Neurociencia 


Ceguera por inatención: Cuando el cerebro no ve lo que los ojos miran

Atención ¿Os ha sucedido alguna vez no ver algo que teníais delante de vuestras narices? Este fenómeno se conoce como ceguera por inatención. Se refiere a la incapacidad de percibir un estímulo saliente que se presenta o sucede dentro de nuestro campo sensorial, y esto es debido a que la atención está focalizada en otro aspecto. No es un suceso patológico, es algo tan cotidiano como sacar el teléfono para mirar la hora y guardarlo sin saber qué hora es. Esto sucede porque si no atendemos a algo no podemos ser conscientes de ello, la atención es una condición necesaria para la percepción consciente (Cohen, Alvarez y Nakayama, 2011).

De esta particularidad de nuestra cognición se sirven diferentes gremios, desde magos hasta carteristas. La clave de los prestigios y trucos de muchos ilusionistas reside precisamente en distraer nuestra atención, es decir, lograr que atendamos allí donde no se está realizando el engaño. Muchas campañas publicitarias de seguridad vial emplean este fenómeno para ejemplificar lo limitado de nuestra capacidad atencional. Es importante señalar que la ceguera por inatención nada tiene que ver con el punto ciego de nuestros ojos que es un lugar en la retina que carece de conos y bastones puesto que en él se ubica el nervio óptico que va al cerebro.

El término ceguera por inatención fue acuñado por los profesores Arien Mack e Irvin Rock (Mack y Rock, 1998) como resultado de varios de sus experimentos. El experimento típico que suele acompañar a la explicación de este fenómeno fue llevado a cabo por Chabris y Simons en 1999. Este experimento consiste en la presentación de una escena con dos equipos de baloncesto donde se pide al participante que cuente el número de veces que el equipo blanco se pasa el balón. En 2015 el vídeo se puso a prueba en la universidad de Utah (Estados Unidos) donde en torno a la mitad de los participantes presentaron ceguera por inatención. Este efecto descrito en el pasado en situaciones no familiares para los participantes, también se ha descrito en observadores expertos en el desempeño de sus tareas profesionales, como es el caso de radiólogos, obteniendo similares resultados en cuanto a la presencia de ceguera por inatención (Drew, Vo y Wolfe, 2013).

El estudio de la atención es complicado debido a que este no es un proceso unitario y está muy entrelazado con otras funciones cognitivas. Dando una pinceladas sobre ello destacaremos que la atención es una función de carácter selectivo y limitado, es decir, no podemos atender a todos los estímulos que percibimos a través de una determinada modalidad sensorial. Por ejemplo, es sencillo comprobar lo limitado de esta capacidad si nos imaginamos en un escenario en que varios grupos de personas conversan a la vez, no podemos atender a todas las conversaciones, para poder conversar deberemos poner en marcha diferentes mecanismos atencionales.

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Ceguera por inatención: Cuando el cerebro no ve lo que los ojos miran

Haciendo un breve repaso a las áreas cerebrales implicadas en mecanismos atencionales comenzaremos señalando el córtex frontal dorsolateral que es un área especializada en el mantenimiento y manipulación de la información, áreas inferiores de esta región se encargan de la inhibición de planes de acción y respuestas no deseadas (Tirapu, Ríos y Maestú, 2008). La corteza cingulada está implicada en el control de la atención selectiva, especialmente en tareas de juicio sobre la información que se mantiene en la memoria. El área prefrontal y corteza cingulada se ven implicadas en la red ejecutiva atencional.  Áreas de la corteza parietal se ven implicadas en la red de orientación de la atención. Por último, el sistema reticular está implicado en la red de vigilancia y alerta, es decir, el estado de activación.

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Como hemos comentado anteriormente la atención es una función que se encuentra entrelazada con muchas otras. Debido a esto, existe cierto debate en cuanto a los posibles mecanismos que intervienen en la ceguera por inatención. Tradicionalmente se ha debatido si este fenómeno se produce debido a  limitaciones atencionales que median bien sobre procesos perceptivos o bien sobre procesos mnésicos, es decir, no ver el estímulo frente a no recordar haberlo visto (amnesia por inatención). Evidencia reciente indica qué el fenómeno se explica mejor debido a limitaciones en el proceso perceptivo y que este a su vez es guiado por la atención (Ward y Scholl, 2015).

Vía| Cohen, M. A., Alvarez, G. A. y Nakayama, K. (2011). Natural-scene perception requires attention. Psychology Science, 22, 1165-1172,

Drew, T., Võ, M. L.-H., y Wolfe, J. M. (2013). The Invisible Gorilla Strikes Again: Sustained Inattentional Blindness in Expert Observers, Psychological Science, 24, 1848–1853,

Ward, E. L. y Scholl, B. J. (2015). Inattentional blindness reflects limitations on perception, not memory: Evidence from repeated failures of awareness. Psychonomic Bulletin and Review, 22, 722-727

Más información| Invisible Gorilla, Inattentional Blindness

Imagen| Atención, Áreas cerebroRedes atencionales, Cerebro

Vídeo| YouTube: Selective attention test

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