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Caso Kodak: cuando el reinventarse no es suficiente

Pese a sus 130 años, o tal vez por culpa de ellos, la compañía está muy cerca de la bancarrota. Su continuo esfuerzo por reinventarse no ha evitado que la compañía fotográfica esté al borde de la quiebra.

La cotizada estadounidense lleva 6 trimestres consecutivos en pérdidas y se ha dejado casi un 80% de su capitalización bursátil en lo que va de año.

Según los analistas, es muy difícil que a estas alturas pueda revertir la tendencia. Sólo en 2011, Kodak lleva perdidos 647 millones dólares (476 millones de euros). El batacazo supone multiplicar por siete los números rojos del mismo período de 2010.

La que fuera líder mundial en la venta de los tradicionales (y ya obsoletos) carretes no ha superado la transición a la fotografía digital, pese a sus grandes esfuerzos por reinventarse en estas dos últimas décadas. Antes de decir carrete era decir Kodak, lo malo es que ya nadie dice carrete. De poco sirve que Kodak inventara la película de papel en 1888 en sustitución de las placas de cristal que se empleaban hasta entonces. “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”, era el eslogan que popularizó la compañía en la que  sería su época de oro: el siglo XX.

Resulta tristemente paradójico que fuera Kodak quien inventara también la primera cámara digital, allá por 1975. Con ella dio paso a una nueva era que ella misma no supo tomarse en serio. Sus esfuerzos por adaptarse a los nuevos tiempos empezaron demasiado tarde y su reinvención como vendedora de impresoras y tintas no ha funcionado. Sus ventas de estos productos han caído cerca de un 40% este año, siguiendo el mismo camino de sus cámaras de fotos.

El presidente ejecutivo de la compañía, el español nacionalizado estadounidense Antonio Pérez, lleva desde el verano queriendo convencer a los inversores de que es posible reflotarla. Pero cada vez resulta menos creíble. La última esperanza son los beneficios por las ventas de las múltiples patentes acumuladas a lo largo de su centenaria historia y que, según Pérez, dejaría con suficiente efectivo para financiar su recuperación. Kodak ha pasado los dos últimos años sacando dinero de demandas por uso indebido de sus inventos registrados, pero el chollo se acaba a medida que se agotan los casos por perseguir.

A Kodak, que para final de año ya ha admitido que duplicará las pérdidas previstas inicialmente, le quedan dos opciones; o se deja adquirir por un gigante tecnológico interesado en explotar sus patentes  o se da prisa en encontrar otra vía de negocio. Si no, es probable que este año desaparezca del todo de la foto.

 

Vía| Revista “Actualidad económica”

Imagen| gadgetoz

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