Patrimonio 


La capilla de los Vélez y las luchas de poder

Con la muerte del primogénito de Alfonso X El Sabio, el infante Don Fernando, se abrió una brecha que provocó graves problemas sucesorios. Sancho IV se convirtió en el primogénito de Alfonso X y no dudó en enfrentarse a su padre y a los hijos del fallecido Don Fernando para conseguir el trono.

Infante Don Juan Manuel

Infante Don Juan Manuel

Este nuevo panorama político favoreció a la familia Manuel, que ostentaba el cargo de Adelantado Mayor del reino de Murcia desde hacía tiempo, convirtiendo esta figura de elección real, en un monopolio hereditario. Los adelantados se encargaban de gestionar el territorio de frontera entre el reino cristiano de Murcia y el reino islámico de Granada. A esta familia pertenecía el famosísimo infante Don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X, más conocido por ser el autor de El conde Lucanor, que tras el Tratado de Torrellas, adquirió un gran poder y gobernó todo el sureste peninsular desde 1284. Pero otra familia, que gozaba de la protección de Don Juan Manuel, ascendía puestos de poder sigilosamente: los Fajardo. Así, tras la muerte de Don Juan Manuel en 1348 se inició un enfrentamiento entre la familia Manuel y la familia Fajardo por el control de Murcia que duró dos siglos, en el que hubo conspiraciones, traiciones y asesinatos, recayendo el poder, finalmente, en manos de los Fajardo.

La familia Fajardo siempre quiso dejar patente su poder. Don Juan Chacón, adelantado mayor del reino de Murcia, mandó construir en 1490 una capilla en la catedral que fuera imagen de su alcurnia y su cargo, y que además compitiera con las que se estaban haciendo en ese momento en Castilla. En esta capilla se asentaría el panteón familiar. Para ello, hizo derribar la antigua capilla emplazada en ese lugar que era propiedad de su suegro.

Exterior de la capilla

Exterior de la capilla

La capilla tiene planta poligonal y su decoración compendia estilos como son el románico, el gótico, el mudéjar e incluso el renacentista. El exterior está decorado con las heráldicas de la familia Chacón y los Fajardo – apellido de su esposa, María Luisa Fajardo, hija del adelantado de Murcia – sobresaliendo del perímetro de la girola e invadiendo parte de la calle, lo que provocó el descontento de los ciudadanos en ese momento. Llama la atención una cadena de piedra que rodea toda la capilla en su exterior la cual adquiere sentido si recordamos que en esta época Murcia era un reino fronterizo, donde la redención o liberación de cautivos estaba a la orden del día. Su interior, en un derroche de suntuosidad, conjuga elementos tardogóticos y mudéjares, coronado con una magnífica bóveda estrellada y cerrado con una reja.

Interior de la capilla

Interior de la capilla

Pero la capilla no fue terminada hasta 1507 por Pedro Fajardo, hijo de Juan Chacón, que en ese mismo año Juana I de Castilla le otorgó el título de Marqués de los Vélez. Es por ésto que a partir de entonces se la conocería por Capilla de los Vélez. Esta obra constituye uno de los lugares de culto más espléndidos de la ciudad.

Cuenta la leyenda que por Murcia apareció un mendigo que alardeó de ser un buen escultor y se ofreció a construir una cadena que rodeara la capilla a cambio de alimento. El Marqués de los Vélez le amenazó con mandarlo a la horca si no le agradaba la obra, pero el mendigo accedió. Tras siete años de trabajo, la cadena por fin estaba terminada, y tanto el Marqués como el obispo quedaron asombrados, alabando al anónimo artista. Pero cuando el mendigo se dispuso a marcharse de la ciudad, el Marqués decidió apresarle, arrancarle los ojos y las manos para que no pudiera ser capaz de hacer algo semejante y así garantizarse que poseía una obra de arte única.

Pero el poder no dura para siempre, y en 1520 se inicia el eclipse de la familia Fajardo en el territorio de Murcia, debido a la participación de Pedro Fajardo en la revuelta comunera y su consiguiente fracaso, con el único objetivo que afianzar su poder territorial. En 1522 el Primer Marqués de los Vélez fue expulsado del reino.

La Edad Media murciana aúna en ocho siglos la convivencia entre las tres religiones: árabe, cristiana y judía y fue el ruedo donde personajes tan emblemáticos como Alfonso X El Sabio, el Rey Lobo o el infante Juan Manuel unieron para siempre sus nombres a la capital del Segura, haciendo de esta ciudad un lugar intercultural que todavía está esperando nuevos hallazgos que revelen el gran centro político y artístico que fue durante el medievo.

 

Vía| Región de Murcia Digital, YouTubeBelda, C., Arte en la Región de Murcia, de la Reconquista a la Ilustración, Editora Regional de Murcia, Murcia, 2006, Región de Murcia Digital

Más información| Región de Murcia Digital, YouTube

Imagen| Don Juan Manuel, Exterior capilla, Interior capilla

En QAH| El castillo de Vélez-Blanco, historia de un expolio

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