Cultura y Sociedad 


Cartas de Charlotte Brontë a Constantin Héger

En febrero de 1842, Charlotte Brontë y su hermana Emily, viajan a Bruselas para estudiar idiomas en la escuela del profesor Constantin Héger y su mujer, Madame Héger (de soltera, Mlle. Claire Zoë Parent). Para costear su estancia, Charlotte colabora en la escuela dando clases de inglés y Emily de música. Charlotte y Emily viven felices. En octubre de ese mismo año, sin embargo, sus estudios se ven interrumpidos debido a la repentina muerte de su tía, Elisabeth Branwell, “Aunt Branwell”, quien se había ocupado del mantenimiento y cuidado de Patrick Brontë, su cuñado, y de sus seis hijos: cinco niñas (Maria, Elisabeth, Charlotte, Emily y Anne) y un varón, Branwell, tras la muerte de la madre de los pequeños, su hermana Maria, fallecida en 1821. (1)

Charlotte Brontë

En Enero de 1843, Charlotte regresa a Bruselas, esta vez sola. Pero esta segunda estancia resulta menos feliz que la primera. En esta ocasión, Charlotte siente una desesperada nostalgia de su hogar y su familia, en Haworth, Yorkshire, a la vez que se siente cada vez más enamorada de Constantin Héger; razones que la llevan a regresar a Inglaterra justo un año después, en enero de 1884.

De regreso en Haworth, Charlotte inicia una correspondencia (‘unilateral’, pues nunca obtuvo respuesta) con su profesor de Bruselas. A pesar de que Héger se deshizo de las cartas, éstas se conservan actualmente en la British Library; curiosamente, gracias a que Madame Héger rescató los fragmentos de la papelera y los recompuso. Se trata de cuatro cartas escritas en francés, el idioma que Charlotte siente que la vincula a su profesor Héger. Las cartas, profundamente conmovedoras, desvelan los apasionados sentimientos de Charlotte, su deseo de volver a verle, su desconsuelo por la ausencia de respuesta a sus cartas y, finalmente, su resignada desolación ante el intuido rechazo.

«Quisiera poder escribirle cartas más animadas, pues, cuando las repaso, soy consciente de que resultan un poco melancólicas; pero discúlpeme, mi querido profesor, no se enoje por mi tristeza; como dice la Biblia: ‘de la abundancia del corazón habla la lengua’ y, sinceramente, encuentro muy difícil sentirme animada en tanto que siento que no voy a verle nunca más. Apreciará por los defectos en esta carta que estoy olvidando el francés -aunque todavía leo todos los libros en francés que están a mi alcance y aprendo cada día un poco más con el corazón- pero desde que dejé Bruselas no he vuelto a escuchar una conversación en francés, y era como música para mis oídos, cada palabra era una preciada joya porque me recordaba a usted. Por usted, amo el francés con toda mi alma y todo mi corazón.
Hasta pronto, mi querido maestro, que Dios le proteja con especial cuidado y le corone con las más altas de las bendiciones. CB»

La existencia de estas cartas –conocidas como las Héger Letters’– no fue públicamente conocida hasta 1913, cuando Paul Héger, el hijo del matrimonio Héger, y sus hermanas, las donaron al British Museum (2), siendo publicadas poco después en The Times.

Sin embargo, su buena amiga y posterior biógrafa, la escritora Elisabeth Gaskell, sí supo de su existencia. Cuando Charotte Brontë murió, en 1855, su padre, Patrick Brontë, solicitó a Gaskell la emotiva y comprometida tarea de adentrarse en la vida más personal y reservada de su hija y escribir su biografía. Charlotte Brontë y en 1850 Elisabeth Gaskell se habían conocido en agosto de 1850, en Briery Close, cerca de Windemere, invitadas ambas por Sir James y Lady Kay-Shuttleworth. Gaskell ya conocía la novela “par excellence” de Charlotte,Jane Eyre, y admiraba a su autora: pero desconocía que tras el pseudónimo de Currer Bell estuviera esta frágil y menuda mujer, de manos diminutas, tímida y vestida de negro.

Lo que en principio iba a ser una reseña biográfica como introducción para el libro inédito de Charlotte Brontë, The Professor (3), pasó a convertirse en un minucioso relato de la vida de su buena amiga, aquella con la que visitó admirada la Gran Exposición de Londres de 1851. The Life of Charlotte Brontë, publicado en 1857, es una obra pionera como relato biográfico, escrito por una gran escritora victoriana sobre otra.

Elisabeth Gaskell se documentó concienzudamente, viajó a Haworth, a Bruselas… Se entrevistó en 1856 con el propio Constantin Héger y tuvo conocimiento de aquellas apasionadas cartas. Pero apenas hace mención a ellas en la biografía de su amiga. Si bien la obra es, no un análisis de la actividad y logros de su amiga, sino una inusual y franca aproximación a los detalles más íntimos de la vida de Charlotte Brontë, se omite en ella detalles como el juvenil enamoramiento de Brontë por su profesor: no dejaba de ser un amor –no correspondido- hacia un hombre casado, lo cual resultaba una afrenta excesiva a la memoria de su amiga en el contexto de la rígida sociedad victoriana, y un dolor punzante para el padre de Charlotte –el buen vicario que sobrevivió a sus seis hijos- y para su “efímero” marido (a Charlotte Brontë no le faltaron pretendientes, aunque siempre fue reticente, y ya algo tarde, en junio1854 se casó con Arthur B. Nicholls (4), coadjutor en la vicaría de su padre).

En algunos ámbitos se esgrime que la biografía de Gaskell desvía el foco de atención lejos de las novelas “difíciles”, no sólo sobre Charlotte, sino sobre sus hermanas –Anne y Emily, en especial-, iniciando con ello una especie de “proceso de santificación” de sus vidas.

El retrato casi autobiográfico aunque “fantaseado” de su propia vida interior, la de Charlotte Brontë, más allá incluso de esta pequeña colección de cartas, está en todas y cada una de las líneas de Jane Eyre.

Querido lector, le perdoné en aquel mismo instante, en aquel mismo momento (…)”.

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(1) Cuando muere su madre, la mayor, Maria, tenía siete años, Anne, la más pequeña, sólo contaba con doce meses de edad.

(2) La British Library fue formalmente constituida en 1973, tras la publicación de la British Library Act en 1972; y se encuentra actualmente en el 96 de Euston Road, en el distrito de St. Pancras (Londres). Hasta esa fecha, la biblioteca era parte constituyente del British Museum: las ‘Héger Letters’ pasaron entonces a formar parte del patrimonio bibliográfico “independizado” del British Museum.

(3) Obra notablemente inspirada en la admiración de Charlotte Brontë, su autora, por su profesor Héger.

(4) A Elisabeth Gaskell le parecía intransigente y vehemente, si bien comentaba que «Charlotte nunca habría sido feliz más que con un hombre exigente, rígido, autoritario y apasionado».
Nicholls, sin embargo, dedicó su vida a perpetuar la memoria de Charlotte Brontë.

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Vía|Gaskell, Elisabeth: The Life of Charlotte Brontë. Oxford World’s Classics, 1996; British Library

Imagen| Charlotte Brontë by George Richmond. Chalk, 1850.National Portrait Gallery of London

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