Neurociencia 


Cefaleas, ¿una enfermedad infravalorada?

El término cefalea, del latín cephalaea, hace referencia a los dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, en los diferentes tejidos de la cavidad craneana, en las estructuras que lo unen a la base del cráneo o en los músculos y vasos sanguíneos que rodean el cuero cabelludo, la cara y el cuello.descarga

La cefalea es el síntoma neurológico más frecuente y el principal motivo de consulta, que se produce como consecuencia de un mal funcionamiento del cerebro, el cual responde de forma anómala ante determinados estímulos. Es decir, en estos pacientes el umbral de excitabilidad es menor, pudiendo provocar con mayor facilidad un estímulo de baja intensidad la activación del sistema de dolor.

Habitualmente es un síntoma benigno y, sólo ocasionalmente, la manifestación de una enfermedad grave como un tumor, un aneurisma roto o una arteritis de células gigantes.

Síntomas cognitivos asociados.

Atención.

La gran mayoría de los pacientes manifiestan un importante déficit en la capacidad para concentrarse, es decir, para centrar su atención en la información importante e inhibir la información irrelevante. Debido a ello, la mayoría de los pacientes presentan un menor rendimiento cognitivo, lo cual interfiere en su calidad de vida.

En los últimos años, se han publicado diversos estudios que evalúan el rendimiento cognitivo en estos pacientes. En un trabajo reciente de Martis et al (2012) se comparó sujetos controles y sujetos migrañosos en una tarea de control atencional. Los resultados mostraron un peor rendimiento de los pacientes migrañosos en comparación con los sujetos controles. Sin embargo, no son resultados del todo concluyentes, pues otras investigaciones, como las llevadas a cabo por Jelicic et al (2000) y Ris et al (2012), han encontrado resultados contradictorios.

Memoria.

En la práctica clínica es relativamente frecuente que pacientes migrañosos refieran quejas subjetivas de falta de memoria. Estas quejas se expresan de forma reiterada en sucesivas valoraciones y, en numerosas ocasiones, suponen para el paciente una merma en su calidad de vida.

Existen trabajos como por ejemplo el de Jelicic et al (2000) en el que no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la memoria y la velocidad de procesamiento entre pacientes migrañosos y controles; pero, también existen investigaciones como la  llevada a cabo por Santos-Lasaosa et al (2013), en las que se encontraron diferencias significativas en relación a la memoria inmediata, la memoria semántica, el recuerdo libre y el recuerdo facilitado. Por lo tanto, aunque las quejas mnésicas constituyan una sintomatología descrita ampliamente en la literatura y una consulta habitual de estos pacientes, en la práctica clínica, la evidencia científica es contradictoria.

Lenguaje.

Según han demostrado diversas investigaciones, como la realizada en niños por Correa et al. (2011), las migrañas pueden ocasionar déficits en el vocabulario, pues a pesar de que los niños presenten un rendimiento cognitivo normal, presentan bajas puntuaciones en este dominio cognitivo. Estos resultados son avalados por la investigación realizada en adultos por Santos-Lasaosa et al (2013) en la que se encontraron diferencias significativas en relación al lenguaje al comparar pacientes migrañosos con pacientes controles. Sin embargo, a pesar de las evidencias, parece que estos resultados no son del todo concluyentes, pues al igual que en los dominios cognitivos anteriores existen investigaciones, como por ejemplo la realizada por Pearson et al (2005), que tiran por tierra estos resultados, demostrando que no existen diferencias significativas entre ambos grupos de sujetos

Habilidades visoespaciales.

Otras investigaciones centradas en analizar la relación existente entre las habilidades visoespaciales y la migraña, han centrado la atención en el fenómeno de reconocimiento de rostros. Selcen Yetkin Ozcen et al (2014) demostraron a través de su investigación que durante la fase de aura los pacientes migrañosos pueden sufrir un déficit en el reconocimiento de caras, lo cual se conoce como prosopagnosia.

Trastornos del sueño.

Parece ser que las cefaleas guardan una estrecha relación con los trastornos del sueño. Aunque en la actualidad, la cefalea y los trastornos de sueño son motivos frecuentes de consulta, se desconoce la relación existente entre ambos. Se ha postulado que el trastorno del sueño es primario y la cefalea secundaria, siendo estos trastornos la causa de las cefaleas. Por ejemplo, la investigación realizada por Paiva et al (1997) reveló que las cefaleas de inicio durante el sueño estaban a menudo relacionadas con un trastorno específico del sueño. Otras investigaciones avalan estos resultados demostrando que la falta de sueño puede conducir a la aparición de crisis migrañosas (Barabas et al, 1983).

Conclusiones.

Según la Organización Mundial de la Salud, la cefalea tensional y la migraña suponen conjuntamente uno de los 10 problemas de salud más discapacitantes para ambos sexos, y entre los 5 primeros cuando sólo se valoran las mujeres.

Aunque no existen marcadores biológicos para el diagnóstico, parece que existen determinados factores de riesgo asociados a esta enfermedad como pueden ser:  factores genéticos, ser mujer, utilizar de forma frecuente analgésicos, tener malos hábitos higiénicos y dietéticos, la presencia de ansiedad o depresión, tener una baja posición socioeconómica, padecer obesidad y ser una persona divorciada o viuda. No obstante, a pesar del descubrimiento de estos factores riesgo, las investigaciones actuales han demostrado que la modificación de éstos no disminuye la posibilidad de desarrollar esta enfermedad.

Asimismo, la aparición de este tipo de cefaleas tiene un fuerte impacto sobre la calidad de vida y la actividad diaria de estos pacientes. Por ello, surge la imperiosa necesidad de continuar investigando con el fin de esclarecer los mecanismos cerebrales subyacentes de cada uno de estos tipos de cefaleas así como los déficits asociados, con el fin de proporcionar un diagnóstico correcto y un tratamiento personalizado. Asimismo, se hace patente la necesidad de realizar un seguimiento de cada paciente para evitar la aparición de posibles síntomas y déficits asociados que disminuyan su calidad de vida.

En resumen, podríamos decir que la ciencia debe nutrirse de los avances tecnológicos realizados y unificar los criterios utilizados en las diferentes investigaciones, permitiendo de esta forma un mejor entendimiento de la enfermedad y, en consecuencia, una disminución de la discapacidad subyacente de la misma.

Imagen| Cefalea

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