Jurídico 


Causas de justificación: cuando matar no está en contra del Derecho

La manifestación del peligro de lesión de un bien jurídico da pie a intentar protegerlo a través de una acción típica

¿Cómo reaccionarías al descubrir que en nuestro país se puede robar, cometer una agresión e incluso matar sin por ello tener que responder jurídicamente ante el perjudicado? Dicho de esta manera, a más de uno se le atraganta la comida y su indignación podría alcanzar niveles insospechados, pero lo cierto es que el Derecho Penal justifica muy acertadamente este tipo de acciones lesivas que agravan bienes jurídicos tan elementales como la misma vida. Hablamos de las causas de justificación.

Las causas de justificación son una serie de situaciones que el legislador entiende justifican la lesión de un bien jurídico. Estas situaciones eliminan el carácter antijurídico de la acción, que sigue siendo típica, es decir, que nos encontramos con acciones descritas en el Código como delitos pero no contrarias al Derecho. Depende de si concurren los elementos esenciales en la causa (eximente completa), o si alguno de ellos no lo hace (eximente incompleta) o incluso, si no concurre ningún elemento esencial (no se exime) para catalogar en qué grado se le exime la responsabilidad al sujeto activo de la acción. La eximente incompleta recibirá el trato de atenuante especial prevista en el art. 21.1 CP: “Las causas expresadas en el artículo anterior, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir la responsabilidad en sus respectivos casos“.

¿Cuáles son estas causas de justificación? El Código Penal recoge cuatro principalmente: legítima defensa, estado de necesidad, cumplimiento de un deber y ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo. La legítima defensa está recogida en el art. 20.4 CP y nos señala el caso en el que un sujeto realiza una acción típica lesionando un bien jurídico ajeno debido a una amenaza externa de agresión ilegítima hacia un bien jurídico o derecho del que sea titular, con una falta de provocación total por parte de aquel que pretende proteger su bien jurídico o derecho amenazado y con una necesidad racional del medio empleado para impedir dicho ataque ilegítimo. Ilustremos con un ejemplo: el sujeto A pasea por la calle cuando el sujeto B corre hacia él con una vara en la mano y haciendo ademán de golpear al sujeto A con este instrumento, el sujeto A coge un adoquín suelto del suelo y se lo lanza al sujeto B antes de que éste llegue a realizar la acción que deseaba, golpeándole en la sien, con lo que el sujeto B muere en el acto. En este caso el sujeto A realiza una acción típica, homicidio, pero no antijurídica puesto que respondía a un peligro externo real de lesión de bien jurídico o derecho.

Hablemos de la segunda causa de justificación: el estado de necesidad. El código lo expone en el art. 20.5 CP y trata de la lesión de un bien jurídico ajeno por un peligro de lesión grave de un determinado bien jurídico. Se tienen que cumplir tres requisitos: que el mal causado no sea mayor que el que se pretenda evitar, que el estado de necesidad no haya sido provocado intencionalmente por el sujeto y que éste no tenga por cargo u oficio obligación de sacrificarse. Como ejemplo ponemos al sujeto A que se encuentra en una situación de hambruna y entra en la tienda del sujeto B robándole a éste una bolsa de manzanas. En este caso volvemos a tener una acción típica, hurto, pero no es contraria al Derecho debido a una situación que justifica dicha acción típica.

En el art. 20.7 CP encontramos las causas de justificación siguientes: cumplimiento de un deber o ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo. En estos casos encontramos la realización de una acción que incluso puede ser lesiva para un bien jurídico o derecho ajeno, pero de nuevo nunca será contraria al Derecho puesto que el legislador ha previsto una serie de excepciones para diferentes oficios o cargos. Como ejemplo claro podemos poner al policía que, haciendo un registro en una propiedad debido a un chivatazo, destroza una de las paredes en busca de un alijo de droga. No cualquiera puede entrar en una propiedad privada y realizar este menoscabo en ella, pero hay ciertos cargos u oficios que sí tienen esta potestad en pro de evitar un daño mayor del que se causa.

En definitiva los delitos tipificados en el Código son contrarios al Derecho, naturalmente, pero el legislador nos ilustra algunas causas o situaciones que justifican la realización de esa acción típica, por lo que el carácter antijurídico de la acción desaparece y dependiendo de los elementos esenciales que concurran en las causas de legítima defensa, estado de necesidad, cumplimiento de un deber o ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo, se aplicará una eximente completa, incompleta o no se le aplicará en absoluto.

 

Vía | Código Penal 

Imagen | Cillian Murphy

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