamiento: aumento de la desobediencia, negativismo, rabietas.
  9. Somatizaciones: dolor de estómago y de cabeza.
  10. Escaso apetito: come menos y se niega a probar alimentos que antes pedía.
  11. Pueden aparecer manifestaciones de tipo orgánico: vómitos, anorexia, mareos, terrores nocturnos, insomnio…
  12. Celos encubiertos: niños muy colaboradores en el cuidado de su hermanito delante de los adultos, pero que manifiestan conductas celosas cuando están solos con el bebé.

Recomendaciones para los progenitores

  1. Entender que los celos son una respuesta emocional normalLo más común es que los celos infantiles se resuelvan de manera natural con el transcurso del tiempo; sin embargo, hay niños que van a necesitar ayuda para lograr superarlos.
  2. Enseñar a compartir. Es recomendable que, progresivamente,  en vez de comprar, por ejemplo,  un  juguete  para cada hijo compréis un juguete para todos los hijos. De este modo les daréis la posibilidad de aprender a compartir.
  3. Evitar las comparaciones entre los hijos. Los niños no necesitan ser iguales, no necesitan parecerse a otros. Por ello, necesitan saber que los queremos por lo que son, no porque son como a nosotros nos gustaría que fueran.
  4. Dar explicaciones. Es muy importante explicar las razones por la que en un momento dado se da un trato diferente a un niño que a otro. EL hecho de dar explicaciones no va a deja al hermano “celoso” convencido, porque los celos no le dejan entender, pero sí que ayuda a los padres a reafirmarse que están actuando por el buen camino.
  5. Buscar momentos en los que hacer sentir a los hijos que son únicos. Llevarlos a merendar, pasear, al cine… Es como tener un momento de intimidad entre padre-hijo, exclusivo. Teniendo presente que lo realmente importante es buscar la calidad más que la cantidad de tiempo.
  6. Procurar no dedicar más atención al hijo celoso, porque así estaríamos reforzando sus conductas.

Ayudar a los hijos a afrontar sus celos implica desarrollar su autoestima, enseñarle a valorarse, y sobre todo ENSEÑARLES A AMAR EN VEZ DE ESTAR PENDIENTES DE QUE LOS AMEN.

* Vía| Fernández, A., Gamarra, A., Izal, C. y Betelu, M.A. (2011). La familia ante los celos infantiles: pautas y orientaciones. Recuperado el 29 de febrero de 2016 de http://www.clinicajuandeborbon.com/CELOS%20INFANTILES.pdf; Pereda-López, M.A. (2016). Intervención cognitiva-conductual en un caso de celos infantiles. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 3 (1), 53-58.
* Imagen| Portada, Artículo
* Más información| Cómo actuar ante los celos de los hijos, Celos infantiles (Fundación Belén), Material sobre celos infantiles, Celos infantiles (Priego de Córdoba)
* En QAH| El duelo en los niños y niñas, Comunicación efectiva con niños y niñas (II), Comunicación efectiva con niños y niñas (I)

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