Historia 


Cancho Roano: ¿palacio, santuario, centro comercial? (II)

Reconstrucción panorámica de Cancho Roano

Reconstrucción panorámica de Cancho Roano

La situación de Cancho Roano en el contexto de las vías comerciales parece clara al situarse en la vía de comunicación fundamental que coincide prácticamente con la falla de Plasencia, que comunicaba la desembocadura del Guadiana y la zona de Huelva con la Alta Extremadura y la Meseta. Cancho Roano no se encuentra situado exactamente en la vía, sino en sus inmediaciones, siendo fácil acceder a ella remontando el Guadiana y cruzándolo por Medellín. En esta falla se encuentran bastantes yacimientos de oro y casiterita que han vinculado a toda la vía con la extracción de mineral; parece que esta vía se utilizó para abastecer a los fenicios de los metales obtenidos en ella y en las zonas situadas más al norte, controlando posiblemente el comercio gracias a gentes asentadas en sus alrededores. Cuando este camino dejó de funcionar de manera exclusiva hacia el 600 a. C., momento en torno al que se sitúa el fin de Tartessos, apareció un segundo camino que entroncó con el anterior. El origen de éste está en el Guadalquivir, pasando por la zona donde se ubica Cancho Roano, y atravesaba el Guadiana por el vado de Medellín hasta entroncar con la vía anterior a la altura de Alconetar, en el Tajo.

De esta manera, con esta nueva vía de comunicación, parece que se abrieron nuevas posibilidades para los fenicios del sur, que se encontraron ante un camino nuevo a través del cual hoy podemos hallar sus huellas en los bienes de prestigio que dejaron en las zonas estratégicas: Huelva, Carmona, Setefilla, Aliseda o Cástulo muestran en sus ajuares funerarios principescos el interés fenicio por controlar las principales vías de comunicación y accesos a los recursos tanto mineros como agropecuarios del interior. J. Maluquer supuso que las ciudades del sur organizarían caravanas que, penetrando profundamente hacia el interior del país, entrarían en contacto directo con las fuentes de riqueza primarias (minas de oro, plata, estaño), dejando tras su paso muchos elementos mediterráneos y orientales sobre todo a partir de la primera mitad del siglo VI y durante los dos siguientes.

Santuario de Pyrgi, reconstrucción

Santuario de Pyrgi, reconstrucción

También hemos de resaltar aquí la línea de investigación sostenida por C. G. Wagner y por J. Alvar, que defienden la existencia de poblaciones fenicias asentadas en el interior de la península Ibérica llegando a protagonizar una colonización agraria. Estos colonos se extenderían por el valle del Guadalquivir y, muy probablemente, por la cuenca baja del Guadiana y así se explicaría el fenómeno de aculturación existente en las poblaciones del interior, cuyo ejemplo más significativo lo encontramos en el edificio de Cancho Roano. Así las cosas, el intercambio de mercancías entre colonos e indígenas se haría necesario y para llevarlo a cabo se necesitaban una serie de centros que sirvieran para esos intercambios comerciales, a la vez que estuvieran situados estratégicamente a lo largo de las rutas comerciales. Estos centros serían políticamente neutros, de manera que se garantizase así el éxito de la empresa comercial. De este modo podemos observar Cancho Roano desde una perspectiva diferente: si lo consideramos como un antiguo centro comercial indígena que fue aprovechado por los fenicios para establecer un monumento en el que llevar a cabo intercambios comerciales, es fácil que pensemos que lo que realmente llevaron a cabo fue la construcción de un edificio mercantil-sacro. En el santuario de Pyrgi (Italia) se encontraron dos textos inscritos en unas láminas de oro, uno con caracteres fenicios y el otro, etruscos, donde se dice que el rey o magistrado principal dedica un lugar sagrado a la diosa Astarté. Como vemos, la apertura de un santuario de esas características necesitaba del consentimiento indígena, a la vez que albergaría una divinidad reconocida tanto por colonos como por indígenas, de manera que el edificio erigido fuera capaz de velar por la seriedad de los tratados y dotar de mayor seguridad tanto a mercaderes como a mercancías. Este era el motivo por el que el establecimiento de un lugar sacro en un hábitat indígena se convirtió en una práctica frecuente dentro de la empresa colonial fenicia.

Tesoro orientalizante de El Carambolo, Sevilla

Tesoro orientalizante de El Carambolo, Sevilla

Un último aspecto que queremos tocar antes de finalizar con el estudio del edificio de Cancho Roano es la gran cantidad de ánforas que fueron halladas en su interior. Los tipos a que pertenecen son fenicios, y comenzaron a fabricarse en el siglo VIII a. C., no siendo hasta un siglo después cuando se extendieran por todo el Mediterráneo. El área de difusión de estos elementos de almacenaje en la península Ibérica se centraba en el valle del Betis, llegando hasta las tierras extremeñas. A partir del siglo VI a. C., con el retroceso económico de los fenicios del sur y el fin de Tartessos, estos tipos anfóricos fenicios pasaron a ser elaborados por los antiguos centros que los recibían en el interior peninsular, de manera que es muy posible que las ánforas encontradas en Cancho Roano sean de producción autóctona, y serían estos recipientes en los que los moradores del edificio de Zalamea  de la Serena almacenaran sus productos para posteriormente comerciar con ellos, puesto que se han encontrado ánforas de los tipos de Cancho Roano a lo largo del sur y el este peninsular.

Por lo anteriormente dicho creemos haber dejado clara la influencia fenicia en el origen y función del edificio de Cancho Roano, un edificio que, en palabras de S. Celestinoes un santuario desde el que se ejerce un control de tipo político sobre los territorios circundantes, por lo tanto es un palacio. Cancho Roano es un palacio desde el que se controla un territorio a través de mecanismos religiosos, por lo tanto es un santuario. Lo que podemos resumir diciendo que en Cancho Roano se llevaban a cabo funciones de tipo político, económico y comercial, funciones que necesariamente tendrían que ser desempeñadas por una figura que bien podía ser un régulo o sacerdote que fuera capaz de hacer funcionar un monumento de las características del que nos hemos propuesto estudiar

Vía| BLANCO FREIJEIRO, A. (1981) “Cancho Roano, un monumento protohistórico en los confines de Lusitania”, BRAH CLXXVIII; BLÁZQUEZ, J. M. (1983) Primitivas religiones ibéricas. T. II Religiones prerromanas; CELESTINO PÉREZ, S. El Palacio-Santuario de Cancho Roano; MALUQUER DE MOTES, J. (1981) El Santuario Protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz

Imagen| Reconstrucción panorámica de Cancho RoanoSantuario de Pyrgi, reconstrucción, Tesoro orientalizante de El Carambolo, Sevilla

En QAH| Cancho Roano: ¿palacio, santuario, centro comercial? (I), El caso de los libiofenicios en la Península Ibérica

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