Historia 


Celestino V, un Papa poco convencional

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Retrato del papa Celestino V

La Historia de la Iglesia, y en concreto del Papado, ha estado siempre envuelta en misterio, ya que muchos de los actos que en ella han sucedido no están claros, por no hablar de los cientos de conspiraciones surgidas con mayor o menor fundamento. Hoy vamos a hablar de un Papa que dimitió de su cargo, pero no se trata de Benedicto XVI, que ahora es pontífice emérito, sino de otro mucho más carismático.

La península Itálica tiene una Edad Media muy prolífica e interesante que en muchas ocasiones es olvidada en favor del posterior Renacimiento. Dentro de este periodo una figura relevante fue, sin duda, Pietro Angeleri di Murrone, más conocido como Celestino V, el cual gobernó la Iglesia durante cuatro meses de 1294.

Pietro Angeleri nació entre 1209 y 1215, siendo hijo de una multitudinaria familia de campesinos de la actual región de Molise, en el mezzogiorno italiano. Desde muy joven se sintió atraído por la vida religiosa y así, en 1231, ingresó en un monasterio benedictino que abandonó pronto atraído por la vida eremítica, durante la que fundó una orden monástica dentro de la Orden Benedictina. Su retiro en las montañas solo lo abandonó para ordenarse sacerdote en Roma y, posteriormente, cuando tuvo que asistir a un concilio en Lyon, ya que su orden corría el riesgo de ser suprimida.

En 1292 muere el Papa Nicolás IV, pero hasta este momento las elecciones de los nuevos pontífices no eran como en la actualidad, es decir, no existía un cónclave al uso, y eran doce cardenales electores los que decidían. Curiosamente esta fue la última vez que se utilizó este modelo. Pues bien, la decisión se alargó tanto, que duró dos años, e incluso uno de los cardenales murió quedando once. Mientras esto sucedía Pietro Angeleri que contaba con más de 80 años, continuaba en su retiro en los montes Majella en el centro de Italia, pero su paz fue interrumpida ante su designación como nuevo Papa. La fama de santidad de Celestino V estaba ampliamente difundida, atribuyéndosele milagros varios, y tuvo que aceptar un puesto que no quería y para el que no se sentía preparado. La decisión de nombrar al ermitaño surgió como la única vía para romper el estancamiento que suponía una sede vacante de dos años, también hay que tener en cuenta las presiones de Carlos de Anjou, el rey de Nápoles, y sus disputas con Aragón.

La entronización se produjo en L’Aquila, que no formaba parte de los Estados Papales sino del reino de Nápoles, y además fue en esta última ciudad donde fijó su sede entrando a la misma en burro. En la ciudad del Vesubio la influencia de la corte en el papado fue enorme y, dejando de lado decisiones de la esfera puramente política, una de sus primeras decisiones fue el nombramiento de trece nuevos cardenales, pero ninguno era romano con lo que las suspicacias en torno a su figura crecían. Además, Celestino V no pudo adaptarse a su nueva vida, y cuatro meses después de ser elegido presentó su renuncia.

El Papa Benedicto XVI ante los restos del Papa Celestino V

El Papa Benedicto XVI ante los restos del Papa Celestino V

El antiguo pontífice pensaba que podría volver a su retiro de la montaña pero nada más lejos de la realidad, el nuevo cónclave decidió en un solo día el nombre del nuevo Papa, Benedicto Caetani, nominado como Bonifacio VIII. Este personaje, temeroso del apoyo que su antecesor tenía en Nápoles, lo obligó a ir con él a Roma, pero por el camino Pietro Angeleri escapó, siendo perseguido y capturado. Así murió tras 10 meses de cautiverio. Lo curioso es que Bonifacio VIII vistió luto por la muerte de su predecesor e inició el proceso de su canonización, que se llevó a cabo por insistencia de Felipe el Hermoso de Francia en 1315. Su cuerpo fue depositado en 1317 en Santa Maria di Collemaggio, la iglesia en la que había sido coronado.

Con Celestino V se funden los intereses políticos, religiosos, el fervor popular y una figura fuera de lo común, configurando uno de los personajes más interesantes de la Iglesia bajomedieval.

En colaboración con QAH| Ad Absurdum

Vía| Herde, P. (2000): “Celestino V, santo” en Enciclopedia dei Papi, Istituto dell’Enciclopedia italiana Treccani. Roma.

Imagen| Retrato del Papa Celestino VEl Papa Benedicto XVI ante los restos del Papa Celestino V

En QAH| Los Papas que renunciaron antes que Benedicto XVI,

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