Derecho Mercantil, Jurídico 


Caso práctico: La representación de la Sociedad; el Consejo de Administración

Imaginemos que somos el abogado de una sociedad que se plantea celebrar un contrato de suministro (actividad propia del objeto social de ambas) con otra sociedad (Sociedad XXX), cuya administración tiene la forma de consejo de administración formado por tres administradores. Cuando entablamos conversaciones con el abogado de la Sociedad XXX para la firma del contrato nos dice que los tres consejeros han aceptado su nombramiento, que uno de ellos ha sido nombrado consejero delegado pero que la escritura del acta de nombramiento y aceptación de dichos consejeros aun no ha sido inscrita en el Registro Mercantil.

 En esta situación, el propio abogado te propone tres posibilidades para firmar el contrato:

 1)    que firmen dos administradores.

2)    que firme el consejero delegado.

3)    que firmen los tres administradores.

4)    que firme un apoderado al que el antiguo consejo de administración otorgó poderes.

 Para poder afrontar este caso lo fundamental es saber qué importancia tiene el hecho de que firme uno u otro y que implicaciones jurídicas tiene. Para nosotros, lo importante es que la persona que tengamos enfrente a la firma y que finalmente firme el contrato represente realmente a la sociedad, es decir, que con su firma esté vinculando efectivamente a la sociedad, “que sea la sociedad la que firme”.

 En primer lugar, hay que tener en cuenta que el que no se haya inscrito en el Registro Mercantil el acta por el que se nombra el nuevo consejo y los consejeros aceptan no tienen relevancia a la hora de poder considerar a estos individuos como verdaderos administradores de la sociedad, pues esta inscripción no es constitutiva y los administradores (consejeros) lo son desde que aceptan su cargo. No ocurre lo mismo con el nombramiento de consejero delegado ya que en este caso la escritura es constitutiva y no puede considerarse consejero delegado hasta que no se inscriba la escritura con el acta de nombramiento de dicho consejero delegado en el Registro Mercantil.

 Analicemos uno a una a una cada una de las alternativas:

 1)    En este caso es evidente que la firma de estos dos administradores no es suficiente para considerar que es la Sociedad XXX la que está celebrando el contrato, pues el órgano de administración de la Sociedad es un consejo de administración y no administradores solidarios ni cualquier otra forma de organización. Veremos con más detalle este razonamiento en la alternativa tercera.

 2)    Como decíamos, la inscripción en el Registro Mercantil del acuerdo de delegación es constitutiva, por tanto, como aún no ha sido inscrito el nombramiento no puede actuar como tal y no representará a la sociedad, es decir, no tienen capacidad por sí mismo para vincular contractualmente a la sociedad. No obstante, cabe decir, que si fuese efectivamente consejero delegado sí que podría llevar a cabo este tipo de negocios, pues el consejero delegado representa a la sociedad como si fuese el propio consejo de administración, es decir, la sociedad misma en su administración.

 3)    Aquí podría pensarse que como están todos los consejeros del consejo de administración, la firma de los tres en el contrato sería suficiente para representar debidamente a la Sociedad XXX. Pues bien, esto no es así, porque lo que precisamente se busca con una forma de administración en consejo de administración, es la actuación colegiada de la administración de la sociedad, es decir, la actuación del consejo de administración como representación de la sociedad y no la actuación de los consejeros individualmente. Por ese carácter colegiado del consejo de administración se deberá proceder de la siguiente manera. En primer lugar, el consejo deberá reunirse en la forma prevista por los estatutos de la sociedad. Esta reunión deberá fijar como uno de los puntos del orden del día aprobar la firma de este contrato (puede hacerlo de forma concreta o genérica v.gr: “firma de cuantos contratos de suministro se celebren”) y señalar quién estará facultado para firmar este contrato, puede ser uno de los consejeros o un apoderado que en esa misma reunión se apodere. Y por último, este acuerdo deber ser aprobado por el consejo.

 Así pues, nosotros, como abogados deberíamos tener a nuestro alcance este acta en el que conste la adopción de esta decisión del consejo, donde conste la persona facultada para la firma y que sea esa persona la que se presenta a la firma. Esta sería una forma válida y segura de celebrar el contrato de modo que la Sociedad quede sujeta a las obligaciones que se deriven del contrato.

 4)  Por último, tenemos la opción de que sea un apoderado por el antiguo consejo de administración para la firma de estos contratos el que acuda a la firma. En este supuesto la clave está en saber si esta persona sigue teniendo la facultad que ese poder le otorgó. El hecho de que fuese el anterior consejo de administración el que le apoderó y que ahora haya un consejo formado por diferentes personas no es relevante en el sentido de que la renovación completa de los miembros del consejo de administración no revoca los poderes ni las decisiones que hubiese tomado el anterior consejo. Esto no sería lógico pues la consecuencia de afirmar lo anterior sería dejar sin efecto las actividades y los compromisos adquiridos por el antiguo consejo, es decir, y no olvidemos esto, por la sociedad. Lo que sí es posible es que el nuevo consejo de administración celebre una reunión en la que acuerde la revocación de este poder, en cuyo caso, esta persona ya no estaría facultada para firmar. Pero si nada se nos dice este apoderado sigue teniendo facultades para firmar y por tanto para vincular a la Sociedad.

 

 

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