Historia 


Carlomagno (II): Coronación del emperador el día de Navidad

Miniatura, Coronación de Carlomagno, Anónimo, s.XV.

Miniatura, Coronación de Carlomagno.

Uno de los días más señalados del calendario en el mundo de la tradición cristiana es el día de Navidad, 25 de diciembre. Este fue el día elegido para allá por el año 800 Carlomagno, rey de  los Francos, fuera coronado como emperador. Un intento del papado de Roma para recuperar el esplendor del antiguo Imperio Romano de Occidente. Pero ¿Cuál fue el contexto en que se produjo? ¿Qué significado político tuvo?

Se nos viene a la mente la reconstrucción artística que se encuentra en una de las estancias que decoró Rafael en el vaticano. Que aludían también al reciente concordato firmado entre la santa sede y Francisco I (rey de Francia). Pero fue un episodio representados repetidas veces dada su tal importancia.

El 25 de diciembre, día de Navidad en la Basílica de San Pedro en Roma fue el lugar elegido por el papa León III para la coronación, aprovechando la estancia del gobernador franco en la gran Urbe. Carlomagno había ido a Roma, entre otras cosas, para mediar en un juicio abierto contra el papa, a quién buscaban derrocar. A esto debemos de añadir el polémico reinado de Irene en Bizancio, otra excusa más para hacer valer la propuesta de Carlomagno como un nuevo emperador.

Un hecho recogido algunos autores de la época, como por ejemplo el biógrafo de Carlomagno, Eginardo. Una persona importante en la corte del rey franco, y uno de los “artífices” de lo que se denomina Renacimiento Carolingio. En el capítulo 28 describe algunos aspectos que rodearon tal acontecimiento:

Coronación de Carlomagno, Rafael

Coronación de Carlomagno, Rafael

“No sólo fueron éstas las causas de su última visita, sino también el que los romanos obligaron al pontífice León, objeto de sus muchas violencias —le habían arrancado los ojos y cortado la lengua—, a implorar el socorro del rey. Así pues, se dirigió a Roma con el objeto de restablecer la situación de la Iglesia, en extremo perturbada, y allí permaneció todo el invierno. En esa época recibió el nombre de emperador y augusto. Y en un primer momento se mostró tan contrario a ello que llegó a afirmar que en ese día, aunque fuera una festividad mayor, no hubiera entrado en la iglesia de haber podido conocer por anticipado el proyecto del pontífice. Con todo, soportó con gran paciencia la indignación de los emperadores romanos, que sentían odio y envidia por el título que había tomado; y venció la obstinación de aquéllos con su magnanimidad, en la que les llevaba gran ventaja fuera de toda duda, enviándoles frecuentes embajadas y llamándolos hermanos en sus cartas”.

Si nos ponemos a interpretar las palabras, pareció algo parecido a una encerrona. Al parecer la leyenda sobre la disconformidad sobre aceptar el nuevo título se forjó en momentos posteriores. Para el papado, Carlomagno se había convertido un potente aliado frente a los herederos naturales, el Imperio Bizantino (institución que había sobrevivido del antiguo Imperio Romano), y de la protección frente a otros pueblos (que también habían abrazado el cristianismo como los lombardos, derrotados por los francos). Ciertamente se encaminaba a describir una humildad que dignificaba la figura de Carlomagno para ostentar tal título. Aunque se trataba de recuperar una figura aparentemente extinguida, no dejaba de ser un movimiento político hacia una nueva situación, aceptada tanto por Carlomagno, y ansiada por el pontífice. Es posible que la elección del día motivase el buen desarrollo de los acontecimientos, al contar con un beneplácito divino. El hecho fue que León III asumió la potestad de coronar al emperador, y por lo tanto asumir esa función en un futuro. Un poder que ciertamente chocó con la tradición de los francos, una tradición que en buena medida dinamitaron en poco tiempo la persistencia de este poder universal.

De todas formas la figura de Carlomagno acabó siendo reconocida como Emperador de Occidente (aunque no de los romanos), aunque el rey de los francos ya mostró una resistencia a la supremacía teórica del papa sobre los emperadores. Una de las muestras es la preeminencia que tuvo la ciudad de Aquisgrán como centro político de primer orden. Otra fue la coronación de Ludovico (hijo de Carlomagno), quien ya no fue coronado en Roma, sino en Reims por el papa Esteban IV.

No solo fue un hecho de gran relevancia en el territorio europeo del siglo IX, sino que esta coronación ha tenido a lo largo del tiempo diversas lecturas histórica, incluso considerando a esta figura histórica como uno de los padres de Europa. Lo que si que podemos afirmar es que aquí nos hallamos en uno de los precedentes del Sacro Imperio Germánico-Romano, recuperado por el reinado de los Otones. Finalizo aquí recopilando una serie de cuestiones que serán tratadas en un futuro no muy lejano en este espacio: la relación con los emperadores bizantino, la cuestión del renacimiento carolingio y la percepción del Imperio Carolingio en la Historia.

En colaboración con QAH| Paullushistoricus

Via| A.A.V.V. (1977), Nueva Historia de la Iglesia, vol.2 , Ediciones Cristiandad; Le Goff, J., (2003) ¿Nació Europa en la Edad Media?, ed. Crítica, Barcelona; Rodríguez, G., (2009), Textos y contextos. Exégesis y hermenéutica de obras medievales (siglos IV-XIII)

Más información| Coronación Carlomagno 

Imagen|Karolus-Leon,  Coronación Rafael

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