Historia 


Cautivos en la frontera castellano-nazarí

Tras la conquista castellana del valle del Guadalquivir así como de la zona murciana, durante la primera mitad del siglo XIII, se configuró un estado islámico en lo que hoy es la Andalucía oriental, enmarcado y determinado por una geografía estructurada por las cordilleras béticas y sus depresiones y vegas interiores. Una de las particularidades del Reino Nazarí de Granada es su extensa frontera tanto marítima como sobre todo terrestre que se convirtió en un espacio fuertemente militarizado y en lo que es el espacio pleno de frontera en un dominio prácticamente despoblado por las numerosas dificultades que implicaba asentarse en él. En este espacio en el cual la violencia era algo ordinario se fomentaron escasas ofensivas oficiales de conquista ya que existieron grandes periodos de tregua. En cambio las incursiones de iniciativa particular sí fueron habituales, siendo uno de sus principales objetivos las captura de prisioneros.

Patio de los Arrayanes en la Alhambra.

Patio de los Arrayanes en la Alhambra.

El fenómeno del cautiverio llegó a ser un problema social de primera magnitud en las tierras fronterizas. Se tiene menos información de los prisioneros granadinos en Castilla que de los cristianos en el estado islámico, pero se dieron de igual forma, de hecho en las mezquitas se hacía causa para su liberación y era un tema de importancia para el colectivo de la sociedad nazarí. Vamos a fijarnos en algunos ejemplos cristianos que son mejor conocidos, pero resaltando que lo mismo sucedía a la población musulmana.

Los capturados a menudo eran parte del botín tras llevar a cabo una razia. Aunque los casos más llamativos son los de personas secuestradas por una hueste armada mientras se dedicaban a labores agrícolas. También eran frecuentes los ataques a arrieros y comerciantes por su deambular por los caminos. Todo esto da muestra de la inseguridad de vivir en las tierras fronterizas a pesar de existir épocas de paz y salvoconductos para el comercio interestatal. El denominador común para la población de los territorios de la raya no era otro que el miedo y la incertidumbre.

Una vez capturados, podían vivir en cárceles a las que eran conducidos tras realizar trabajos forzados de cada jornada, pudiendo también ser castigados por medio de azotes u otros tormentos. Tanto para los nazaríes como para los castellanos la liberación era la esperanza para poder abandonar esta situación. Se podía conseguir por medio de los alfaqueques de ambos bandos que negociaban los rescates a cambio de una suma económica. Otra forma de conseguir salir de esa situación angustiosa al menos en el caso de los cristianos era la conversión al islam, lo que los otorgaba la libertad, pero esto no se daba en sentido inverso, la adopción del cristianismo no llevaba implícito el abandono del estatus de cautivo. Y, aunque eran también numerosos los intentos de fuga, el método más llamativo era la intervención de la fe.

Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos.

Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos.

Se creía en estos siglos bajomedievales que la oración a Santo Domingo ayudaría a liberarlos, por supuesto en el caso únicamente de los prisioneros castellanos. La intermediación de este santo se producía habitualmente tras un tiempo de cautiverio en el que los prisioneros se encomendaban al mismo hasta que en una noche, el propio santo se personaba en forma de luz, y llamaba a quien iba a ser rescatado por su nombre. Siguiendo la luz, el prisionero, y a veces incluso sus compañeros, eran liberados.

Todo esto dio lugar a una cierta polarización de la sociedad de frontera en ambos reinos peninsulares: De una parte los individuos que, presa del miedo, se encomendaban a la religión o los poderes civiles mientras trabajaban en actividades ordinarias a sabiendas de que el riesgo de ser capturados era una realidad. Y de otra parte, aquellos que hicieron de la violencia una forma de vida, y que contemplaban la inestabilidad de la vida fronteriza como una fuente de beneficios. Sin olvidar a los especuladores que, alejados de la frontera, financiaban este tráfico de personas y se enriquecían gracia a él.

* Vía| González Arévalo, R. (2014) “Cautiverio y esclavitud en el Reino de Granada (siglos XIII-XVI)” en Vínculos de Historia, núm. 3, Universidad de Castilla la Mancha. Ciudad Real, pp. 232-257.

* Más información| Molina Molina, A. L. (2015): “Episodios en las relaciones fronterizas entre los reinos de Murcia y Granada (siglos XIII-XV): los cautivos murcianos en «tierra de moros» y su liberación” en Revista del CEHGR, núm. 27, Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino. Granada, pp. 145-165.

* Imagen|Patio de los Arrayanes de la Alhambra de Granada, Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos

* En QAH|La Guerra de Granada, La caída de la Dinastía Nazarí, Derecho medieval en España, Territorio de al-Ándalus.

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