Historia 


Cartagena de Indias, mayo de 1741

 

La escuadra inglesa, la mayor armada anfibia conocida hasta el momento se retira. Al comandante Vernon le espera un largo viaje de vuelta a Inglaterra. El mundo tendrá que aguardar al desembarco aliado en la costa de Normandía para ver superado el despliegue militar que habían realizado los británicos. El objetivo había sido intentar arrebatar a la corona española la provincia ultramarina de Cartagena de Indias, epicentro del comercio español en el Caribe, pieza clave para el dominio español del Atlántico.

Medalla conmemorativa acuñada en Inglaterra donde se aprecia al almirante Vernono de pie y a Blas de Lezo de rodillas. La leyenda es: "El orgullo español humillado por Vernon"

Medalla conmemorativa acuñada en Inglaterra donde se aprecia al almirante Vernono de pie y a Blas de Lezo de rodillas. La leyenda es: “El orgullo español humillado por Vernon”

“¡Maldito seas, Lezo!” murmura entre dientes el Almirante Edward Vernon, mientras observa lo que queda de su espléndida Armada, mayor que la propia “invencible” de Felipe II.  Apenas 3.000 soldados, 600 arqueros indios y 6 naves habían bastado a los españoles para derrotar a los 28.000 soldados ingleses, 4.000 voluntarios de Virginia y 195 naves de guerra. Tan seguro había estado Vernon de su victoria a su llegada a Cartagena que había mandado una misiva a Inglaterra con la noticia, en mitad del fragor del combate. Para cuando Vernon se estaba retirando, ya se habían celebrado numerosos festejos en su honor en Londres. Incluso se habían acuñado medallas conmemorativas, mostrando a Lezo arrodillado ante Almirante inglés, entregándole la espada con la inscripción “el orgullo español  humillado por Vernon”. Medallas que serían motivo de burla durante mucho tiempo por parte de los enemigos de Inglaterra. La victoria de las fuerzas españolas dirigidas por Blas de Lezo prolongaría la supremacía militar española en el Atlántico hasta la batalla de Trafalgar.

Blas de Lezo

Blas de Lezo

Pero, ¿quién era Blas de Lezo? Don Blas de Lezo y Olavarrieta era el Comandante General de Cartagena de Indias, considerado uno de los mayores estrategas de la Historia de la Armada Española. Natural de Pasajes, Guipúzcoa, nace en 1688. Se había alistado en la marina con 12 años y poco más tarde ya había perdido una pierna por una bala de cañón en la batalla de Vélez-Málaga, un ojo en la defensa del Castillo de Santa Catalina en Tolón y había liderado diversos convoyes que socorrieron a Felipe V durante el asedio inglés de Barcelona durante la Guerra de Sucesión. En 1713, como Capitán de Navío, pierde su brazo derecho. Debido a esta serie de amputaciones sus hombres lo acabaron llamando “Mediohombre” o  “Almirante Patapalo”. Terminada la Guerra de Sucesión comanda la Escuadra de los mares del Sur limpiando el Pacífico (o Lago Español como se le conocía entonces) de los piratas que asolaban importantes puertos como Callao, Valparaíso o Guayaquil. En 1730 había regresado a España como Jefe de la Escuadra Naval del Mediterráneo realizando aquí también gloriosas hazañas como la expedición de Orán o restitución de la deuda hacia la corona española en Génova. En 1734, el rey premia sus servicios promoviéndolo a General de la Armada y en 1737 regresó a América como Comandante General de Cartagena de Indias. Blas de Lezo había participado en la mayoría de los conflictos bélicos del siglo XVIII europeo y su inquebrantable carácter, coraje en el combate, formación ilustrada, calidad como estratega, firmes convicciones y sus sacrificios al servicio de España habían hecho de él una leyenda viva.

Cuando Mediohombre supo de la inminente llegada de Vernon y su Armada, preparó minuciosamente la defensa de la plaza. Utilizó con astucia los servicios de inteligencia, adelantándose a los movimientos ingleses e induciéndolos a atacar dónde las defensas eran más sólidas. El 13 de marzo de 1741, aparece a la entrada de la Bahía de Cartagena de Indias la flota inglesa. Lezo bloqueó la entrada de Boca Chica con dos cadenas entre dos de los buques de los que disponía y aprovechó la artillería naval para disparar desde tierra a la escuadra británica.  Durante 16 días, con él mismo en primera línea de batalla, los españoles aguantaron con los dientes apretados una media de 62 cañonazos a la hora. La superioridad numérica era notoria lo que finalmente obligó a Lezo a replegarse hacia el interior de la bahía, no sin antes incendiar sus propios buques frente a Boca Chica con el objetivo de bloquear la entrada y retrasar el ataque inglés. Cada minuto contaba. Se siguió la misma estrategia en Boca Grande, y las fuerzas defensivas se situaron en los fuertes interiores de la Bahía. Vernon se veía muy seguro de su victoria pero Blas de Lezo estaba preparando lo que sería su desgracia.

Maqueta de la batalla de Cartagena de Inidas

Maqueta de la batalla de Cartagena de Indias

La noche del 19 al 20 de abril Vernon decide atacar el último baluarte de defensa español: el Castillo de San Felipe de Barajas. Para ello contaba con más de 10.000 hombres frente a los 600 españoles que defendían el castillo. Era el momento decisivo y la estrategia de Lezo fue determinante. Organizó trincheras frente al castillo en zigzag para limitar el acercamiento de la artillería británica, mandó construir un foso en torno al castillo, de forma que las escalas inglesas se quedasen cortas al intentar tomarlo y envió dos falsos desertores al bando enemigo que llevaron a Vernon al flanco de la muralla mejor defendido. A la confusión británica al llegar a la muralla se unió una última carga de 300 españoles que salieron de la fortaleza, rompiendo las líneas enemigas y causando pavor entre los ingleses que se retiraron para protegerse. Tras este episodio, Vernon ordenó el bombardeo de la ciudad durante algo menos de un mes, pero el desánimo, heridos y las enfermedades tropicales comenzaban a hacer mella en los británicos. Vernon abandona finalmente Cartagena de Indias el 20 de mayo teniendo que hundir varios de sus barcos por no contar con la tripulación suficiente para hacerlos navegar.

El Almirante inglés aprieta con rabia la carta que acaba de recibir de Lezo mientras deja atrás Cartagena de Indias: “Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque ésta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres.”

La victoria aseguró el comercio con América 60 años más. Los ingleses nunca volvieron, ni a Cartagena ni al resto de puertos del Mar Caribe. Blas de Lezo, que quedó malherido tras los combates, murió cinco meses más tarde, en septiembre de 1741. Las desavenencias y rivalidad con Sebastián de Eslava, Virrey de Nueva Granada, surgidas durante la batalla y los meses previos, lo condenaron al olvido y sus restos acabaron enterrados en una fosa común. Un final por desgracia muy español para otro de nuestros héroes. A pesar de todo, a título póstumo se le concedió el marquesado de Ovieco y numerosos navíos de guerra españoles han llevado su nombre.

Si os interesa aprender un poco más de esta gran personalidad de la Historia de España, actualmente hay una exposición en el Museo Naval de Madrid: “Blas de Lezo, el valor de Mediohombre”.

 

Vía| Museo Naval de Madrid. Exposición: “Blas de Lezo, el valor de Mediohombre”Grandes Batallas

Más Informació| Bellus Martis, Todo a babor

Imagen| Medalla, Blas de Lezo, Maqueta

En QAH| La historia olvidada de Don Blas de Lezo y Olavarrieta; La batalla de Cartagena de Indias (I); La batalla de Cartagena de Indias (II)

 

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